Permitir a estados comprar vacunas contra COVID traerá desorden: López-Gatell

  • Reiteró que hay un Plan nacional de vacunación, el cual fue creado por una serie de expertos con una visión de atender a todo el país

Ciudad de México.- El subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, aseguró que, desde el punto de vista técnico, los gobiernos estatales no deben comprar vacunas contra COVID-19 para aplicarlas por su cuenta, porque eso traería un desorden en la cobertura de la población.

En conferencia, el funcionario reiteró que hay un Plan nacional de vacunación, el cual fue creado por una serie de expertos con una visión de atender a todo el país, por lo cual López-Gatell llamó a sumar esfuerzos en torno a dicha estrategia.

El planteamiento de que los estados adquieran vacunas fue formulado por el gobernador de Yucatán, Mauricio Vila durante una reunión virtual entre gobernantes y autoridades federales.

--“Le dije al gobernador que desde el punto de vista técnico, el lineamiento es recomendar que eso no se haga porque entonces cada quien va por la suya y no estamos hablando de una estrategia de Estado Nacional, sino como si fuéramos una comunidad desordenada, anárquica”, refirió.

Añadió que si cada estado compra sus vacunas, asumirá criterios distintos de priorización, algunos gobiernos empezarán por los jóvenes, otros por adultos mayores o zonas rurales o algún sector de trabajadores.

--“El impacto positivo de una estrategia nacional se diluye porque cada quien hace un modelo de vacunación diferente, se aleja de objetivos científicos posiblemente para converger en otro tipo de objetivos, no digo ilegítimos pero cada quien el suyo”, insistió.

López-Gatell planteó que los gobiernos estatales podrían experimentar el mismo desorden si los gobiernos de sus municipios quisieran hacer lo mismo y adquirir sus propias vacunas.

Versión estenográfica. Conferencia de prensa. Informe diario sobre coronavirus COVID-19 en México (Fragmento) 

PREGUNTA: Gracias. Buenas noches, doctor. Tengo tres preguntas. Lo primero que quiero preguntarle es sobre por qué los estados no pueden adquirir las vacunas directamente. Entiendo que hoy hubo una reunión y está esta petición por parte de los estados. Esa sería la primera.

HUGO LÓPEZ-GATELL RAMÍREZ: Gracias por preguntarlo, Natalia (Vitela), porque así comentamos con el público lo que efectivamente hoy volvimos a comentar, no es la primera vez que lo comentamos, volvimos a comentar con los gobernadores, la gobernadora de Sonora y la jefa de Gobierno de la Ciudad de México en esta reunión que tenemos frecuentemente, a veces cada semana, a veces cada 15 días, con la Conferencia Nacional de Gobernadores.

La reunión, recuerden, la organiza la secretaria de Gobernación, la doctora Sánchez Cordero y participan distintos funcionarios y funcionarias federales, el segmento de salud desde luego lo coordina el secretario de Salud y participamos los funcionarios del sector

Y hoy explícitamente o directamente el gobernador Mauricio Vila Dosal, es gobernador de Yucatán y es presidente de la Comisión de la Salud de la propia Conago, hizo, como acostumbra, de manera muy respetuosa y muy clara, este planteamiento de si las entidades federativas podrían en un momento comprar vacuna y solicitó algún lineamiento técnico, porque en conversaciones previas habíamos comentado que podría existir, en todo caso si eso ocurriera, un lineamiento técnico.

Aquí viene la razón, vamos a explicarlo de manera puntual, empezando por entender la situación mundial. Una pandemia, una pandemia es una epidemia que afecta a todo el mundo y en este momento todo el mundo, literalmente todo el mundo, no es una metáfora, es todo el mundo, toda la humanidad, vaya, toda la especie humana está afectada por esta epidemia.

La producción de vacunas es limitada, primero, porque hay pocos proyectos de vacuna que han terminado su fase de investigación y de desarrollo y han probado ser de calidad, seguras y efectivas o eficaces, y pocas han logrado autorización de uso de emergencia.

