4 de enero, es Día Nacional del Periodista, instituido #UnDíaComoHoy en 1955 por el Sindicato Nacional de Redactores de la Prensa, en honor a los periodistas caídos en su labor y en conmemoración del aniversario luctuoso de Manuel Caballero, considerado el padre del periodismo moderno.
Caballero estudió Derecho en Guadalajara, pero no concluyó
sus estudios. Una vez en
la Ciudad de México, se desenvolvió en diferentes géneros periodísticos, tales como artículo de opinión, artículos, crónicas y
boletines. Trabajó como redactor en El Siglo Diez y
Nueve, El Monitor Republicano, El Federalista y La Época.
Nació el 1° de enero de 1849 en Tequila, Jalisco, y murió en
la Ciudad de México el 3 de enero de 1926. Cursó los estudios de preparatoria
en el Seminario Conciliar de Guadalajara y, posteriormente, estudió la carrera
de abogado en la Escuela Pública de Jurisprudencia de la capital del estado de
Jalisco, la cual dejó inconclusa para dedicarse al periodismo.
Fue empleado en la Contaduría Mayor de Hacienda y oficial primero de la Secretaría del Senado (1878); interventor de empeños en el gobierno del Distrito (1885); interventor del gobierno de los almacenes generales de depósito de México y Veracruz (1903); profesor de lecturas comentadas (1914) y de lengua castellana (1922) en el Conservatorio Nacional de Música y Arte Dramático; profesor de recitación y declamación en el Conservatorio de Música y Declamación de Puebla (1917), y en la Secretaría de Relaciones Exteriores (1919). Finalmente abrió un café en la calle de Medinas, donde se encontraban también las oficinas de su periódico El Entreacto.
Manuel Caballero perteneció a diversas asociaciones donde cultivó la poesía, así fue que perteneció a La Alianza Literaria (1876) de Guadalajara. Ya en la Ciudad de México formó parte de la Sociedad Literaria Peón Contreras (1876-1878), dirigida por Heberto Rodríguez y Carlos Govantes; un año más tarde entró a formar parte del Círculo Gustavo Adolfo Bécquer. En 1885 formó parte de la Prensa Asociada de México, en la que junto con Ireneo Paz y Gonzalo A. Esteva defendió los intereses de los escritores públicos. En esa asociación representó al periódico El Partido Liberal. Desde 1906 se vinculó al Ateneo Jalisciense de Guadalajara, fue miembro activo de la Sociedad Manuel Gutiérrez Nájera de la Ciudad de México y de la Sociedad Literario-Musical de Puebla.
Desarrolló sus actividades periodísticas tanto en Guadalajara como en las ciudades de México, Puebla y Jalapa. En su estado natal colaboró con poemas en los periódicos La Civilización, La Alianza Literaria, El Diario de Jalisco y en La República Literaria (1886-1890); así como en La Juventud Literaria (1887), donde le hicieron un homenaje a manera de gacetilla y publicaron su fotografía. Llegó a la capital de la República en 1876, a la edad de 27 años, con la carrera de abogado truncada, desde entonces comenzó a colaborar en distintos periódicos como El Siglo Diez y Nueve (1876), El Monitor Republicano (1876), La Época (1877), El Federalista (1877), La Patria (1879-1880), Diario Oficial de Jalapa (1883-1884), El Partido Liberal (1885), El Nacional (1887-1888), Diario del Hogar (1888), El Monitor del Pueblo (1888), The Two Republics (1888), El Tiempo (1888 y 1890), El Nacional (1891-1894), Flor de Lis. Revista literaria (1896-1897), El Constitucional (1910) y El Demócrata (1925).
A partir de 1880, en la capital de la República dirigió varios periódicos: Gaceta Electoral (1879-1880), donde hizo periodismo a favor de la candidatura a la presidencia de Trinidad García de la Cadena; El Tranchete (1879), dedicado al pueblo; El Noticioso (1880-1883) y Correspondencia de México (1883).
