Lo que ocurrió con el reportero Jorge Monroy, de Latinus, mientras informaba de las celebraciones del triunfo de México frente a Chequia en Paseo de la Reforma de la CDMX, bañado con espuma para fiesta, trajo a mi memoria una anécdota que viví en un carnaval meridano.
En la Mérida que se fue, el desfile del Carnaval se realizaba en el Paseo de Montejo (los carros alegóricos salían del monumento A la Patria, cruzaban los palacios de gobierno y municipal y se desintegraban en San Juan.
Días antes de las fiestas de carnestolendas las autoridades municipales desaguaban las fuentes en la glorieta de San Fernando (de los Naranjos), ubicada en calle 60 por Colón, la ubicada en Prolongación de Paseo de Montejo (donde actualmente se ubica la glorieta del Parque de la Paz y hasta en el Parque de la Paz, frente a la ex penitenciaría Juárez.
Esto porque al terminar al desfile los jóvenes de entonces usaban el agua de esas fuentes para rellenar globos con colorante azul y aventarlos a transeúntes, automovilistas o quien cruzara donde estaban ellos.
Ese día el párroco de María Inmaculada, padre Álvaro García Aguilar, llamó al canal 13 en nombre de los vecinos alertando que, en la avenida, frente al parque de San Juanistas estaban congregados un grupo de jovenzuelos tirando huevo a los transeúntes y automovilistas.
Cuando llegamos el camarógrafo y yo dejamos el vehículo cerca del Club Campestre y comenzamos a caminar sobre la avenida para documentar la denuncia de los vecinos. Cerca del parque observamos a unas muchachas sentadas en la acera y pregunté dónde estaban los que aventaban el producto de gallina.
Nos dijeron que estaban en la siguiente cuadra. Mientras caminábamos hacia donde nos señalaron, una de ellas llegó corriendo por mi espalda y rompió varios huevos podridos en mi cabeza. Clara y yema apestosos comenzaron a escurrir en mi camisa, mientras del otro lado venía corriendo un grupo de jóvenes que, pensamos, iban sobre nosotros, pero en realidad huían de la policía que había llegado para detenerlos ante la evidente molestia de los padres por la detención de los jóvenes que ‘sólo se divertían’.
Ese día tuvimos material de primera. Obvio, tras las detenciones el padre pidió el anonimato.
Junio de 2026

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