Celebran Día Mundial del Teatro con “Pedro y Julián”, de Conchi León

“Pedro y Julián” emprenderá un nuevo viaje hacia la CDMX, donde en abril ofrecerá seis funciones

Conchi León presentó a Pedro y Julian

  • Con títeres y actores en el escenario, la emotiva puesta en escena tocó los corazones y puso al público de pie entre aplausos al final de la presentación, que explora el amor, los afectos y la familia.
  • Y entonces aparecieron la tía y la abuela, guardianas de una ternura cotidiana: entre guisos que humean, plantas que crecen, juegos que sanan y una luna que acompaña, levantaron un hogar distinto, una forma de familia donde el amor no necesita etiquetas.

Mérida, Yucatán. - Con la puesta en escena de “Pedro y Julián”, obra escrita y dirigida por Conchi León, que tejió, entre luces y silencios, una historia donde el dolor encuentra abrigo y aprende a sonreír, la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta) celebró el Día Mundial del Teatro en el Daniel Ayala, 

.La noche no cabía en sus propias paredes; el teatro respiraba hondo, colmado de miradas del público, de expectación, de ese murmullo tibio que antecede a los milagros escénicos.

Más de 600 corazones latiendo al unísono fueron testigos de una puesta en escena que tocó fibras profundas. En el escenario, títeres y actores compartieron el aliento para contar la vida de dos pequeños —de tres y seis años— marcados por la ausencia y la herida, pero también por la posibilidad de volver a empezar.

Y entonces aparecieron la tía y la abuela, guardianas de una ternura cotidiana: entre guisos que humean, plantas que crecen, juegos que sanan y una luna que acompaña, levantaron un hogar distinto, una forma de familia donde el amor no necesita etiquetas. Allí, Pedro y Julián aprendieron que la vida también puede ser un sitio amable, y el público, en esa revelación, encontró espejo y consuelo.

La secretaria de la Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño, dio la bienvenida a la audiencia que colmó las 614 butacas, y recordó que, en el pulso del Renacimiento Maya, la cultura es un derecho vivo: una llama que convoca, que reúne, que nos devuelve al sentido de comunidad. Sus palabras resonaron como eco de la escena: el teatro no es ornamento, es raíz.

Posteriormente, Regina Alfaro, del Cedart Mérida; Carlos Gasca Castro y Alondra Ruiz Hoil, de la UNAY; y Sara Ancona Ceb y Guadalupe Aguilera, del Taller de Teatro del Centro Cultural Ricardo López Méndez de la Sedeculta, leyeron el mensaje anual con motivo del Día Mundial del Teatro, que este año fue redactado por el actor estadounidense Willem Dafoe, quien reflexiona sobre el teatro como un espacio social y político, esencial para comprendernos a nosotros mismos.





En escena, la propia Conchi León, junto a Ilse Morfín, Oswaldo Ferrer, Teo Flores, Gianni Ríos y Rai Solís, actores y titiriteros, dieron cuerpo y voz a esta historia que transita entre la herida y la esperanza. La luz, cuidadosamente trazada por Esaú Corona, acompañó cada gesto como si también ella quisiera abrazar.

Al final, los aplausos no fueron solo un cierre: fueron un acto de gratitud, una afirmación compartida de que el amor —en cualquiera de sus formas— sigue siendo la fuerza que reescribe destinos.

Tras su paso por Mérida, “Pedro y Julián” emprenderá un nuevo viaje hacia la Ciudad de México, donde en abril ofrecerá seis funciones, como parte del Sistema de Teatros 2026.

En la función estuvieron presentes la directora del Cedart, Fátima Guadalupe del Rosario Núñez; la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Yucatán (Codhey), María Guadalupe Méndez Correa; el director de Desarrollo Artístico y Gestión Cultural de la Sedeculta, Pablo Herrero Quezadas; la directora académica del Cedart, María Gricelda Uitz Ek; el director de la Licenciatura en Teatro de la UNAY, Ulises Vargas Gamboa; la directora de Educación Artística de la UNAY, Lourdes Candelaria Martín Heredia; así como la comunidad artística, personas dedicadas al teatro y estudiantes.

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