Fallece el Dr. Francisco Antonio Laviada Arrigunaga, a los 99 años de edad

Fallece el Dr. Francisco Antonio Laviada Arrigunaga, a los 99 años de edad

Mérida, Yucatán.- El doctor Francisco Antonio Laviada Arrigunaga, falleció hoy a la edad de 99 años (4 de octubre de 1921). Pilar de la medicina en Yucatán y el sureste de México. Fue fundador y presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Yucatán. En el año 2000, junto con su fallecido hermano gemelo Eduardo Antonio (10 de febrero de 2003) recibió la Medalla Yucatán que otorga el Gobierno del Estado a los yucatecos más destacados en todos los campos, a través del Instituto de Cultura de Yucatán.

De acuerdo con una semblanza del Dr. Hugo Antonio Laviada-Molina, los los doctores Eduardo Antonio y Francisco Antonio Laviada Arrigunaga nacieron en la ciudad de Mérida, Yucatán, el 4 de octubre de 1921. 

Hijos de don Antonio Laviada Arana y doña Fausta Arrigunaga, curandera empírica a decir de sus hijos, cursaron la carrera de Medicina en la Universidad de Yucatán. Antes, jóvenes inquietos, fueron promotores del movimiento Scout en Yucatán. Fueron expulsados y luego readmitidos de la Universidad siendo preparatorianos, por defender públicamente sus convicciones, en una época de turbulencia política de México.

Se graduaron de médicos en 1949 después de haber sido internos del Hospital O’Horán y haber realizado su servicio social, Eduardo en la localidad campechana de Bécal, y Francisco en el municipio de Peto en Yucatán. Siempre se refirieron a esta época como una de las más importantes para su formación profesional. Gracias a una beca gubernamental, de 1949 a 1951, ambos realizaron estudios de posgrado en España, en el Hospital Provincial de Madrid, donde obtuviero el Doctorado en Medicina. Durante sus estudios de la especialidad en Madrid, trabajaron bajo la dirección del profesor Gregorio Marañón, su inolvidable maestro: Marañón fue un científico, historiador, escritor y pensador español, cuyas obras en los ámbitos científico e histórico tuvieron una gran relevancia internacional. Posteriormente, de 1951 a 1952, continuaron sus estudios de posgrado en el Hospital Brussais de París, Francia bajo la tutela de los profesores Degennes y Deltour.

Regresaron a México en 1953, Eduardo ya como Endocrinólogo y Francisco como Gastroenterólogo, para incorporarse de inmediato al Hospital O’Horán donde se dedicaron al ejercicio profesional y a la enseñanza de la Medicina Interna, la Gastroenterología y la Endocrinología. En este hospital Eduardo desempeñó sucesivamente los cargos de: Adjunto del Servicio de Medicina de Hombres; jefe del Servicio de Medicina de Mujeres; jefe del Servicio de Diabetología (del que fue fundador) y jefe de Enseñanza durante los 17 años comprendidos entre 1965 y 1982 en los que organizó la enseñanza de pregrado y luego la de postgrado que empezaba a formalizarse en ese entonces en nuestro Hospital-Escuela con las primeras residencias de Especialidad. Eduardo

Francisco contrajo matrimonio con la señora María Elena Rodríguez Peón de Laviada (13 de septiembre de 1939- 19 de agosto de 2013) y fruto de esa unión nació su hija Mary Laviada Rodríguez. Fue profesor de Infectología, Gastroenterología y Medicina Interna de muchas generaciones de médicos, y jefe del servicio de Medicina Interna. 

También fue investigador en el Centro de investigaciones regionales Hideyo Noguchi de la UADY. Ambos publicaron trabajos científicos en revistas nacionales e internacionales indizadas, cosa poco común en esa época sobre todo para médicos de provincia con cerca de 50 publicaciones cada uno de ellos.

