Mérida, Yucatán.- Vecinos del Parque Lineal Metropolitano o Paseo Verde alertaron al INAH la flagrante destrucción de vestigios arqueológicos en el corazón de una zona protegida al poniente de la capital, en terrenos de la hacienda Opichén.
(Cabe mencionar que el Paseo Verde en la zona de Tixcacal-Opichén, un parque lineal de 13 km, resguarda seis estructuras arqueológicas del periodo clásico maya repartidas en diez hectáreas, las cuales están sujetas a planes de conservación y restauración.
En el área de Tixcacal-Opichén existen vestigios mayas, identificados como parte del periodo clásico (habitados hasta el año d.C.) y en proceso de estudio para su restauración).
La amplia zona destruida se encuentra en el corazón del parque y se desconoce si el INAH autorizó los trabajos de destrucción. Al parecer la obra es del Ayuntamiento de Mérida.
Los vecinos afirman que meses antes el INAH realizó numerosos trabajos de rescate arqueológico en varias plataformas arqueológicas, por lo que no se explican cómo es que ahora sean destruidas.
También sospechan que haya colusión con algún funcionario de la dependencia federal para hacer esta labor.
(Hay que recordar que, como informamos con anterioridad, arqueólogos adscritos a esta institución federal, entre ellos Pedro Xuluc Balam, han sido acusado con pruebas y oficios, de autorizar a empresarios obras en lugares con vestigios arqueológicos, con presuntos cuantiosos sobornos de por medio que les permite un nivel de vida superior al que tendrían con su sueldo.
En este caso, Xuluc Balam no recibió sanción alguna debido a que los otros “investigadores” y directivos tuvieron como prioridad averiguar “quien filtra la información a la opinión pública” en lugar de sancionar el delito. Incluso cambiaron de sede sus reuniones a la planta alta “para que no escuchen ni las secretarias”).
En este nuevo caso de Opichén, el infractor es el mismo Ayuntamiento, ya que siendo zona protegida necesariamente tendría que contar con permiso excepcional del INAH o de plano, saber que estas acciones no tendrían sanción alguna, lo cual abre la puerta a que cada vez sea mayor el número de empresas constructoras las que se pasan los permisos del INAH por el “arco del triunfo” o aportan su correspondiente soborno en lugar de pagar por los trabajos de investigación correspondientes.
También se averiguó entre algunos empleados inconformes que el director Víctor Martínez Rojas, siempre ha estado de parte de los empresarios pese al daño patrimonial que se ocasiona, priorizando las ganancias en lugar de la protección del patrimonio cultural.






























