Cese fulminante y en sigilo del presunto acosador de la UPN 31-A Mérida

En su lugar, como coordinador del LEPEPM-90, estará el maestro José Enrique Duran Caballero.

El escándalo en la Pedagógica estalló luego que varias alumnas transparentaron que sufrían acoso sexual y que el denunciado intentó sobornarlas para que guarden silencio

Mérida, Yucatán.- Nombrado a penas el sábado pasado, el maestro Juan Ignacio González Rojas, denunciado en la FGE por varias alumnas de hostigamiento sexual e intento de soborno, fue destituido de manera sigilosa y fulminante como coordinador de la Licenciatura en Educación Preescolar y Primaria para el Medio Indígena (LEPEPMI-90). En su lugar estará el maestro José Enrique Duran Caballero.

El manto protector ya se había extendido sobre el profesor que imparte la materia de Ciencia y Sociedad a las alumnas de la Licenciatura en Pedagogía Grupo A. Por el mismo señalamiento de ls alumnas fue cesado en el pasado, pero fue recontratado por el ahora exdirector Juan Ramón Manzanlla Dorantes. 

Se precisó que la destitución fue instrucción directa del secretario de Educación, Juan Balam.

---"Entrega de nombramiento de coordinador de la Licenciatura en Educación Preescolar y Primaria para el Medio Indígena (LEPEPMI-90) al Mtro. José Enrique Duran Caballero a cargo del Mtro. Macedonio Martín Hu, Director de la UPN Unidad 31-A.", informó escuetamente la UPN en redes.

EXIGIMOS SEGURIDAD Y UN ENTORNO LIBRE DE ACOSO

La estudiante Arianna L., publicó la siguiente carta, etiquetando a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, alusiva al tema contra el maestro denunciado y ahora destituido.

---“Quiero hablar de algo que muchas veces se queda en silencio dentro de la Universidad Pedagógica Nacional Unidad 31-A el acoso por parte del profesor Juan Ignacio Gonzales Rojas hacia alumnas. 

Mucha gente cree que estas situaciones no pasan o que son exageraciones, pero la realidad es que sí existen maestros que cruzan límites, hacen comentarios incómodos, buscan acercamientos inapropiados o incluso toman represalias cuando no obtienen lo que quieren como este asco de persona y muchas veces las y los estudiantes prefieren quedarse callad@s por miedo a reprobar, a que no les crean o a tener problemas dentro de la escuela.

Nadie debería sentirse inseguro o incómodo dentro de un salón de clases. Un profesor está para enseñar y orientar, no para aprovecharse de su autoridad ni hacer sentir mal a un alumno.

Yo también viví una situación así Pasé momentos de incomodidad y acoso, Durante mucho tiempo me quedé callada, pero entendí que guardar silencio solo permite que estas cosas sigan pasando.

Hablo no solo por mí, sino por todas las personas que alguna vez han pasado por algo parecido y no se han atrevido a decirlo. Ningún alumno merece sentir presión, miedo o injusticias por culpa de alguien que debería actuar con profesionalismo y respeto.

Dicha situación se hizo saber al exdirector Juan Ramón Manzanilla Dorantes, el cual ahora es maestro en la misma universidad y dijo que “tomaria cartas en el asunto” cosa que no hizo, ahora el “Maestro” Juan Ignacio Gonzales Rojas” sigue acosando a alumnas.

Como estudiantes, nuestra prioridad debería ser el aprendizaje, el desarrollo profesional y la construcción de un futuro. Sin embargo, hoy nos vemos obligadas a alzar la voz porque nuestra seguridad está siendo vulnerada.

Actualmente, un grupo de compañeras de la universidad y yo somos víctimas de acoso constante. Esta situación no solo nos afecta psicológicamente, sino que ha transformado nuestra cotidianidad en una fuente de temor. Muchas de nosotras debemos trasladarnos diariamente desde nuestros hogares, y el miedo a ser interceptadas o agredidas se ha vuelto una realidad constante que nos impide vivir con tranquilidad.

Es imperativo denunciar que hemos acudido a las autoridades universitarias buscando soluciones y protección, pero hasta el momento, la respuesta ha sido insuficiente. La falta de acciones concretas ante casos de acoso no es solo un descuido administrativo; es una omisión que nos pone en riesgo directo a todas.

No somos solo estudiantes que sueñan con ser alguien en la vida; somos personas con derecho a transitar libremente y a estudiar en un entorno seguro. No estamos dispuestas a ser perjudicadas, silenciadas o víctimas de la inacción de quienes tienen la responsabilidad de garantizar nuestra integridad dentro y fuera de la institución.

Hacemos un llamado urgente a la dirección y a la comunidad universitaria para que tomen las medidas necesarias, frenen el acoso y garanticen un protocolo de seguridad efectivo. La omisión también es una forma de violencia.

Le hacemos un llamado al gobernador Huacho Díaz Mena que nos ayude con esta situación que desde 24 de noviembre del 2025 se le hizo el llamado al director de la situación que hemos estado pasando y no tomó las suficientes cartas en el asunto y pedimos justicia yo y mis demás compañeras que estamos siendo acosadas”.

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