Arcadio, el gran comunicador innato por excelencia

Arcadio, el gran comunicador innato por excelencia

Mérida, Yucatán. --“No soy guapo o hermoso, vaya no tengo un perfil griego para esto”, me dijo. “Yo, siguió sin mirarme, leo los periódicos y presento las notas redactadas por los reporteros, pero hasta allá… la cámara me pone “nerviudo” y sonrió para sorber el café en torno al cual, desde la oficina de la dirección de noticias estaba el ofrecimiento para conducir el noticiero.

Cuando Federico Granja Ricalde llegó a la gubernatura en 1993, en el llamado mini período, uno de sus proyectos era levantar el rating del noticiero de Canal 13. A mí me encomendaron la dirección de Noticias. Sergio Esquivel era el director general. Cuando me plantearon el proyecto pensé en alguien de indiscutible trayectoria para esa tarea: Arcadio Huchim Ascencio.

--“Tienes más de 20 años de trayectoria (en realidad eran 23) y tus tablas son toda una experiencia. Además, imagínate a todos esos habitantes que te escuchan por las mañanas van a conocerte en vivo y en directo. Van a decir: Mira, Don Arcadio está en la tele”, traté de ser convincente.

Mira, ¿cuánto quieres cobrar?, solté sin pensar demasiado.

--“No hombre, respondió. No voy a cobrar por aprender”.

Ese es el hombre que murió ayer. Era de una sola pieza. Honesto, solidario, sin perder el piso. Humilde. Leal. León para defender al amigo y al hermano. Un hombre, directo, franco que detestaba la censura, no se consideraba periodista. “Soy tu servidor, un locutor, periodistas y reporteros ustedes que salen a buscar la noticia”. Nunca perdió el piso y siempre tenía la mano extendida. Luis Alberto Rivas Aguilar, como pocos empresarios, lo dejó ser y ejercer su gran vocación de comunicador

Arcadio fue una extraordinaria persona con quien tuve la fortuna de coincidir en este vagón de la vida.

Tras su incorporación a Telenoticias y minutos antes de salir al aire, el maquillista me pidió “que pasara el señor nuevo”.

“Tienes que pasar a maquillaje”, le dije.

--“No, no, no me pidas eso; me puedo acostumbrar”, reímos de buena gana, y así trabajamos durante varios meses hasta que las circunstancias nos separaron.

Hoy sus amigos y quienes trabajamos en los medios de comunicación lloramos la partida eterna de un hermano mayor, de un maestro, de un inspirador.

Abril de 2021

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