Segundo, porque dentro de ese conjunto, que hasta el momento son 11 con demostrada eficacia y seguridad, no todas todavía con autorización de uso de emergencia en suficientes países, están fabricando las vacunas, las vacunas no existían, evidentemente no existían y las están fabricando.

La velocidad a la que se pueden fabricar uno quisiera que fuera inmensamente grande hasta alcanzar la necesidad, pero ¿cuál es la necesidad mundial?, el número de habitantes del mundo, más de siete mil millones, el mundo tiene más de siete mil millones de millones y uno necesita siete mil millones de dosis de vacunas; de hecho, el doble porque la mayoría tienen dobles esquemas, 14 mil millones de vacunas.

Es muy importante tener claro que no es realista pensar que eso va a ocurrir en una semana, en un mes, en seis meses, quizá no en todo el año. Las predicciones o las proyecciones son que, si nos va bien -estoy hablando del mundo hasta el momento- si nos va bien tendremos suficientes vacunas para vacunar a la población mundial, por allá del año 22, 2022, el mundo.

Muy pocos países hemos tenido acceso a las vacunas porque los gobiernos de esos países, incluido el de México, hemos hecho gestiones para conseguir la vacuna y las hicimos con mucha oportunidad, y eso depende mucho de la capacidad del propio país, incluyendo su servicio exterior.

Y aquí agradecemos mucho siempre al canciller Marcelo Ebrard y a su equipo, porque gracias a las gestiones, muy oportunas que hizo, pudimos tener acceso a esas oportunidades.

Depende también del dinero que tengan los países, México es un país de ingresos medios altos y tenemos un gobierno que tiene una clara prioridad en la salud. Entonces, están destinando dineros, recursos, del Tesoro Nacional a comprar las vacunas. No todos los países tienen esa situación, de hecho, la minoría tiene una situación afortunada en ese sentido. 

¿Cuál es la consecuencia? Y vamos a verlo en términos meramente técnicos, científicos, epidemiológicos.

En la medida en que haya países que no tienen acceso a la vacuna y no logran tenerla, porque no la consiguen, porque es muy cara, porque ya se la llevaron otros países, entonces la epidemia seguirá activa en esos países.

¿Cuánto tiempo?

No se puede predecir, pero en principio es de manera sostenida, un año, dos años, tres años, cuatro años, en los demás países distintos a aquellos que pongan suficientes cantidades de vacuna.

Y ahí es donde viene el problema de la especulación.

¿Por qué la especulación, por qué la concentración de vacuna es tan adversa?

Hace unos pocos días de esta semana el director general de la Organización Mundial de la Salud ponía un énfasis muy grande, hablaba de un fracaso de la humanidad. Por cierto, se relaciona con lo que me preguntaba Héctor hace un par de días, porque fue el mismo mensaje que dio la directora general de la Organización Panamericana de la Salud. El énfasis en la idea del fracaso es que la humanidad no se sepa organizar y entonces que no sepa que el beneficio colectivo es la mejor oportunidad de controlar esta epidemia, el beneficio egoísta, pocos, no ayuda tanto al control de la epidemia.

Ahora bien, sigo hablando del mundo, pero ahorita voy a hacer el símil y van a ver la perfecta conexión entre el mundo y un país, y el país y sus territorios, en este caso, los estados.

La oferta, es decir, la cantidad de vacunas claramente es menor que la demanda, la necesidad de vacunas. Y como dije, todavía no está claro cuándo llegaremos al punto en que la oferta, la cantidad de vacunas existentes y disponibles sea al menos igual que la demanda, la necesidad o, mejor aún, más que la demanda, porque eso además ayudaría a tener vacunas más baratas, más fácilmente disponibles, etcétera.

