Esos de la izquierda a la mexicana que hoy se rasgan las vestiduras por la detención de Maduro son los mismos que durante años están enquistados en instituciones públicas devengando jugosos salarios y gozando las prebendas del poder.
Son defensores de Chávez, Evo, Ortega, Castro, Díaz Canel y Maduro y hasta viajan a sus países con los gastos pagados, mientras organismos de los derechos humanos documentan represión, desapariciones forzadas y presos políticos. Critican al ‘imperialismo yanqui’, pero vacacionan en Disney, tienen membresía de Cotsco, usan ropa, zapatos, relojes de marca y iPhone.
Son, como se ha definido, la izquierda caviar (proclaman tener convicciones de izquierda mientras llevan una vida acomodada y con lujos). Ejemplos son innumerables. Basta revisar crónicas periodísticas sobre el actuar de senadores, diputados federales y estatales y funcionarios del gobierno federal, estatal y municipal vinculados con partidos políticos de izquierda. Pasaron de las chamarras de Tepito a las gabardinas de diseñador.
En Mérida, por ejemplo, regidores de la izquierda circulan ahora en camionetas de lujo, al igual que diputados y diputadas, estas ya hasta usan traje sastre, disfrutando de los beneficios materiales que brinda el poder, lejos del discurso de la izquierda solidaria y genuina. Otros están incrustados desde hace muchos años en la estructura educativa favorecidos por el viejo priismo que tanto ’odian’.
En Venezuela, tal como sucedió en Cuba y Nicaragua, Chávez y Maduro terminaron construyendo un régimen autoritario, intolerante, aplicando mecanismos de represión ciudadana y persecución política similar a la que combatieron. durante las décadas de vigencia de las dictaduras militares, donde la prensa fue perseguida y callada.
Destruyeron la democracia, robándose las elecciones, eliminaron el estado de derecho, extinguieron la independencia de poderes y, lo que es más peligroso, abrieron las puertas a las mafias internacionales para cogobernar. Delitos estos últimos por los que está acusado Maduro y será enjuiciado en Estados Unidos.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Corte Penal Internacional han documentado numerosos casos de violaciones a las garantías individuales perpetrados por el gobierno dictatorial chavista y de Maduro.
Organizaciones de derechos humanos calculan que entre 800 y 900 hombres y mujeres permanecen encarcelados en Venezuela por motivos políticos. Los grupos de derechos humanos afirman que la mayoría ha sido acusada de delitos como terrorismo, incitación al odio y conspiración para derrocar al gobierno por ejercer derechos políticos básicos. Pocos han sido condenados. Trump negoció y logró la liberación de unos cuantos.
El Comité por la Libertad de los Presos Políticos de Venezuela (CLIPPVE) documentó las condiciones carcelarias deplorables en las que se encuentran los presos políticos, agravadas después de las elecciones presidenciales de 2024, en centros de detención como El Helicoide, El Rodeo I, Tocuyito, Tocorón y Yare III, al igual que casos de tortura, malos tratos, aislamiento prolongado, la negación de visitas de familiares y abogados, y la ausencia total de garantías legales.
Para el 12 de agosto de 2024, la ONG Foro Penal verificó e identificó 1.315 detenciones arbitrarias como parte de la represión post-electoral desde el 29 de julio. Entre ellas se incluyen a 177 mujeres, a 117 menores de edad, a 14 indígenas, y a 17 personas con discapacidad.
El 10 de marzo de 2025, Foro Penal determinó que se desconocía el paradero de 64 presos.
¿En verdad defienden a Maduro? ¿y al sufrido pueblo de Venezuela que huyó a países vecinos llegando a Canadá, Estados Unidos y México? ¿dónde está la izquierda genuina, que no condenó, en su momento, las barbaridades de lesa humanidad? Es cierto, la captura de Maduro produjo euforia en quienes sufren. La historia así lo documenta en diversos países: son escenas fotográficas repetitivas. El despertar (con militares gringos en las calles) es amargo y las transiciones son muy largas. Reconstruir el tejido social no será una tarea fácil.
¿Qué, a Estados Unidos no le importa la soberanía de los pueblos? Ni la OEA y la ONU, y todos los organismos internacionales, han logrado que el gran soldado demócrata del mundo respete la autodeterminación de los países. Mete sus narices en todo asunto doméstico, máxime si tiene interés en alguno de los recursos naturales o estratégicos.
Ahora el argumento es combatir las drogas y a los traficantes y sus líderes. De eso está acusado Maduro y el Cartel de los Soles.
Trump se cuece aparte y lo ha demostrado con la extracción de capos de la droga mexicana (sin aviso previo al gobierno) quienes ahora están en prisiones de alta seguridad del país de las barras y las estrellas.
Trump, no es Obama ni Biden, es el moderno Trajano que va más allá de sus fronteras, sea en la guerra o el comercio.
Enero de 2026
*A mi padre le encantaba reflexionar sobre asuntos internacionales y siempre disertaba cómo los autodenominados ‘luchadores sociales’ que se convertían, embriagados, en lo que criticaban cuando llegan al poder
Foto: Un niño ondea una bandera frente a una pancarta que dice "Libertad para todos los presos políticos" durante una protesta antigubernamental en enero de 2025 en Caracas, Venezuela [Alfredo Lasry R/Getty Images]

No hay comentarios.
Publicar un comentario