• Teléfono en mano, tras ser capturado limpiamente, el hijo de 'El Chapo' pidió detener los enfrentamientos.
  • Tardanza del juez para la orden de cateo permitió tiempo para la reacción del crimen organizado
Ciudad de México.- Es el jueves 17 de octubre de 2019. En la imagen se ven soldados apostados cerca de una puerta, dentro del estacionamiento de un domicilio. En el ambiente se escuchan disparos. La puerta se abre. Sale una mujer y detrás un joven. Ovidio Guzmán López se ve en la escena, al fondo. Hay gritos.

“¡Tranquilo, tranquilo!”, gritan las fuerzas especiales. “¡Sal, sal Ovidio! ¡Tranquilo, Ovidio. Muéstranos las manos, hermano!”

Empieza el forcejeo. Gritos. Intentan tranquilizar a todos los que se asoman por la puerta. El presunto narcotraficante está armado y entrega el arma a uno de los suyos, que también es detenido.

–¡Él no tiene nada que ver, oiga! –dice Ovidio. El joven que está con él, el que sale poco después de la mujer, es detenido también.

–¡Dile a tu gente que pare todo! – pide un agente.

El hijo de “El Chapo” toma el celular, se para junto a una pared blanca que es donde se tomaron las fotografías que circularon mundialmente.

–¡Ya paren todo, ya paren todo, ya ni modo, ya me entregué. Ya que se retiren. Dígales que se retiren. Ya no quiero que haya desmadre, dice Ovidio Guzmán López, nacido en 1991, es “El Ratón” o “El Nuevo Ratón”.

–¡Hey, Ovidio, páralos! – grita un elemento de las fuerzas de seguridad.

–¡Ya no quiero que haya desmadre por favor! –grita Ovidio por teléfono.

Los disparos siguen.


El secretario de la Defensa Nacional (Sedena), Luis Cresencio Sandoval relató en conferencia de prensa el operativo fallido para detener a Guzmán López.

El Gobierno de Estados Unidos solicitó a México la orden de detención provisional con fines de extradición en contra del hijo de “El Chapo”, el 13 de septiembre. Fue hasta el día 25 del mismo mes que la Fiscalía General de la República (FGR) solicitó al centro de Justicia Federal de Almoloya de Juárez la detención provisional del sujeto. 

Más tarde, un Juez emitió la orden para su captura. Pero el juez no liberó a tiempo la orden de cateo por lo que los delincuentes tuvieron tiempo para reaccionar.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que se acordó dar a conocer toda la verdad sobre estos hechos porque es su compromiso. 

“No se apostó a la guerra, a la confrontación y se cuidó la vida de las personas, lo más valioso, lo más importante y por eso les informamos hoy de esta relatoría”, subrayó.

“Ya no hay guerra contra el narcotráfico. Ya no vamos a exponer la vida de los civiles con el eufemismo de ‘daños colaterales’. Queremos la paz, que es el fruto de la justicia”

Aseveró ya no hay impunidad para nadie, ni para delincuentes de la llamada delincuencia organizada, ni para delincuentes de cuello blanco, pues existe un auténtico Estado de Derecho. 

“Ya no hay corrupción ni arriba ni abajo, no hay impunidad para nadie. Pero también debe de entenderse que esto no es un asunto nada más jurídico, legal, de fuerza, de policías, de militares. Es un asunto que tiene que ver con la política que se menosprecio hace mucho tiempo”.

Es el jueves 17 de octubre de 2019. En la imagen se ven soldados apostados cerca de una puerta, dentro del estacionamiento de un domicilio. En el ambiente se escuchan disparos. La puerta se abre. Sale una mujer y detrás un joven. Ovidio Guzmán López se ve en la escena, al fondo. Hay gritos.

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