- La autora abordó la cruda realidad de las mujeres y los campesinos de 1910, alejándose de las versiones románticas de la época.
- La obra incorpora elementos de literatura fantástica que presentan escenas crueles o grotescas desde una perspectiva estética que también resalta la belleza de lo cotidiano.
Mérida, Yucatán.- Sofía Segovia y Martín Licona Rosales presentaron en la 14ª. edición de la Feria Institucional del Libro (FILEY) los libros “El murmullo de las abejas”, y “La libertad de las sombras”.
Segovia cautivó a la audiencia al presentar la edición del décimo aniversario de su novela “El murmullo de las abejas”, en la que explicó que su obra nació de una "licencia artística" para dotar al noreste mexicano de una mitología propia, centrada en Simonopio, un personaje que describió como un "iluminado" y un puente entre la naturaleza y la humanidad.
Enfatizó que la historia busca rescatar las verdades locales que la narrativa oficial de la Revolución Mexicana ha borrado sistemáticamente de la memoria colectiva.
Durante la presentación profundizó en la construcción de Simonopio, quien, rodeado siempre de un manto de abejas, representa el instinto y la supervivencia en una tierra donde la vida era difícil.
Segovia reveló que Simonopio es, en esencia, una abeja con forma de niño, enviado para ser traductor de su especie ante los humanos.
Esta revelación resonó profundamente entre el público; una de las asistentes, visiblemente conmovida, intervino para agradecer a la autora por la escena en la que Simonopio acompaña a Francisco Chico al colegio, destacando cómo el personaje enfrenta los prejuicios y la "mirada de odio" de la sociedad con tal de proteger a su colmena familiar.
En cuanto al contexto histórico, la autora abordó la cruda realidad de las mujeres y los campesinos de 1910, alejándose de las versiones románticas de la época.
Explicó que personajes como Lupita y Beatriz dan voz a las víctimas anónimas y a las madres que pierden hijos, una temática que sigue vigente en el México actual.
Ante esto, los lectores cuestionaron la naturaleza de los antagonistas, a lo que Segovia respondió que figuras como Espiricueta no son "malos de caricatura", sino seres humanos cuyas decisiones son moldeadas por el sufrimiento ancestral y la falta de empatía, invitando a los asistentes a entender la historia a través de la multiplicidad de verdades que chocan entre sí.
Para cerrar la sesión, Segovia agradeció el cariño de los lectores yucatecos y compartió cómo Simonopio ha cambiado su propia vida, permitiéndole cruzar fronteras físicas y emocionales. El evento concluyó con un mensaje de introspección: "La vida sabe, y solo tenemos que querer escuchar", citó la autora, instando a los presentes a apagar el ruido del mundo para reconectar con sus propios sentidos.
En cuanto al libro “La libertad de las sombras”, el autor Martín Licona Rosales compartió con el público los alcances de esta obra, una antología elaborada a partir de distintos textos de su autoría que, más que una lectura lineal, propone un recorrido por diversos espacios de la República Mexicana.
En sus palabras, se trata de un libro que “no es para leerse, sino para caminarse”, ya que cada cuento funciona como una parada dentro de un trayecto que atraviesa ciudades, pueblos y periferias.
A través de estos relatos, Licona Rosales ofrece un acercamiento a distintas culturas, cosmovisiones y contextos sociales, mostrando las adversidades que enfrentan diversas comunidades. Entre los elementos que conectan las historias se encuentra la violencia, entendida no como un fenómeno único, sino como una realidad que adopta múltiples formas dependiendo del contexto en el que se manifiesta.
En este sentido, el autor explicó que el hilo conductor de la obra se encuentra tanto en la presencia de la violencia como en el recorrido mismo que realiza el libro, el cual permite observar la particularidad de las distintas violencias que atraviesan cada uno de los espacios retratados. Dentro de esta propuesta narrativa, la obra incorpora elementos de literatura fantástica que presentan escenas crueles o grotescas desde una perspectiva estética que también resalta la belleza de lo cotidiano.
Durante la conversación, Licona Rosales retomó una idea del cineasta Guillermo del Toro para explicar esta dualidad presente en su obra: “Soy mexicano; los horrores y las bellezas son parte de mi cotidianidad”. Bajo esta premisa, el autor señaló que el libro no busca transportar al lector a un mundo fantástico o distante, sino invitarlo a redescubrir los espacios que forman parte de la vida diaria.
Finalmente, el escritor recordó una anécdota que marcó su camino en la escritura. Cuando tenía alrededor de 15 años escribió un primer cuento titulado Ortencia, el cual mostró a su maestro Fernando Corona. Tras leerlo, su profesor le dijo que lo que había hecho demostraba que era un gran artista y que ese reconocimiento implicaba también una responsabilidad.
No hay comentarios.
Publicar un comentario