En 1883 se trasladó a Jalapa donde, apoyado por el gobernador Juan de la Luz Enríquez, “Juan Chiquito,” trabajó en el periódico oficial del estado. Más tarde, alternando sus residencias, en la Ciudad de México dirigió: El Eco Universal (1888), El Entreacto (1891-1926, con cinco épocas diferentes), La Exposición Nacional de México (1896), Revista Universal (1902), El Clarín del Pueblo (1903), Crónica artística (1907), Revista Azul, Segunda Época (1907) y Crítica y Arte (1915). En Guadalajara: El Mercurio Occidental (1889), La Estrella Occidental (1898) y El Clarín de Oriente (1900); y en Puebla: La Semana de Puebla (1911-1913), y, por esos años, el Periódico Oficial de la Cámara de Comercio.
También destacó como editor, ya que realizó varios Almanaques: La Joya del Viajero en 1880; Álbum Queretano en 1882; Primer Almanaque Histórico, Artístico y Monumental en 1883; en colaboración con Juan de Dios Peza y Pedro Larrea publicó el almanaque titulado México Hidalgo en 1885. A través del periódico El Mercurio Occidental publicó, como apoyo para la docencia, Consejos para la lectura y Notas sobre la higiene de la voz, además de extractos de la obra de Ernesto Legouvé, Historia moral de las mujeres de 1860, para los niños en los liceos de varones y de niñas del estado de Jalisco en 1889. Además, publicó, en el mismo año y por fascículos, el libro de Edmundo de Amicis Corazón diario de un niño. Publicó el Primer directorio general del Estado de Puebla (1891), México en Chicago. Álbum descriptivo de México (1892), Primer Almanaque Mexicano de Arte y Letras en 1895 y Segundo Almanaque Mexicano de Arte y Letras en 1896. Compiló El manual del ciudadano en 1910.
Por otro lado, tradujo e imprimió libretos de ópera y de opereta como La isla del tesoro (1886) para la editorial D. Appleton de Nueva York, del poema Cleopatra (1893), para El Nacional la novela Un Santo (1894) de Paul Bourget, la opereta El Mikado de Japón (1896) de Gilbert y Sullivan. Publicó en el periódico El Entreacto la ópera Mefistófeles (1903) de Arrigo Boito. Con Juan de Dios Peza y Gustavo Baz escribió El Profeta del Peñón. Después de la Primera Guerra Mundial tradujo el poema La edad de sangre de Marcelo Bourcier, y para El Demócrata la novela inglesa El embrollador (1925) de E. Phillips Oppenheim.
Escribió con los seudónimos de Mignon, Ubique, El barón Ulem Acal, Arlequín, M. C., C, Leónides Termópilo, Malco Bella Nuera, Spectator y Ashtarot.
Manuel Caballero practicó distintos géneros periodísticos, además de escribir poesía. Realizó, en 1883, un libro de poemas titulado El testamento de un ángel; el poema Paquito (1902), que ganó el primer lugar por la Secretaría de Instrucción Pública en los primeros Juegos Florales de la colonia española de México. Escribió el poema en un canto Piedad (1905), del cual hizo una pequeña publicación: Juárez Épico (1906); escribió el poema Independencia (1909), que ganó el primer lugar en el Gran Certamen Nacional de ese mismo año; escribió Aurea Covadonga (1919) y concursó en un certamen internacional en Argentina con el poema Entrevistando a Cristo (1921).
Manejó la crónica periodística en La inauguración del
ferrocarril a Guadalajara (1888). Escribió, junto con Vicente Morales una
crónica que se llamó El Señor Root en México: crónica de la visita hecha en
octubre de 1907; y ese mismo año escribió otra crónica con el nombre de
Salvador Rueda en Puebla. Escribió la conferencia que dictó en el Teatro
Español en Madrid, titulada Fiesta de la raza en 1919. En lo que se refiere a
los géneros periodísticos, estuvo a cargo de la gacetilla en diversos
periódicos, boletines, columnas, crónicas, editoriales, notas informativas,
reportazgos y entrevistas.
Con información de la Ficha de diccionario de Fichero biobibliográfico
de la literatura mexicana del siglo XIX. 2 t., de Ángel Muñoz Fernández
(México: Factoría Ediciones, 1995).

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