- Los implementos y artículos de oficina desaparecen de la bodega sin que se sepa a donde van a parar; todo con autorización del administrador
Mérida, Yucatán.- Trabajadores del Centro INAH Yucatán afirman que el silencio cómplice en esa institución, “empezando por la dirección que encabeza el maestro Víctor Arturo Martínez y que se extiende al equipo jurídico e investigadores sobre la detención flagrante de un empleado, Luis Ramón, sorprendido por una madre de familia mientras fotografiaba de manera indecente a su hija adolescente en la tienda Sams, es ya una costumbre en esta institución donde todos se quejan y nadie hace nada. Todos callan porque casi todos deben”.
Los trabajadores señalan que, aunque la Red de Acompañamiento Yucatán AC exige al INAH la activación del Protocolo de Género, hay un círculo protector para Luis Ramón quien se pasea por el edificio y hasta ya regreso al Sams “como se nada”.
---“La cola es muy larga, razón por la que nadie se expone y las cosas se manejan en secreto “para no dañar a la institución”. La protección a un pedófilo o potencial pedófilo, quien continúa paseando a sus anchas por la institución, mientras los empleados cuchichean, viene de arriba, mientras que los trabajadores “de abajo” le sonríen como si lo hubieran sorprendido vendiendo tamales sin permiso, y no en un franco y descarado caso de acoso”, afirman en documento enviado a la Redacción.
Aseguran que “esta protección es, lamentablemente, común en todos los aspectos. Además de que se sabe que es afecto a ver pornografía aún en su horario laboral y con equipo institucional (o propio), es solo una de las múltiples anomalías que ocurren en este instituto ubicado en el norte de la ciudad”.
En otra información que salió a la luz, las empleadas del INAH se quejan de que nadie hace nada contra el depredador.
---“Cabe señalar, que, en denuncias anteriores, también por acoso sexual, las acusaciones no son sólo contra Luis Ramón, encargado del inventario institucional, sino también contra el administrador, Felipe Flores Laguna, quien desde que se hizo cargo de la administración ha reducido notoriamente el gasto y reducido las instalaciones a su mínimo funcionamiento. Su respuesta de siempre: no hay dinero”.
“El Centro INAH Yucatán es una institución que se cae en pedazos. Falta personal de limpieza y también implementos y productos de limpieza. Los otros empleados de esta área se fueron por falta de pago oportuno pues les debían hasta dos o tres quincenas. Los implementos y artículos de oficina desaparecen de la bodega sin que se sepa a donde van a parar; todo con autorización de Flores Laguna”.



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