Querida y admirada Sandra: El Congreso de Yucatán aprobó por unanimidad la despenalización total del aborto. Fue una larga lucha que iniciaste hace casi 40 años, cuando fundaste en Mérida la primera clínica de interrupción legal del embarazo (ILE) en el país y en Latinoamérica para atender la salud sexual y reproductiva de las mujeres.
(También fundó la Unidad de Atención Sicológica, Sexológica y Educativa para el Crecimiento Personal (UNASSE A. C.), los Servicios Humanitarios en Salud Sexual y Reproductiva A.C. (SHSSR), de la cual depende la clínica, y Mamitas).
Recuerdo las reuniones en UNASSE buscando aliados y aliadas entre los periodistas para difundir tus actividades. En 2000 cuando abrió la clínica, buscó aliadas y aliados en México y en el extranjero, así contactó con GIRE, IPAS y Population Council y fomento diplomados en salud sexual y productiva con la Fundación Bill y Melinda Gates.
En Yucatán buscó ginecólogas y ginecólogos, pero nadie quiso estar en una clínica que públicamente anunciaba servicios de aborto. Sandra buscaba avanzar más de lo que Felipe Carrillo Puerto y su hermana Elvia habían logrado en la década de 1920 al convertir a Yucatán en el pionero histórico de los derechos reproductivos y la despenalización del aborto en México.
Con la clínica funcionando fue sistemática la agresión de los grupos conservadores y del clero. La organización VIFAC la tildó de asesina y el arzobispo Emilio Berlie la atacó y grupos religiosos realizaron una Jornada de Oración en Favor de la Vida frente a la clínica.
Recuerdo cuando se presentó a las puertas de la clínica el líder ProVida, Jorge Serrano Limón, junto con decenas de personas de grupos religiosos gritando que ahí se cometían asesinatos. La prensa nacional y extranjera que llegó fue invitada a conocer las instalaciones.
Fueron más protestas, prácticamente una cada semana. En otra ocasión se presentó Rocío Gálvez, segunda al mando de Provida, quien se puso a rezar el rosario con un megáfono a las puertas de la clínica. Fue una época en que era común ver a mujeres rezando frente a la clínica, gritado que la doctora se iría al infierno. Eran tiempos del gobierno municipal de la conservadora Ana Rosa Payán.
Otra agresión ocurrió cuando le entregaron un cuadro de la vulva que dejó a las puertas de la clínica. Las mujeres rezaron pensando que era una virgen, pero al darse cuenta de la figura la denunciaron ante la policía.
En 2017 escaló la agresividad del acoso contra Sandra. Las mujeres que se apostan frente a la clínica con el pretexto de orar por los no nacidos comenzaron a tomar fotos y videos a los pacientes cuando entraban o salían, y al personal que ahí trabaja.
La intentaron matar. El 13 de marzo de 2018, mientras supervisaba las reparaciones en el techo del inmueble, un hombre se acercó y le clavó un desarmador en el costado. Aunque el agresor fue detenido la autoridad dictaminó que fue una lesión menor que tarda menos de 15 días en sanar. La médica legista dijo que no ponía en riesgo su vida.
Fueron recurrentes los actos de hostigamiento e intimidación por su labor de defensa de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres yucatecas. Su padre, don Danilo, estaba en la clínica para cuidarla. La protección del gobierno federal fue promesa. Ella nunca se rindió.
Lucho hasta el final de su vida defendiendo el derecho y la libertad de las mujeres para decidir sobre su cuerpo, su salud y su plan de vida, reduciendo significativamente los riesgos de mortalidad materna.
Ya no vivió para verlo (falleció el 14 de diciembre de 2022), pero hoy 22 de junio el Congreso de Yucatán aprobó por unanimidad la despenalización de la interrupción del embarazo, cerrando la brecha histórica iniciada un siglo atrás.
¡Sí, doctora Sandra Noemi Peniche Quintal, se logró!
Junio de 2026
Foto: María Esparza

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