Mujeres directoras y guionistas en el séptimo arte en Yucatán

Los cinéfilos tuvieron a oportunidad de interactuar con las realizadoras.

Las cineastas Olinka Ávila Escárzaga, Martha Uc, Alessandra Carrillo, Sandra Trinidad, y Regina Tobón, posan con con colaboradores en la Cineteca del Teatro Armando Manzanero

  • Con temas que buscan la reflexión profunda se exhiben “Los XV de Rubí”, “Cremita de coco”, “Áaken, soy una tortuga”, “Cómo cuidar de una planta” y “Enraizarse” en la Cineteca del Teatro Armando Manzanero. 
  • Actores y actrices yucatecos y yucatecas como Conchi León, Addy Téyer, Michelle Arrébola y Gilma Tuyub tomaron parte en las producciones.

Mérida, Yucatán.- Con presupuestos independiente y dificultades financieras para el rodaje cinematográfico, directoras y guionistas yucatecas participantes en el Ciclo de Cineastas Yucatecas en la Cineteca del Teatro Armando Manzanero destacaron que sus proyectos fueron posibles por el trabajo colaborativo de equipos pequeños, integrados en muchos casos por estudiantes y jóvenes creadores. 

Por ejemplo, en el caso de “Cómo cuidar de una planta” cortometraje independiente dirigido por Sandy Trinidad, producido como parte de un diplomado impulsado por AXL Despacho Creativo y que utiliza la comedia negra y la ciencia ficción para hacer una reflexión socioambiental sobre Mérida, fue prácticamente autofinanciada y concentrada en una sola jornada de rodaje de más de doce horas.

Fueron cinco los cortometrajes que se proyectaron y mostraron la fuerza creativa de las mujeres en el cine local: “Los XV de Rubí”, de la directora Olinka Ávila Escárzaga, un estreno con la presencia de la cineasta; “Cremita de coco”, bajo la dirección de Martha Uc; “Áaken, soy una tortuga”, dirigida por Alessandra Carrillo; “Cómo cuidar de una planta”, de Sandra Trinidad, y “Enraizarse”, de Regina Tobón.

Actores y actrices yucatecos y yucatecas como Conchi León, Addy Téyer, Michelle Arrébola y Gilma Tuyub tomaron parte en las producciones.


Fernanda Camacho, coordinadora del Área de Cine de la Sedeculta, quien hizo la curaduría de la muestra, reiteró el compromiso de la titular de la dependencia, Patricia Martín Briceño, con visibilizar el trabajo de las mujeres creadoras y de sus historias.

Dijo que el cine es la herramienta que usamos para hablar de nuestros contextos, situaciones de vida que nos atraviesa y donde nos sentimos seguras, “nosotras no somos las que debemos de callar, el cine es hacer sororidad, hacer comunidad entre nosotras, expresarnos”.

Al final de la proyección, las cineastas compartieron con el público sus procesos creativos, los retos de producción y las motivaciones personales detrás de sus obras.

Olinka Ávila, directora de “Los XV de Rubí”, que se presentó en premier, explicó que el cortometraje surgió de una convicción sencilla pero poderosa: todas las personas tienen derecho a ser quienes son. La historia aborda las tensiones entre las expectativas familiares y la identidad propia desde una perspectiva transmasculina.

Elena Carrillo, directora de “Áaken, soy una tortuga”, compartió que el proyecto nació de su amor por la lengua maya, combinado con experiencias de violencia escolar que vivió durante su adolescencia. Su intención fue mostrar una juventud más luminosa, centrada en la amistad y el disfrute.

La directora de “Cremita de coco”, Martha Uc, explicó que su trabajo tuvo un proceso distinto por tratarse de un documental. La historia surgió de un encuentro casual con una madre trabajadora llamada Sandy durante una residencia cinematográfica. 

El cortometraje se grabó en dos días y se construyó a partir de la observación de la relación entre la madre y sus hijos. La realizadora eligió el título porque la dulzura de las cremitas de coco le recordaba la ternura que percibió en esa familia.

Las intervenciones de los cinéfilos estuvieron marcadas por la emoción y la identificación con las historias. “Los 15 de Rubí” generó particularmente fuertes reacciones entre personas trans, quienes agradecieron ver una representación transmasculina alejada del sufrimiento, la violencia o los finales trágicos que suelen predominar en el cine. 

También hubo testimonios de espectadores que se sintieron conmovidos por “Cremita de coco” por sus propias experiencias familiares.

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