El día que Sergio lloró…

El día que Sergio lloró…

Cuando Sergio Esquivel era director general del Canal 13, todas las tardes, antes de la emisión del noticiero nocturno, revisábamos las notas del día; aunque siempre había una retroalimentación en las coberturas informativas. Le gustaba saber dónde y qué hacían los reporteros. De tal manera que no era extraño que nos viéramos varias veces al día.

La tarde del 23 de marzo de 1994 estaba yo en la dirección de noticieros, como titular del área, cuando de pronto Televisa lanza un corte informativo con el periodista Jacobo Zabludovsky informando la trágica noticia.

--A las 17:12 de la tarde, cuando Colosio había caminado unos trece metros y medio en la explanada, uno de los asistentes al mitin penetró el cerco de seguridad, puso un revólver Taurus calibre .38 cerca del oído derecho del candidato y disparó.

Como bala salí corriendo de la oficina y subí hasta la Dirección General. Toqué y entré. Ahí, en el silencio, estaba escribiendo.

“Acaban de atentar contra Colosio”, le dije, agitado.

--“Más despacio, me pidió y con un ademán me pidió sentarme.

Está transmitiendo Zabludovsky que atentaron contra Colosio, repetí.

--“No puede ser”, dijo y se llevó ambas manos a la cabeza.

Encendió un viejo televisor que tenía en su oficina y comenzamos a ver nuevas escenas.

Vimos toda la confusión. Vimos cómo los escoltas levantaron a Colosio y lo llevaron hacia su camioneta y de ahí al hospital.

Zabludovsky confirmó que a las 18:55 el candidato del PRI había muerto.

Sergio rompió en llanto.

--“Quédate aquí conmigo”, pidió y me abrazó fuerte, muy fuerte, mientras lloraba.

Después, estuvimos en silencio durante largo tiempo.

--A partir de hoy México nunca será el mismo, me dijo. Ve al noticiero y que se diga todo como fue, instruyó.

Fue un extraordinario jefe.

Hoy, porque “Nadie se va del todo”, Sergio duerme.

Mérida, Yucatán, Abril de 2021 (Foto Cuartoscuro)

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