Carta de Lilia: la maestra que ganó la batalla al COVID-19

  • “Despierto y recuerdo al doctor gritándome, agarrando mi cara: “Lilia, Lilia, me escuchas? Tienes que colaborar o no vamos a poder hacer más por ti, ayúdanos”, me dijo el Dr. Mario Peniche
  • “Escuchaba gritos de otros cuartos, falleció el Sr. que estaba en el otro cuarto, no quería que lo entubaron (intubaran), médico, joven, pero diabético”
  • “Nadie esta exento, no podemos bajar la guardia, la enfermedad llegó y dudo que se vaya, tenemos que darle importancia, cuidarnos, escuchar y aplicar las medidas”, recomienda.

Mérida, Yucatan.- Todavía en recuperación, con concentrador de oxígeno en su casa, Lilia, una maestra que superó el COVID-19 narra la experiencia que vivió durante tres semanas para que la sociedad tome conciencia de la enfermedad. “Nadie está exento, no podemos bajar la guardia; la enfermedad llegó y dudo que se vaya, tenemos que darle importancia, cuidarnos, escuchar y aplicar las medidas”.

--“Si bien no mantuve un súper aislamiento, tampoco me paseaba por todos lados como si nada y sin medidas, hasta hoy no sabemos dónde me contagié”, narra la joven profesora quien estuvo en una cadena de oración de su familia, sus amigos, ex alumnos, alumnos, compañeros de trabajo, mamás de sus alumnos del Centro Educativo Latino.

Todavía con los músculos débiles, narró parte del tratamiento que recibió tras ser intubada:

--“Medicamentos, inyecciones en el estomago, sonda, catéter en el cuello, pastillas, ayuno casi total, piernas vendadas, y si siempre con oxígeno para poder respirar... El doctor me explicó que a pesar de mi sobrepeso ser joven, activa, no ser diabética ni hipertensa fueron cosas claves para mi mejoría”, escribió.

Expuso que fueron “días confusos, raros, absolutamente sin ver ni hablar con ningún familiar, aislada, más que con los médicos y enfermeros”.

--“Despierto y recuerdo al doctor gritándome, agarrando mi cara: “Lilia, Lilia, me escuchas? Tienes que colaborar o no vamos a poder hacer más por ti, ayúdanos”, me dijo el Dr. Mario Peniche”

También narró lo que sucedió en su entorno.

--“Escuchaba gritos de otros cuartos, falleció el Sr que estaba en el otro cuarto, no quería que lo entubaron, médico, joven, pero diabético”.

La recomendación final.

--“Nadie esta exento, no podemos bajar la guardia, la enfermedad llegó y dudo que se vaya, tenemos que darle importancia, cuidarnos, escuchar y aplicar las medidas”.


Carta íntegra de la maestra Lilia Pérez Montañez, que se ha convertido viral en redes sociales.

“Un día necesitó para que mis pulmones ya no pudieran respirar por si solos....

Si bien no mantuve un súper aislamiento, tampoco me paseaba por todos lados como si nada y sin medidas, hasta hoy no sabemos dónde me contagié.

Mi cuerpo estaba golpeado por una anemia y mis pulmones muy dañados, solo bastó una tomografía en la Star Médica para diagnosticar que era covid; de ahí directo a la prueba CPR, y de ahí a oxigenar en urgencias por casi 2 horas, mejoro mi oxigenación y por cuestiones de Aseguradora llegué a Pensiones donde ya me esperaban a las 12 de la noche. Más oxígeno, ya tenía hipotermia e hipoxia, mis órganos ya estaban cansados, mis pulmones no podían más.

Otra vez me repiten ahí la prueba CPR (sí dos veces en menos de 3 horas, les prometo que es una prueba incómoda, dolorosa pero rápida)... más oxigeno porque era cuestión de minutos para que dejara de respirar.

Horas después me bajan amaneciendo al área de covid, apenas me vieron los doctores dijeron que había que entubarme de inmediato dije que sí (pero a esas alturas les juro que ya no recuerdo bien las cosas) …

Pasaron 9 días entubada, dormida, con sedantes, con sueños raros, pesadillas; dicen que los sedantes no me hacían mucho efecto.

Despierto y recuerdo al doctor gritándome, agarrando mi cara: “Lilia, Lilia, me escuchas? Tienes que colaborar o no vamos a poder hacer más por ti, ayúdanos”, me dijo el Dr. Mario Peniche, y ahí mis fuerzas y mis ganas de vivir se aferraron y lograron desentubarme y ponerme mascarilla con oxígeno,.

Después puntas de alto flujo y después de bajo flujo. Días confusos, raros, absolutamente sin ver ni hablar con ningún familiar, aislada más que con los médicos y enfermeros. 9 días más pasaron. Medicamentos, inyecciones en el estomago, sonda, catéter en el cuello, pastillas, ayuno casi total, piernas vendadas, y si siempre con oxígeno para poder respirar...

Pensando en mi familia, mi novio, dinero para el hospital y querer vivir, seguir viviendo. Fui mejorando y mi oxigenación avanzaba, cada día necesitaba menos oxigeno, empecé a comer y a entender que Dios me dio una nueva oportunidad.

Escuchaba gritos de otros cuartos, falleció el Sr que estaba en el otro cuarto, no quería que lo entubaron, médico, joven, pero diabético... El doctor me explicó que a pesar de mi sobrepeso ser joven, activa, no ser diabética ni hipertensa fueron cosas claves para mi mejoría.

Nadie esta exento, no podemos bajar la guardia, la enfermedad llegó y dudo que se vaya, tenemos que darle importancia, cuidarnos, escuchar y aplicar las medidas.

Es una enfermedad difícil por que en cada persona va actuar diferente según síntomas, según tu sistema inmune, según tu estilo de vida. Hoy por hoy estoy en un proceso de recuperación con concentrador de oxígeno en mi casa, y poco a poco con actividad física, músculos débiles. Pensando diario en todo lo que he vivido estas 3 semanas.

Infinitamente agradecida con el amor, apoyo y oraciones de tanta gente, ex alumnos, alumnos, compañeros de trabajo, mamás de mis alumnos, amigos, mi familia y mi novio que siempre estuvieron conmigo. Esta es mi parte, ahora piensen en la angustia de mi familia sin saber nada, sin verme, sin oírme, esa es otra batalla... mi batalla se ganó por muchos, por todos.
Dr. Mario Peniche, Dr. Albornoz,
Dr. Zamora,
Dr. Colonia, Dr. Gold, Dr. Gurrola, Dr. Lemus, Dr. Caballero y los enfermeros que literal 24 hrs conmigo revisando mi presión, temperatura, oxigenación, medicamentos, inyecciones… Meli, Rodri, Fer, Israel, Sofi, Gerardo”


En otro mensaje escribió:

--“GRACIAS, no me alcanzaría escribirlo mil veces. Después de unas semanas regreso a casa, y le debo tanto al equipo de doctores de la clínica Pensiones, a los enfermeros, a mis papás, mi familia, hermanas, mi novio, a tanta gente que jamás pensé que fuera posible que yo moviera tan bonita energía.

Recibí oraciones, bendiciones, buena vibra, apoyo económico incluso de gente que no me conoce, eso habla de la bondad y empatía de todos ustedes; les quiero mucho, les envió en el mejor canal de vibraciones muchas bendiciones.

Gracias a mis ángeles que en todo momento los sentí conmigo, Dios me dio una oportunidad más de compartir un poco más de mi con ustedes... Gracias, Gracias, GRACIAS a todos por hacer posible mi regreso, por apoyarme a mi y a mi familia, por estar pendientes de mí”.

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