México, DF.- El desarrollo de la humanidad dependerá de la
disponibilidad de agua limpia para la producción de alimentos y usos
domésticos. Su cuidado, prevención de la contaminación y evitar el desperdicio,
deberán ser prioridades de las distintas instancias gubernamentales y de la
sociedad en general, señaló la doctora Ana Laura Bautista Olivas, investigadora
del Colegio de Postgraduados y autora de un estudio sobre “Aprovechamiento de
Agua Atmosférica”.
Señaló que el aumento demográfico exige cada vez una mayor
cantidad de agua para usos múltiples, y destacó que hasta ahora no existen
reservas suficientes para hacer frente a esos incrementos de la demanda ni el
desarrollo de proyectos para aprovechar grandes regiones donde existen
condiciones para aprovechar la humedad del ambiente.
Por una parte, dijo, si solamente se utilizara el 3 por
ciento del agua que llueve, calculada en 1,500 kilómetros cúbicos –equivalente
a una lámina promedio de 750 milímetros anuales en todo el territorio
nacional-- daríamos agua a 15 millones de personas que actualmente carecen del
servicio domiciliario; abasto para 50 millones de unidades animal; riego
parcial a 18 millones de hectáreas bajo condiciones de temporal, y se podrían
regar más de 100 mil hectáreas de invernaderos.
Y por otra parte, añadió la doctora Bautista Olivas –quien
en breve se incorporará a un proyecto de investigación en la Universidad de
Sonora, encaminado a aprovechar integralmente el recurso hidráulico en esa
entidad—tenemos más de 11 mil kilómetros de franjas costeras donde existe un
índice de humedad que va de un rango del 50 al 100 por ciento de humedad
relativa, apropiada para producir agua atmosférica.
Este potencial de humedad relativa en la actualidad
simplemente no se aprovecha, a pesar de que se cuenta con la tecnología básica
para la instalación de módulos a un costo relativamente económico. Se tiene una
investigación incipiente en algunas universidades y casos aislados en estados
como Tabasco, Chiapas, Puebla y Zacatecas.
En las condiciones ideales de humedad relativa del 100 por
ciento, añadió, se pueden obtener, en un metro cuadrado, unos cuatro o cinco
litros diarios. Sin embargo, en condiciones precarias de 30 al 40 por ciento de
humedad, la cosecha de agua puede ser modesta, de unos dos litros de agua al
día por metro cuadrado.
Los antecedentes sobre aprovechamiento de agua de lluvia
atmosférica, añadió la investigadora, se tienen desde hace miles de años, como
en el desierto del Negueb y en Perú con la cultura Inca. En la República de
Chile se inició la investigación formal desde 1980, con el doctor Echemenahuer
y la doctora Pilar Cereceda, quienes han incursionado en algunos proyectos
formales, lo mismo que en España.
En México desafortunadamente no se hacía investigación en
este sentido y solamente se tienen algunos proyectos de estudio en escuelas de
Puebla y Zacatecas, pero realmente se necesita más impulso, más investigación,
más desarrollo y más recursos.
Este tipo de proyectos están enfocados hacia las zonas
rurales que, por una parte, cuenten con
las condiciones ambientales necesarias, y pueden desarrollarse en zonas
aisladas, donde no llega la tubería. Pudieran ser las regiones montañosas,
donde es difícil llevar el agua potable para las familias que viven alejadas de
la civilización. En estas condiciones el proyecto que se menciona sería una
buena opción.
En condiciones inmejorables de medio ambiente, el agua que
se puede captar de la atmósfera se puede aplicar para la práctica de pequeñas
zonas agrícolas de traspatio, cultivos frutícolas y de consumo de animales
domésticos. En estas actividades se tiene un gran potencial de desarrollo,
apuntó la doctora Bautista Oliva.
En varias regiones de México se dan condiciones de alta
humedad relativa y también zonas de niebla, como en Baja California, partes de
Veracruz. En Chiapas se empiezan a utilizar sistemas de esta naturaleza.
Con el tiempo, estos esquemas de aprovechamiento de agua
atmosférica pueden ser muy útiles para apoyar la reforestación. A cada arbolito
se le coloca una malla para que se acumule el goteo y tenga el agua que requiera
la planta, y una vez que el árbol crece, el mismo árbol atrapa la niebla y se
da un fenómeno de auto-riego.
Consideró que se requiere de una mayor difusión para
fomentar el desarrollo de una cultura de captación de agua atmosférica, como
otra fuente de agua que, hasta ahora, en México, es poco utilizable, pero con
una capacitación permanente, las próximas generaciones podrán incorporarla a
las diversas formas de aprovechamiento del agua para todos los usos.

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