Este asunto de que no nos pongamos de acuerdo como humanidad, como naciones, como países, como Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas o la Organización Mundial de la Salud, lleva a no lograr la forma más efectiva, eficiente, óptima del control epidémico mundial. Y obviamente desde el punto de vista técnico es muy frustrante porque eso perpetúa el drama humano de sufrimiento que nos causa el virus SARS-CoV-2.

Llevemos la escena ahora a un país y hablemos de México. Esto que estoy diciendo es exactamente lo que le respondí, por supuesto, con todo el respeto que me merece al gobernador Vila, de Yucatán. 

Si al interior de un país hay un plan nacional, una estrategia nacional de vacunación contra COVID, que lleva meses desde que se preparó y que quienes recomendaron el diseño de esta política nacional son personas altamente calificadas, por ejemplo, el presidente del Comité Asesor Estratégico de Vacunación de la Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, alguien que ha formado parte de ese comité y es todavía miembro del Comité Técnico Asesor de la Organización Panamericana de la Salud, y un grupo que hemos hablado de ellos son 21 personas expertas en distintos campos desde la virología, la infectología, la epidemiología, la economía de la salud, los derechos humanos, la bioética, etcétera, hizo un plan y es un plan estratégico nacional, piensa en todo un país, para lograr ese plan necesitamos tener abasto de vacunas y poderlas usar coordinadamente entre todo el país. Dicho sea de paso, como habitualmente funciona los programas de salud pública, incluyendo el programa de vacunación universal que tenemos desde hace muchos años.

Si en vez de eso cada quien empieza a velar por sí mismo, en esto que estoy comentando, el sí mismo sería cada entidad federativa, entonces tendríamos alguna entidad federativa que quisiera vacunar a jóvenes y otra quisiera vacunar a adultos mayores y una quisiera vacunar en zonas rurales y otra quisiera vacunar a trabajadores de cierto sector.

El impacto positivo, el efecto positivo de una estrategia nacional se diluye porque cada quien hace un modelo de operación diferente y se aleja de objetivos científicos, posiblemente para converger en otro tipo de objetivos, no digo que legítimos, sencillamente cada quien el suyo.

Entonces, desde el punto de vista técnico y esta fue la frase que utilicé al final para responder, insisto, con todo el respeto que me merece, además me parece una persona muy agradable, el gobernador Vila, de Yucatán, le dije: Desde el punto de vista técnico el lineamiento es recomendar que eso no se haga, que eso no se haga, porque entonces cada quien va por la suya y no estamos hablando de una estrategia de Estado, del Estado nacional, que se llama Estados Unidos Mexicanos, sino como si no fuéramos un país y fuéramos simplemente una comunidad desordenada, anárquica. Esa fue la respuesta en términos generales.

Ahora bien, que quede claro, lo ha dicho el presidente López Obrador en muchos, muchos contextos: no se trata de prohibir, no se trata de imponer, se trata de llegar a consensos y para llegar a consensos lo que se requiere es voluntad, consciencia del interés superior de la nación y no de las partes de la nación.

Termino poniendo una analogía que creo que para mandatarios estatales puede ser útil: qué tal si en un estado ahora fueran los municipios los que quieren comprar la vacuna y cada uno la pone de la manera que quisiera. Los mandatarios y las mandatarias estatales experimentarían directamente la consecuencia de ese desorden en donde cada quien quisiera hacer su voluntad de acuerdo a distintos modelos de interpretación de la salud pública.

Más aún, pensamos ahora al interior de un mismo municipio que cada poblado quisiera tomar decisiones, comprara vacuna y la pone de la manera que quisiera.

Y ahora, al interior de cada poblado, cada colonia quisiera hacerlo suyo y al interior de cada colonia cada familia quisiera hacerlo suyo.

Entonces, cuando uno piensa en orden, cuando uno piensa en diálogo, cuando uno piensa en el interés superior, generalmente llega a la conclusión de que colectivo es mejor que lo individual, pero se respeta desde luego los derechos individuales.

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