- Sin expertas o expertos en el tema, las empleadas hablaron sobre el procedimiento para presentar denuncias ante el Comité de Ética del INAH
Mérida, Yucatán.- El Centro INAH Yucatán pretende solucionar los casos de acoso sexual con improvisados “cursos” para el personal, sin tomar medidas directas contra el acosador, esto tras salir a la luz pública el caso de un trabajador sorprendido por una madre de familia cuando fotografiaba a una menor de edad, aunque hay otros casos pendientes por revelar.
Empleados manifestaron que el pasado jueves 18 de marzo, dos empleadas de la dirección del Centro INAH Yucatán, sin expertas o expertos en el tema, impartieron un “curso” en la biblioteca de la institución. Días antes, personal de la administración colocó invitaciones al “curso” en varios puntos del edificio, con el fin de convocar al personal para que asista.
Recordemos que hace unas semanas, Luis Ramón C. empleado de la institución adscrito al área de inventarios de la Administración, fue sorprendido tomándole fotos a una adolescente en las instalaciones del SAMS, del norte, frente al edificio del Centro INAH Yucatán. La madre de la jovencita se percató de la acción y logró quitarle el celular y llamar a la policía, quienes detuvieron momentáneamente al presunto depravado sujeto.
También trascendió entre los mismos empleados que, en realidad, fue el dirigente sindical de este sujeto, Fernando Gómez Durán, quien persuadió a la madre de la jovencita para que no interpusiera la denuncia correspondiente, quedándose con el celular de Luis Ramón como supuesta “evidencia”.
Un mes después, el pasado jueves, ante el escándalo que originó la publicación de los hechos, se realizó un curso que llevó por nombre “Protocolos para la Prevención, Atención y Sanción del Hostigamiento Sexual y Acoso Sexual”, así como el procedimiento para presentar denuncias ante el Comité de Ética del INAH. Mientras el curso se realizaba, el acosador se paseaba a sus anchas por la institución, como hasta la fecha.
Trabajadoras del Centro INAH que acudieron al curso con la esperanza de saber si se tomarían medidas en contra del acosador sorprendido, expresaron su descontento y decepción porque el “curso” solo fue “una aspirina para el cáncer”. O sea, nada. Comentaron “de qué sirve un curso si Luis Ramón sigue como si nada, y ni la administración, ni la dirección parecen querer solucionar o sancionar nada”.
Las trabajadoras también recordaron que no solo Luis Ramón está acusado de acoso, sino también el administrador Felipe Flores Lagunes, quien, ante la reciente publicación de que el INAH se cae en pedazos, “mandó sacar la basura acumulada por meses en el patio” como única acción. Cuestionaron el desinterés de la dirección que encabeza el antropólogo Víctor Arturo Martínez Rojas, quien siempre está metido en la dirección sin solucionar nada.

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