El primer Día Internacional de Preparación ante las Epidemias se celebra en un escenario que muchos temían se cumpliera

En el hospital Erasmo Meoz, en Colombia, se ha construido una unidad campaña para atender de urgencia a todas las personas que lo necesiten sin tener en cuenta su estatus migratorio.OPS/Karen González

  • El viejo refrán nos lo recuerda: más vale prevenir que curar, lo que en términos económicos se traduce en invertir en una cobertura de sanidad universal que cuente con unos sistemas de salud mejor preparados ante la posibilidad de cualquier emergencia. Como señala el titular de la ONU, esa inversión cuesta muchos menos que tener que construir nuevas unidades de urgencia en los hospitales y adoptar medidas económicas perentorias. 

Ginebra. El Día Internacional de Preparación ante las Epidemias que se conmemora este domingo, 27 de diciembre, se celebra precisamente al final de un año trágico y en un escenario que muchos temían se cumpliera.

En medio de una pandemia que se ha cobrado más de 1,7 millones de vidas, devastado economías, trastornado sociedades y expuesto las vulnerabilidades del mundo de la manera más cruda, la falta de la preparación para las emergencias sanitarias nos ha golpeado como nunca, asegura el Secretario General de la ONU en un mensaje difundido con motivo del Día.

“Mientras nos esforzamos por controlar y recuperarnos de la pandemia actual, debemos pensar en la próxima. Desafortunadamente, es fácil imaginar un virus igualmente infeccioso, pero aún más letal”, advierte António Guterres.

El titular de la ONU señala que “podemos extraer muchas lecciones de las experiencias del año pasado” y que la preparación para las epidemias y las emergencias sanitarias “es una inversión sólida, que cuesta mucho menos” que los gastos en construir nuevas unidades de urgencia en los hospitales y adoptar medidas económicas perentorias.

“Las sociedades necesitan sistemas de salud más sólidos, incluida la cobertura de salud universal”, subraya Guterres, que señala que las personas y las familias necesitan más protección social, mientras las comunidades que están en primera línea de la lucha contra las emergencias sanitarias, como las pandemias, necesitan un mayor y mejor apoyo.

Cooperación entre los países

Además, los países necesitan una cooperación técnica más eficaz a nivel internacional y se debe prestar más atención a la invasión que las sociedades llevan a cabo en los hábitats de los animales salvajes: el 75% de las enfermedades infecciosas humanas nuevas y emergentes son zoonóticas.

“En todo este trabajo, la ciencia debe ser nuestra guía. La solidaridad y la coordinación son cruciales, dentro de los países y entre ellos; nadie está a salvo a menos que todos estemos a salvo”, reflexiona el Secretario General.

El sistema de las Naciones Unidas, que incluye a la Organización Mundial de la Salud, está firmemente comprometido a apoyar a los gobiernos en el fortalecimiento de la preparación para epidemias como una parte crucial de su trabajo para construir un mundo más saludable y lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

En recuerdo de un pionero de las vacunas

El Día Internacional coincide con la fecha de nacimiento de Louis Pasteur, el biólogo francés responsable del trabajo pionero en vacunas.

Al honrar el trabajo de Pasteur con esa efeméride, Guterres saluda a “los profesionales médicos, al personal en primera línea de lucha contra el COVID-19 y a los trabajadores esenciales que han llevado al mundo a través de esta emergencia con un compromiso tan notable”.

“Mientras nos recuperamos de la pandemia, tomemos la determinación de fortalecer nuestra capacidad de prevención para estar preparados cuando el mundo enfrente el próximo brote”, concluye su mensaje.

La Asamblea General de la ONU ha establecido el Día Internacional de la Preparación ante las Epidemias que se celebra el 27 de diciembre con el fin de resaltar la importancia de la prevención de las epidemias y la preparación y la colaboración para darles respuesta.

El Día quiere crear conciencia acerca del hecho de que los Estados deben comprometerse a velar por una preparación ante las epidemias que incluya a todo el mundo de manera equitativa y no discriminatoria, prestando especial atención a las personas más frágiles o que se encuentran en situación de vulnerabilidad y tienen la probabilidad más alta de contagio.

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