- Este programa ha beneficiado a dos mil 14 artesanas con equipo y maquinaria para respaldar sus actividades productivas y generar mayores oportunidades de ingresos .
Teya, Yucatán.- Martha Collí Brito aprendió de su madre a urdir hamacas. Con el paso de los años esta tradición familiar se convirtió en una alternativa para obtener ingresos y el sostén económico pues, al enviudar, comenzó a dedicar más tiempo a este oficio.
La falta de recursos para comprar materiales limitó sus posibilidades de mantener la producción, hasta que conoció el Programa de Apoyo a la Mujer Rural y Grupos Vulnerables de la Secretaría de Desarrollo Rural mediante el cual recibió hilos y un bastidor.
Con estas herramientas, Collí Brito continuó con la elaboración de hamacas y generar ingresos, al tiempo que mantiene vigente una actividad artesanal ligada a la vida rural de Yucatán. Hoy, a sus 59 años, vende cada pieza a un precio promedio de mil 200 pesos y reinvierte parte de esos recursos en nuevos materiales.
----“Es primera vez que me dan este tipo de apoyo; antes no tenía para comprar los hilos, pero hoy me siento contenta porque así puedo trabajar, vender las hamacas y tener un dinero extra. Agradezco al gobernador Joaquín Díaz Mena por apoyarme”, señaló Collí Brito.
La artesana agregó que la respuesta de quienes adquieren sus hamacas también la motiva a continuar con este trabajo. “Cuando yo termino las hamacas, las compran. Incluso ya me están pidiendo más. Me da felicidad porque reconocen mi trabajo y valoran los diseños que hago”, expresó.
La experiencia de Martha forma parte del alcance del Programa de Apoyo a la Mujer Rural y Grupos Vulnerables, que respalda a mujeres de zonas rurales y personas en situación de vulnerabilidad para desarrollar actividades productivas, generar ingresos y ampliar sus oportunidades económicas; mediante este esquema, dos mil 14 mujeres artesanas han recibido equipo y maquinaria.

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