Jean Charlot investigó el potencial de la litografía y el grabado en madera

Jean Charlot investigó el potencial de la litografía y el grabado en madera

  • Participó ilustrando las excavaciones en las ruinas de Chichén Itzá
  • La Secretaría de Cultura y el INBAL recuerdan el 8 de febrero la obra del artista, a 123 años de su nacimiento

Ciudad de México.- Louis Henri Jean Charlot, nació el 8 de febrero de 1898 en París, Francia. A 123 años de su nacimiento se le recuerda por su interés en la investigación y la escritura sobre arte mexicano. También participó ilustrando las excavaciones en las ruinas de Chichén Itzá dirigidas por el arqueólogo estadounidense Sylvanus Morley.

La Secretaría de Cultura del Gobierno de México y el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), a través del Museo Nacional de Arte (Munal) recuerdan que Charlot estudió de manera informal en la Escuela de Bellas Artes de París, motivado por su interés en pequeños paisajes en óleo sobre papel. 

Finalizada la Primera Guerra Mundial y con ayuda de su tío abuelo --coleccionista de piezas prehispánicas y filántropo--, Charlot y su madre llegaron a la Ciudad de México en 1922 para establecerse en el barrio de Coyoacán, donde se incorporó a la Escuela de Pintura al Aire Libre, y un año después al equipo de pintores que asistió a Diego Rivera en la realización de algunos murales de la Escuela Nacional Preparatoria.

Ahí conoció el arte prehispánico el cual siempre le asombró e influyó su obra. Compartió un estudio con el pintor Fernando Leal y fue asistente del muralista Diego Rivera. Las cartas que intercambió con José Clemente Orozco envió desde Nueva York a Charlot (fechadas entre 1927 y 1929) son parte de un estudio titulado "Orozco in New York" y fueron recopiladas después en un libro llamado El artista en Nueva York. 

Diego y sus asistentes, también llamados Dieguitos, fueron comisionados para pintar los muros de la Secretaría de Educación Pública. En este nuevo espacio, Charlot capacitó a los albañiles en la preparación de las paredes para los frescos e instruyó a otros artistas en la técnica. Originalmente, el artista pintó tres murales: Cargadores, Lavanderas y Danza de los listones. Sin embargo, el último fue destruido para hacerle espacio a una composición de Rivera.

Como muchos otros de sus colegas, también se interesó en la investigación y la escritura sobre arte mexicano y en julio de 1923 publicó la primera de cuatro partes del artículo El movimiento actual de la pintura en México, escrito junto con David Alfaro Siqueiros, bajo el seudónimo Juan Hernández Araujo.

Su libro Los comienzos de la pintura mural moderna mexicana y su texto El renacimiento del muralismo mexicano 1920-1925 fueron realizados gracias a la Beca Guggenheim que le fue otorgada en 1944 y le permitió dedicarse a la investigación.

Otro de los temas que abordó fue el grabado, técnica que aprendió en Francia y que en México enseñó a varios de sus colegas. Su interés lo impulsó a investigar el potencial de la litografía y del grabado en madera, lo que ayudó a su redescubrimiento como objeto museístico y campo de estudio académico.

Décadas de producción artística

Durante el periodo de 1949 a 1979, el artista hizo casi 600 pinturas de caballete, varios cientos de grabados y 36 obras de arte en lugares públicos. Su último artículo, José Guadalupe Posada y sus sucesores, fue publicado de manera póstuma.

El Munal alberga una serie de litografías creadas por el artista, entre las que sobresalen La cocina mexicana, Zapatos domingueros y Los primeros pasos, obras que dan cuenta de su conocimiento de la tradición y los usos y costumbres de su patria adoptiva.

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