La millonaria joyera narra cómo su esposo la dejó en la calle: “Me robo todo”

Rina Aswani señala que descubrió en septiembre de 2018 que su esposo la había removido de su propiedad Mohinani Group, empresa que representa las tiendas de Pandora, Thomas Sabo, HeartsonFire y Mg Joyeros

  • Rina Aswani señala que descubrió en septiembre de 2018 que su esposo la había removido de su propiedad Mohinani Group, empresa que representa las tiendas de Pandora, Thomas Sabo, HeartsonFire y Mg Joyeros

Panamá.- La cofundadora y copropietaria de Mohinani Group, Rina Aswani, empresa que representa la marca Pandora, Thomas Sabo, HeartsonFire y Mg Joyeros denunció que cometió el error de confiar en su esposo Rajesh Mohinani y en el sistema judicial de Panamá.

--”Mi nombre es Rina Aswani. Soy dueña de todas las tiendas de Pandora, Thomas Sabo, HeartsonFire y Mg Joyeros en Panamá. Creé el imperio de joyas más grande y mi esposo, Rajesh Mohinani, me robó todo. Publico esto preocupada por la corrupción que impera en nuestro sistema judicial”, tuiteó la empresaria.

Aswani, quien fue víctima de violencia de género, descubrió en septiembre de 2018 que su esposo la dejó sin trabajo, ni dinero para mantener a su hija de 4 años de edad, al sacarla de Mohinani Group, para quedarse con el control de la compañía.

--“El día 2 de septiembre de 2018, mi esposo me agredió dejándome incapacitada por más de diez (10) días. No aguanté más y lo denuncié. Rogué, por semanas, que el Ministerio Público buscara el vídeo de la agresión en las cámaras de nuestro edificio.

Confié, equivocadamente, en la justicia. El vídeo desapareció de la investigación, junto con el acta y cadena de custodia. Grabé la diligencia desde mi teléfono y es lo que se pudo rescatar para la investigación.

Presenté la denuncia en la Fiscalía Anticorrupción. Han pasado más de dos (2) años y nadie en el Ministerio Público sabe que sucedió con el vídeo. Las versiones se contradicen y todos se esconden entre ellos, narró

--“Como castigo por denunciar, mi esposo me despidió de mi propia empresa dejándome sin trabajo y sin un solo centavo a mí y a nuestra hija por más de ocho meses. Nadie en el Ministerio Público nos protegió, dijo.

Mi esposo es dueño conmigo, en partes iguales, de todo. Me ha extorsionado por más de dos años intentando forzarme a ceder mis acciones y quedarse con el 100% de nuestra empresa. La avaricia lo llevó a amenazarme que, si no le firmaba mis acciones, se llevaría a nuestra hija Alia, agregó

--“Alia tiene sólo 4 años de edad. Nadie me creyó cuando dije ser dueña de la mitad de Mohinani Group, empresa que vende más de quince millones de dólares anuales. Por ser mujer indostana, mis amistades, mi comunidad, todos - me apartaron. Le creyeron al hombre.

Dijo que su propia familia “aun conociendo la verdad, también me apartó. ¿Se supone que debemos aguantarnos todo lo que nos hagan los hombres? ¿Acaso las mujeres indostanas somos o valemos menos?”

--“Tuve que crear una empresa nueva con las manos vacías, algo insólito e histórico. Algo que ni hombres han logrado hacer, para luchar contra todas las mentiras y demostrar con hechos de lo que soy capaz. Lo hice para luchar contra los estereotipos que mantienen de nosotras.

Dijo que “a la fecha, mi esposo se niega a devolverme las acciones de mi empresa. Ha sido imputado por Delitos de Falsedad de Documento Público, Violencia Económica Contra la Mujer y Violencia Doméstica”.

Dijo que su esposo enfrenta veintidós (22) años de prisión y las marcas: Pandora, Thomas Sabo y Hearts on Fire - aun teniendo conocimiento de todo, no han hecho absolutamente nada.

Los bancos: Banco General, Bac International Bank y St. George’s Bank, también tienen conocimiento de todo y no han hecho absolutamente nada, mencionó.

Lucho contra un sistema que me revictimiza todos los días. Lucho contra Fiscales que pierden pruebas. Lucho contra Fiscales que se niegan a practicar pruebas. Lucho contra Fiscales que se rehúsan a investigar. Fiscales que no nos creen.

Él y sus ocho abogados me amenazaron. Me denunciaron. Me intimidaron. Por más de dos años, me obligaron a callar. Hoy digo basta. Pido auxilio al Instituto Nacional de la Mujer, a la Defensoría del Pueblo y a todo e l pueblo panameño.

--“Temo por mi vida y la de mi hija. Un estado cómplice de agresores sólo termina generando más víctimas y más violencia. Que no sufra una sola mujer más, finalizó

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