- Velada de hondo lirismo y gratitud en el marco del Día del Amor y la Amistad con un lleno total en un recinto elogiado por la cantante
Mérida, Yucatán.- Cucurrucucú Paloma resonó en el Teatro Armando Manzanero. La voz de Tania Libertad, ataviada con un vestido largo y un chaleco rojo, fue una noche de romance para celebrar el Día del Amor y la Amistad.
Luego llegó Yo sé que volverás, pieza emblemática nacida de la mancuerna entre la música de Armando Manzanero y la lírica del poeta yucateco Luis Pérez Sabido.
Conmovida, la intérprete peruana recordó su debut en tierras mayas hace 46 años en el Teatro Peón Contreras. La memoria se hizo presente al evocar su hermandad con el maestro Manzanero, a quien describió como un embajador de México y la música romántica con quien el destino la unió en múltiples proyectos y tres producciones discográficas.
Fue amor a primera vista, una gran amistad, expresó la cantante antes de extender un saludo afectuoso a Laura Villa, viuda del compositor y presente en el teatro, donde también se dieron cita el Secretario de Turismo, Darío Flota Ocampo y numerosa comunidad artística de Yucatán.
El repertorio fue un despliegue de clásicos que habitan el cancionero sentimental del mundo: Adoro, Gracias a la vida, Ángel caído y Cerrado por derribo se entrelazaron con joyas como Cielo rojo y No soy de aquí ni soy de allá. Entre anécdotas y aplausos, Tania anunció que su trayectoria de seis décadas y casi 50 discos sumará pronto una nueva producción discográfica que ya se encuentra en su etapa final.
El clímax de la noche llegó con Voy a apagar la luz y Urge, temas que el público coreó al unísono mientras las luces de los teléfonos móviles centelleaban en la oscuridad, capturando el brillo de una joya musical irrepetible.
El cierre formal, compuesto por Si me tenías, Y nos dieron las diez y El pastor, parecía marcar el final de una noche perfecta, pero el fervor de los asistentes exigió más.
Atendiendo el clamor de otra, Tania regresó al escenario junto a sus músicos Caridad Herrera, Heisy González y Juanchi Vázquez. En un acto de generosidad artística, interpretó a capela Concierto para una sola voz y Alfonsina y el mar, logrando un silencio casi sagrado en la sala.
La emoción fue tal que, entre el público, parejas de distintas nacionalidades compartieron sus propias historias de vida; un matrimonio peruano-mexicano celebró en pleno concierto sus 51 años de unión, recordándonos que la música es, ante todo, un refugio para el corazón.
Fue una velada donde el amor y el desamor caminaron de la mano, donde la canción latinoamericana y la música vernácula se fundieron en un solo abrazo. Por momentos, el romance flechó los corazones y cupidos distraídos se enredaron en las notas que dieron cobijo al alma. Fue, sin duda, una noche para recordar y para confirmar que, en la voz de Tania Libertad, la vida sigue siendo un regalo que se canta.
Fue así como la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta), presentó a la Voz de América, confirmaron el éxito de una convocatoria que agotó la totalidad de los boletos gratuitos el 14 de febrero.




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