Maestros por vocación, se integraron a la Facultad de Medicina en 1954 como profesores de fisiología y desde entonces realizaron una labor docente, intensa y constante, no sólo en las aulas y en el hospital, sino fuera de ellos, ilustrando con el ejemplo las cualidades que se esperan de un médico. La firmeza de sus principios combinada con su irrestricto respeto por la libertad y dignidad de los demás, unidos a su natural sentido de la justicia, así como su jovialidad y calidad humana, les granjearon la confianza, la admiración y el afecto de muchas generaciones de estudiantes de medicina en quienes supieron despertar el interés por el estudio y el amor por la carrera. 

A pesar de su intensa actividad profesional y docente, los doctores Laviada continuaron sus estudios con entusiasmo, interés y disciplina, ya que consideraban que “detenerse es comenzar a temer el futuro”. Para ilustrar su nivel de participación, basta recordar que a los congresos anuales de la Sociedad Mexicana de Nutrición y Endocrinología, de la cual fue miembro fundador, no faltó Eduardo en una sola ocasión, desde el primero, en 1961, hasta el último, en 2002 solo semanas antes de su fallecimiento.

Para ambos, sería demasiado extenso mencionar los numerosos cursos nacionales e internacionales de su especialidad y de docencia en los que participaron e impartieron, así como las muchas reuniones y congresos científicos de los que formaron parte como ponentes, expertos, coordinadores o profesores. En 1986, Eduardo fue nombrado jefe de la Unidad de Postgrado e Investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yucatán, cargo que tuvo que abandonar en septiembre de 1991 por razones de salud. Sin embargo, ambos continuaron en la Facultad por varios años más, como maestro de endocrinología y de ética médica Eduardo, y Francisco en la cátedra de Infectología. 

Ambos hermanos fueron también miembros titulares del American College of Physicians, de la Academia Nacional de Medicina, de la Societé de Médicine de París y de la Sociedad Médica Hispano-Mexicana.

En 1990 Francisco Antonio recibió el reconocimiento Nacional de la Asociación Mexicana de Gastroenterología.

Fue fundador y Presidente de la Sociedad de Medicina Interna de Yucatán. En sus trabajos de investigación, siempre procuraron la participación de los estudiantes de medicina y de médicos jóvenes, con el fin de iniciarlos en la investigación clínica, demostrándoles que las limitaciones de los recursos técnicos y económicos pueden suplirse con entusiasmo y deseos de trabajar.

En el año 2000, ambos Eduardo Antonio y Francisco Antonio recibieron la Medalla Yucatán que otorga el Gobierno del Estado a los yucatecos más destacados en todos los campos, a través del Instituto de Cultura de Yucatán.

Descanse en paz

Scouts de México; Grupo 3 Mérida-

“El Ultimo de los Primeros”.- 

Dr. Francisco Antonio Laviada Arrigunaga (Dn.Tony-El Gemelo) hoy cerro la retaguardia llegando al Campamento del Reposo y de la Dicha. 

Miembro fundador del SINI-G3 en 1938. Guia fundador de la Patr.Leopardos. Jefe de Tropa. Participante del 1er.Curso de Insignia de Madera en Mexico “Bosencheve/1939”. Miembro fundador del primer Clan de Rovers en 1943. Jefe de Grupo. 

Medico junto con su Gemelo-Dr.Eduardo Antonio Laviada Arrigunaga (Dn.Huayo-qepd) pilares de la Medicina en Yucatan y el Sureste de Mexico.

El Ultimo de los Primeros. 

Hermano Scout - ASOCIACIÓN DE SCOUTS DE MÉXICO A.C. - Provincia Yucatan Asmac.

QDEP Dn.Tony (1921-2021)

Fin de Pista

Facultad de Medicina de la UADY

La Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Yucatán UADY externa su más sentido pésame, por el sensible fallecimiento del Dr. Antonio Laviada Arrigunaga, quien contribuyó en la formación de incontables generaciones de médicos y que como profesor en nuestra alma mater, compartió sus conocimientos y experiencias durante muchos años.

Descanse en Paz.

#SomosUADY #SomosFMED

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