• La cultura es ese puerto seguro que nos permitirá asumir los retos que se avecinen, siempre y cuando lo hagamos juntos, con pasión, entrega y fortaleza, expuso el laureado.
Méridca, Yucatán.- “La cultura fortalece el desarrollo humano, moldea el tejido de la sociedad y es el estandarte que nos da una identidad única”, afirmó Roberto Abraham Mafud al recibir anoche la Medalla Eligio Ancona, por su larga trayectoria como benefactor, gestor, artista y promotor cultural.
Al recibir esta importante presea, siento la obligación de redoblar los esfuerzos para hacer de nuestra cultura una cultura viva, que muestre su rostro, de ojos que brillan y sonrisas que cautivan, encarnadas en toda mujer y hombre que habitan nuestras tierras”, dijo el Cónsul Honorario del Líbano para la Península de Yucatán en la ceremonia celebrada en el Salón de la Historia, con la asistencia del gobernador Mauricio Vila Dosal.
“Esta cultura es nuestra y estamos llamados a fortalecerla. Porque en la medida que seamos auténticos, singulares y únicos, logramos contribuir a la universalidad del mundo”, aseveró el expresidente del Club Libanés de Mérida ante titulares de los Poderes Legislativo y Judicial, familiares, empresarios de la comunidad libanesa, intelectuales y funcionarios.
Amigos, colegas, compañeros en este viaje. El sentido de la vida es expandir la conciencia, abrir el corazón y regalar amor para ser mejores cada día. Y en esta travesía el arte es un instrumento que nos aproxima a la divinidad”-
Abraham Mafud indicó que este ímpetu de vida es el mayor regalo de Dios, un regalo incomprendido y muchas veces desperdiciado. 
De ahí la importancia del arte y la cultura que, al cultivarse por amor, son un vínculo que ennoblece al espíritu y lo expande al infinito, son un vehículo de conexión divina que nos enaltece el alma y nos otorga una felicidad especial todos los días de nuestra vida”.
Mencionó que belleza y la cultura se manifiestan en susurros, susurros que hablan por nuestra alma y que se constituyen como fragmentos del corazón de la vida. 
Entonces, y sólo entonces, conseguiremos alzarnos por encima de nuestros actos hasta una cima donde abriremos las manos para llenarnos del polvo de las estrellas”.
Compartió una historia que vivió al estudiar piano en Viena, Austria, ciudad cuyas calles “mantenían cicatrices de la gran guerra. Me encontré, de pronto, ante un coloso que se negaba a rendirse”.

Pero, señaló, la vida artística, en total efervescencia, nutría sin claudicar a esa urbe, dotándola de vida. Resultaba evidente cómo el arte era el instrumento idóneo para rescatar las motivaciones más hondas del ser humano y las verdades del espíritu”.
Año con año, mientras avanzaba en mi educación musical, fui testigo de la manera en la que, a partir de proyectos culturales, la ciudad crecía nuevamente. Resurgía imbatible. Se puso otra vez de pie, a grado tal que hoy el turismo que la visita representa más de la mitad de sus ingresos, en virtud de sus atractivos culturales. Hoy, Viena recibe la distinción de ser modelo como primer lugar mundial en urbanismo”.
Expresó que esa anécdota la lleva muy presente, pues la transformación profunda de Viena a través de la cultura le convenció de que era posible desarrollar el gran potencial que tenemos en Yucatán, como poseedores de invaluables tesoros culturales latentes y muchas veces olvidados.
Mis convicciones se guían por el hecho de que el arte, en todas sus manifestaciones, debe verse mucho más allá del individuo, debe de trascender la conciencia y forjar el espíritu.
La expresión artística trasciende fronteras sociales, económicas y políticas”, indicó.
Abraham Mafud anotó que de ese modo, la calidez y el gran corazón que nos caracteriza como yucatecos, las antiguas y profundas raíces mayas que nos sostienen, son divisas con las que navegamos francos por el mundo.

En ese sentido apuntó que, como Viena, Mérida puede alcanzar su esplendor a través del arte. La cultura es un haz de esperanza que tiene el potencial de elevar nuestro nivel de conciencia como seres humanos y como sociedad.

Dijo que Mérida tiene todo para la grandeza: raíces históricas profundas, riqueza humana y patrimonial, diversidad cultural, arquitectónica y gastronómica. 
Por ello, reconozco el gran esfuerzo, visión y convicción del gobernador para sumar esfuerzos entre sociedad y gobierno con miras a consolidar nuestra cultura y proyectarla a todo el mundo. Yucatán ya es ejemplo de paz, estabilidad, belleza y cultura a nivel internacional”. 
También expresó que, ante la incertidumbre actual por todos los cambios a nivel mundial y nacional, la cultura es ese puerto seguro que nos permitirá asumir los retos que se avecinen, siempre y cuando lo hagamos juntos, con pasión, entrega y fortaleza. Este es un reto compartido que hemos asumido juntos y, por ello, quiero felicitar a toda la comunidad aquí presente. 
Esta es la invitación que quisiera hacerles: la de diluirse con el arte y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche. Una melodía que puede componerse por el arte mismo, por la propia pasión o puede componerse para Dios”.
Finalmente señaló que, en su caso, “mi mayor musa y motivación siempre fue la pureza de espíritu de mi madre, a quien le dedico esta distinguida presea”.

Agradeció a la Liga de Acción Social por la postulación para recibir la medalla y a Adolfo Patrón Luján y a su esposa, así como a sus abuelos, que lo iniciaron en el gusto por la música y el arte, a sus padres y a sus primeros maestros de piano: José Rubio Milán y su hija Flora Inés, “quienes develaron para mí una senda que me ha llevado a satisfacciones inigualables, que solo pueden atesorarse en el corazón”.

En el acto, el Gobernador Mauricio Vila Dosal hizo referencia a los recortes presupuestales que se vienen para el 2020.

“Y la tentación es recortar donde no son cuestiones urgentes y la cultura y el deporte son los que sufren, pero me quiero comprometer que en la medida de lo posible esos recortes no afecten y los niños y las niñas tengan la oportunidad de desarrollar sus talentos y que la cultura nos abra los ojos y los sentidos y sean mejores personas”, dijo.

El laudo lo leyó Javier Alvarez Fuentes, en tanto que Ariel Avilés Marín leyó la semblanza del homenajeado. En el acto se ejecutaron dos piezas de música clásica compuestas por Abraham Mafud.

Roberto Abraham Mafud recibió anoche la Medalla Eligio Ancona

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