- Durante la construcción del comedor comunitario entre 2001 y 2007 los trabajadores desfondaron una oquedad donde había una gran cantidad de osamentas antiguas. Los huesos fueron colocados en cajas de cartón y entregados a las autoridades.
- Un ciudadano que recorre municipios tomando fotografías encontró en sus archivos dos imágenes, invaluables por el contexto histórico, del importante hallazgo.
Yaxcabá, Yucatán.- El INAH desconoce, por carecer de un registro en sus archivos, el fin de un entierro encontrado entre los años 2001 y 2007 en la comisaría de Canakom, Yaxcabá, durante la construcción del comedor comunitario cuando se abrió la tierra y en la oquedad había una gran cantidad de osamentas antiguas. Los huesos fueron colocados en cajas de cartón.
Versiones populares señalan que los restos presuntamente pertenecieron a una mujer mestiza (porque era alta) y dos hombres que por la posición en que estaban enterrados eran de la época de la Guerra de Castas, gente que vivía en cuevas y solo salían a enterrar a sus muertos.
Yaxcabá y sus comisarías perteneció al cacicazgo de Cochuah y es conocido por albergar importantes episodios de la historia maya, como la rebelión encabezada por el caudillo Jacinto Canek en el siglo XVIII, denominada Guerra de Castas. Hay versiones que hay cuevas y sitios con fusiles escondidos.
---“El silencio de los archivos nos priva de un peritaje exacto para saber si corresponden a la época prehispánica, al periodo colonial o a los combatientes de la Guerra de Castas, la aparición de estas pruebas documentales y fotográficas devuelve la dignidad al suceso, afirma el docente de primaria indígena Misael Tut Palomo, quien encabeza la búsqueda del patrimonio.
Reveló que después de años de búsqueda de información, de tocar puertas y de indagar qué había pasado realmente con los restos óseos encontrados en el pueblo, por fin salió a la luz evidencias que rescatan este suceso del olvido y cambian la historia local por completo.
---“Durante mucho tiempo, la incertidumbre rodeó el caso. Recientemente, a través de una solicitud formal de transparencia, el Centro INAH Yucatán respondió de manera oficial mediante un oficio firmado por su director, el Antropólogo Víctor Arturo Martínez Rojas. En dicho documento, la institución confirma que tras una búsqueda en sus archivos físicos y electrónicos, no se localizaron registros, informes o expedientes sobre el caso.
El argumento oficial señala que, debido al tiempo transcurrido, la documentación que pudo haberse generado en su momento probablemente fue sujeta a procesos de valoración y "baja documental", motivo por el cual hoy no tendrán rastro de ellos en sus archivos. Para los papeles del gobierno, el hallazgo dejó de existir”, indicó.
Sin embargo el testimonio de dos fotografías revivió la memoria.
---“La verdad encontró su propio camino gracias a un ciudadano de otro municipio que se dedicaba a recorrer las comunidades tomando fotografías. Este valioso registro visual, conservado de forma independiente por años, se convierte hoy en el verdadero archivo histórico de Canakom:
“En una de las imágenes se aprecia el instante en que la sección superior de un cráneo humano asoma desde el corte de la tierra compacta. Desafortunadamente, la captura también deja ver bolsas plásticas y desechos modernos junto a los restos, demostrando que los trabajos de construcción civil continuaron su marcha sin que se aplicara un protocolo de delimitación o una limpieza arqueológica adecuada para proteger el patrimonio.
Una segunda fotografía expone el destino inmediato de las piezas: una gran cantidad de fragmentos, entre ellos huesos largos y secciones craneales cubiertas de tierra blanca, colocados de manera improvisada dentro de una caja de cartón tras haber sido retirados de su sitio original, despojándolos de cualquier cuidado científico”.
Tut Palomo indicó que la desaparición de los huesos “es la mayor contradicción y la razón de nuestra indignación. El reporte ciudadano se realizó formalmente y con toda la disposición de colaborar. Que hoy en día no exista un registro o seguimiento oficial es una muestra clara de la negligencia institucional con la que se manejó la situación, dejando en total desamparo nuestro patrimonio histórico”.
Lamentó la respuesta del INAH. “Como pudo ver en el oficio del INAH, formalmente no existe ningún reporte ni rastro documental de a dónde se los llevaron o en dónde quedaron resguardados. Es muy triste que un patrimonio histórico tan importante para Canakom haya desaparecido sin dejar rastro en las instituciones. Por eso, nuestro compromiso ahora es que, al menos el recuerdo y la historia de nuestros antepasados, no se borren de la memoria de la comunidad”.
Dijo que ya con las fotografías “a partir de hoy, la tarea de preservar el nombre de los antepasados queda en manos del propio pueblo, asegurando que las futuras generaciones que acudan a este comedor conozcan las verdaderas raíces sobre las que está construido su suelo”.



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