Se trata de un lugar que es acondicionado por el Instituto
Nacional de Antropología e Historia (INAH), el cual representaría la primera
zona arqueológica de esa entidad abierta al público.
Los petrograbados se distribuyen en diferentes puntos de la
sierra y están relacionados con otro tipo de elementos arqueológicos conocidos
como campamentos de antiguos grupos de cazadores-recolectores. En dichos
lugares se han encontrado fogones y una mínima cantidad de desechos de talla en
lítica, así como algunas puntas de flecha.
Los materiales de lítica descubiertos en Narigua son
evidencia de actividad humana, indicadores de que ahí antiguos grupos
estuvieron fabricando herramientas utilizadas para sobrevivir, explica el
arqueólogo Gerardo Rivas, quien actualmente estudia el sitio mediante el
enfoque de patrón de asentamiento, y encabeza una serie de trabajos para su
conservación.
Los campamentos están a cielo abierto, distribuidos en dos
valles separados por una serranía de baja altura, los de mayor tamaño se
localizan en el llamado Mogote, protegidos por los pliegues geológicos que
rodean la planicie; uno de ellos está justo al sur del sitio denominado “Sierra
de Narigua”, que es el principal grupo de manifestaciones grafico-rupestres
(MGR). Este conjunto es el lugar con mayor cantidad de grabados, repartidos
dentro de una exTensión de 400 por 200 metros.
Cabe destacar que las chozas en estos campamentos eran de
materiales perecederos y en muchos casos transportables, por lo que es difícil
encontrar sus señales en el paisaje, siendo los fogones (hornos para cocinar y
mantener el calor en temporadas frías) el rasgo más visible en la actualidad.
Las manifestaciones rupestres están sobre la ladera sur de
la sierra, aunque al pie de la norte también se encuentran de manera aislada
otras rocas grabadas.
Otros dos puntos importantes con petrograbados son “Narigua
I” y “La Bolsa”, cuya delimitación está en proceso, aunque ya se encontraban
dentro del catálogo de la Subdirección de Registro de Monumentos Arqueológicos
Inmuebles, pero en 2012 se inició un registro más completo de los tres; además,
durante esos trabajos se lograron detectar y registrar otros lugares con
grabados, de éstos, un nuevo sitio es “Peñuelas de Narigua”, localizado al pie
de la Sierra de La Cuchilla, en su lado norte, llamado así porque consiste en
tres peñuelas grabadas. En este punto también se descubrieron fogones
dispersos.
Gerardo Rivas explica que las características de los
petrograbados varían de un lugar a otro; en Sierra de Narigua predominan
cuentas de puntos y círculos concéntricos, aunque hay otro tipo que consiste en
distintas combinaciones de líneas rectas, onduladas y quebradas. Mientras que
sólo en ciertas rocas hay representaciones de huellas de venado. Se calcula que
estas imágenes podrían tener 6,000 años de antigüedad, esto con base en
estudios de sitios semejantes como Boca de Potrerillos, Nuevo León.
También se han encontrado algunos grabados coloniales,
característicos por las representaciones de cruces, probablemente estos motivos
correspondan a la época de Contacto, que en la región sucedió durante la
segunda mitad del siglo XVI, dice Rivas.
A pesar de que aún no se tiene mucha información sobre los
grupos nómadas que elaboraron las manifestaciones gráfico-rupestres de Narigua,
por comparación con otros sitios del Noreste, como Boca de Potrerillos, y con
base en distintas investigaciones etnográficas entre los pueblos indígenas que
sobrevivieron hasta épocas recientes, se sabe que este tipo de expresiones
formaron parte de rituales de iniciación, de cacería del venado, o dedicados al
cosmos, explica el arqueólogo.
Desde agosto de 2012 a la fecha, el INAH lleva a cabo
trabajos para acondicionar el sitio a la visita pública, tarea que forma parte
del proyecto de “Protección Legal y Técnica del Patrimonio Arqueológico en el
Estado de Coahuila” emprendido por el Instituto, principalmente orientado a
proteger y conservar los sitios arqueológicos, informa Francisco Aguilar,
director de la representación de la institución en la entidad.
Los trabajos de habilitación del sitio se realizan a través
del Programa de Empleo Temporal (PET) que se lleva a cabo conjuntamente entre
el INAH y la Secretaría de Desarrollo Social, con lo cual también se ofrece un
medio de sustento para la gente del lugar, reduciendo los efectos económicos de
la sequía en poblaciones marginales o de extrema pobreza.
Con el apoyo del PET, el INAH acondicionó el terreno en la
ladera mediante la construcción de andadores que permiten caminar sin tener que
escalar hasta los petrograbados. Actualmente se tiene el avance de poco más de
50 por ciento; es decir, la brecha ya está abierta en kilómetro y medio de los
dos que comprende el área en la que hasta el momento se han localizado las
manifestaciones.
El andador también evitará que los visitantes estropeen las
rocas grabadas a su paso. La adecuación se ha hecho sin alterar los materiales
rupestres y con respeto al entorno natural. El INAH además reparó un muro de
contención, construido con anterioridad en la ladera del cerro para detener
rocas que pudieran venirse abajo por posibles desprendimientos naturales.
Los trabajos de adecuación para la visita pública también
han ayudado a mejorar la percepción de la población respecto al valor del
patrimonio cultural que hay en Narigua.
Para llegar a Narigua, desde Saltillo tome la carretera No.
40 rumbo a Torreón; a 47 km tome la desviación a General Cepeda, que está a 20
km, y 3 km antes de llegar se indica el sitio arqueológico. De ahí, el sitio de
petrograbados está a 15 km. Para explorar algunas zonas es necesario caminar,
por lo que debe llevar agua y protección contra el sol, y preferentemente
incursionar temprano.

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