Raúl Anguiano, destacado muralista del siglo XX, icono de la identidad nacional

  • Falleció el 13 de enero de 2006; presentó alrededor de 100 exposiciones individuales y colectivas en México y el extranjero
Ciudad de México.- Considerado uno de los principales exponentes de la Escuela Mexicana de Pintura, José Raúl Anguiano Valadez nació en Guadalajara, Jalisco el 26 de febrero de 1915 y murió el 13 de enero de 2006, plasmó con excelencia las tradiciones y festividades del México del siglo XX y los procesos sociales del país. 

A la edad de cinco años dibujaba a personalidades como Charles Chaplin, Álvaro Obregón, Venustiano Carranza y Rodolfo Gaona. Comenzó a estudiar en 1927 en la Escuela Libre de Pintura con Ixca Farías, José Vizcarra y José Salomé Pina. Su gran amor por la pintura lo llevó a crear en 1933 el grupo de Jóvenes Pintores Jaliscienses.

Para 1934 en la Ciudad de México se unió a la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR) y conoció a Diego Rivera, así como a José Clemente Orozco; en 1935 presentó su obra en el Palacio de Bellas Artes, siendo el artista más joven en exponer. Tres años después, fundó el Taller de Gráfica Popular junto con Leopoldo Méndez, Alfredo Zalce, Pablo O’Higgins y Fernando Castro Pacheco. 

Asimismo, ejerció la docencia en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda y en 1949, junto con otros artistas, fundó el Salón de la Plástica Mexicana.

En la Escuela Libre de Pintura tomó talleres que le permitieron conocer diversas técnicas y desarrolló su amor por el arte prehispánico y popular. Llegó a perfeccionar su trazo y fue reconocido por la crítica tanto nacional e internacional como uno de los grandes retratistas del pueblo mexicano.

El desnudo fue otro de los temas que contempló en su trabajo en los años treinta y en 1934 se desempeñó como ayudante de muralistas como Jesús Guerrero Galván, Roberto Reyes Pérez, Máximo Pacheco y Juan Manuel Anaya. En esa época se dedicó a estudiar y pintar la técnica del fresco.

Sobre su pasión por plasmar la Ciudad de México, en 1949 creó interpretaciones libres de algunos lugares emblemáticos que dan cuenta del paso del tiempo a través de sus óleos de El caballito, El puente Nonoalco, El Lago de Chapultepec y El Pedregal.

Entre 1952 y 1955 viajó por Europa, un hecho que lo llevó a intensificar su creatividad y exhibir sus pinturas, dibujos y litografía en varios países europeos, Estados Unidos y Sudamérica con gran aceptación. 

Raúl Anguiano presentó sus obras en alrededor de 100 exposiciones individuales y colectivas en diversos museos y galerías de Cuba, Chile, Colombia, Brasil, Francia, Italia, la extinta Unión Soviética, Israel, Alemania, Japón y Estados Unidos. El Palacio de Bellas Artes fue escenario de su obra en 1949, 1982 y 1992, las dos últimas como homenaje y retrospectiva. En 2006 se realizó la exposición póstuma Raúl Anguiano 1915-2006 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso. 

Algunos de sus murales se encuentran en la Cámara Nacional de Comercio, el Museo Nacional de Antropología, la Secretaría de Relaciones Exteriores y la Procuraduría General de la República. En el extranjero, su obra se encuentra en el Consulado General de México en Los Ángeles, el Museo Bowers de Santa Ana, California, y un mural de 70 metros cuadrados en East Los Angeles College.

Algunos de los premios que obtuvo fueron la Distinción de Invierno del Salón de la Plástica Mexicana (1954), Condecoración José Clemente Orozco del Congreso de Jalisco (1956), Medalla de Oro del Salón Panamericano de Porto Alegre, Brasil (1958), Orden al Mérito de la República Italiana Grado Comendador (1977), Premio Jalisco (1988), Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes (2000).

Entre los temas que Raúl Anguiano destacó son: el México rural, el indigenismo, las fiestas populares, las tradiciones y la religiosidad.  Se dedicó a pintar paisajes, gente citadina y campesinos, principalmente. 

Raúl Anguiano perteneció a la tercera generación de los muralistas heterodoxos de la Escuela Mexicana de Pintura, generó grandes aportaciones y llegó a utilizar el mural como forma de denuncia en los años treinta. 

Realizó murales en Puebla, Morelia, Jalisco y en la Ciudad de México. Destacan los creados en el Instituto Politécnico Nacional, en la Cámara Nacional de Comercio, en la Confederación Revolucionaria Michoacana del Trabajo y en el Centro Escolar Revolución donde pintó tres murales: Represión porfirista, Las nuevas generaciones y Fascismo destructor del hombre y de la cultura (1936-1937). 

De 1963 a 1964 pintó el mural transportable Historia de los colorantes en México, realizado en dos secciones, para el Consorcio Químico Mexicano, S.A., en Tlalnepantla, Estado de México; en el Museo Nacional de Antropología realizó La creación del hombre maya (basado en el Popol Vuh), Deidades de Mesoamérica y Batalla entre los mayas.

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