Mérida, Yucatán.- La música regional de la Península de Yucatán está de luto tras el falleció del maestro Javier Chi Naal (Nunkiní, Campeche – Mérida, Yucatán), a la edad de 89 años. Fue primer saxofonista y clarinete y participó en innumerables vaquerías por todo el sureste e impulsó la música y la formación de orquestas a través de las Misiones Culturales.
Fue integrante de importantes orquestas jaraneras de la región dirigidas por reconocidos maestros, entre ellos Ponciano Blanqueto, Secundino Pech y Bartolomé Loría Canto, que marcaron una época en los bailes jaraneros y las vaquerías en las fiestas tradicionales de la Península de Yucatán.
Es hermano de Felipe de Jesús Chi Naal, otro destacado músico y director de orquesta yucateco, reconocido principalmente por dirigir la Orquesta Jaranera del Mayab desde 2006.
Fue alumno del maestro Alejandro Blanqueto, quien le dio sus primeras lecciones de solfeo.
Su padre, quien era un campesino humilde, le pagó clases de música en su natal Nunkiní, comisaría de Calkiní, Campeche desde casi niño. Él contaba que cuando iba a ayudar a su papá en las labores agrícolas, en el monte, practicaba sus lecciones de canto y hasta pensaban que estaba loquito.
Su padre, con mucho trabajo, logró comprarle su primer saxofón que en esa época costaba $1,100 pesos. En ese entonces un ganado costaba unos $200 pesos y un cochino unos $40 pesos. De ese tamaño fue el esfuerzo económico de la familia.
Comenzó a tocar desde los 17 años y estuvo con las mejores orquestas que tuvo Merida y el sureste. Con la Orquesta Mérida “La que suena bonito” alternó con grandes orquestas como Carlos Campos y otros de su juventud, tanto en el sureste como en la Ciudad de México.
Entre sus anécdotas está cuando conoció a la jovencita Sonia López, en sus inicios con la Sonora Santanera. Igual conoció a Pedro Infante, en un evento en Cozumel y que en una ocasión cambió partituras con Carlos Campos y su Orquesta danzonera.
Luego él enseñó a personas que ahora son músicos. Además de su actividad artística, fue contratado como maestro de las Misiones Culturales y asignado a varios pueblos de Tabasco y Yucatán impulsando a nuevos talentos a través de la conformación de ensambles, como la de Halachó.
Trabajó en restaurantes, entre ellos el restaurante El faisán y el venado donde las orquestas tocaban jaranas para el show regional y para las danzas mayas…y luego amenizaban con danzones.
De sus hijos tres heredaron la pasión por la música: Uno que es baterista y cantante y dos mujeres que aprendieron a tocar el saxofón y llegaron a ser integrantes de “Carmen y su grupo”. Él instruyó a sus hijos y un integrante de la orquesta de los hermanos Colli Castañeda.
Por razones familiares y de estudio de sus hijos fijó su residencia en Mérida, pero siempre llevó a Nunkiní en el corazón.
Reciben las condolencias su esposa Guillermina Suarez Naal e hijos Javier, Jhony, Marisela, Zuemy, Rubí, así como Elsy y esposo el juez Tercero de Ejecución en retiro Gener Echeverría Chan, nietos y demás familiares y amistades.
Descanse en paz

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