- Cultura obliga a las y los participantes a firmar y un documento de “buen comportamiento” o en su caso el INBAL le requerirá la devolución del premio
Ciudad de México.- La poeta mexicana María Rivera la imposición de una censura moral a los participantes al Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2026, uno de los galardones literarios más importantes del país, al hacerlos firmar un documento de buen comportamiento o en su caso el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) requerirá la devolución del premio.
La autora de “Los Muertos” y “Hay batallas” cuestionó un documento que, aseguró, se hace firmar a quienes concursan por el premio, al considerar que incurre en prácticas ilegales y violatorias de derechos constitucionales.
Afirmó que el contenido de dicho documento constituye “una aberración” y “una abierta ilegalidad”, al obligar a las y los participantes a comprometerse por escrito a un determinado “buen comportamiento”.
Expuso que “los premios literarios son eso: literarios, no de buen comportamiento ciudadano”, y sostuvo que ninguna instancia cultural tiene atribuciones para juzgar o sancionar conductas fuera del ámbito estrictamente legal.
Llamó a los interesados a promover un recurso legal contra Nadia López García, coordinadora nacional de literatura del INBAL y la Secretaría de Cultura, por violación a sus derechos. “Qué vergüenza quienes se han prestado a firmar esto”, subrayó.
La carta de María Rivera
---“Esto, que les hacen firmar a quienes concursan por el premio Aguascalientes no solo es una aberración, sino una abierta ilegalidad. Yo no sé si fue la Coordinación Nacional de Literatura o la Secretaría de Cultura la responsable, pero esto es totalmente inaceptable por más de una razón. Los premios literarios, son eso: literarios no de buen comportamiento ciudadano.
No existe algo así como un delito por decir algo a alguien que no es una autoridad judicial, la CNL NO ES UNA AUTORIDAD JUDICIAL y no, no pueden retirar premios a contentillo, tampoco obligarlos a firmar una carta como esta. Porque los ciudadanos, desde que lo somos, ya estamos obligados a cumplir las leyes. Hay un entramado judicial que se encarga, con un debido proceso, de juzgarnos si somos acusados por una infracción. Solo las autoridades judiciales pueden juzgarnos, no autoridades culturales. En México no hay, o no había, juicios de sanidad moral, que es lo que es esto.
Quienes han firmado esta carta, sepan que han abusado de sus derechos constitucionales. Esta es una forma de autoritarismo gubernamental bastante chabacano que cualquier abogado podría impugnar. La Secretaría de Cultura no puede obligarlos a comprometerse, por escrito, a comportarse según sus valores ¿es en serio esta barbaridad abusiva? Ahora resulta que si alguien obtiene el premio Aguascalientes tiene que comportarse, el resto de su vida, según los valores del gobierno…O LE RETIRAN EL PREMIO Solo en Cuba han pasado estas cosas con los poetas. No entiendo cómo esto no es un escándalo.
Vale la pena que quienes aspiran a conseguir ese premio, ya degradado hasta la ignominia, promueven un recurso legal contra Nadia López García y la Secretaría de Cultura, por violación a sus derechos. Qué vergüenza quienes se han prestado a firmar esto 👇👇👇”
Posteriormente publicó un artículo titulado “Ideología y Coerción”
---“Y tal vez, especulo, el requisito de la carta que piden las autoridades del Premio Aguascalientes haya sido una condicionante para el fatídico resultado de ese premio, constatado en las últimas emisiones.
Tal vez, eso explique ese “boom” de premios inmerecidos. Digamos, sería algo así como una mezcla entre ideología y coerción, una nueva forma de propaganda gubernamental, muy aviesa.
Porque lo que esa carta revela es que hay, de facto, una discriminación ilegal de autores que muy seguramente ante la amenaza ilegítima, han preferido no presentarse al concurso, o peor aún, a los concursos.
Porque en la carta figuran las “denuncias” (de cualquier índole: acoso, violencia, discriminación, y cualquier cosa que violente los ddhh) como impedimento para concursar. Sí, cualquier denuncia, hecha por cualquiera fuera del ámbito legal, es decir, una barbaridad. Pero es una barbaridad deliberada y con cálculo: busca (y por lo visto lo ha conseguido) eliminar de manera indebida a un grupo expreso, los autores, no las autoras, de la competencia literaria, vía el amedrentamiento.
Creo que no hace falta decir aquí que cualquiera puede acusar a cualquiera de cualquier cosa, y esas acusaciones son solo eso, acusaciones. No tienen ningún peso legal, a menos que se conviertan en denuncias formales y solo hasta que se procesen judicialmente y se emita una sentencia que debe cumplirse en el ámbito judicial, no en el artístico, obviamente. Por ello, ninguna denuncia debe convertirse en una herramienta de la Secretaría de Cultura para despojar de sus derechos constitucionales a nadie: esto es lo que hacen las dictaduras y es una aberración extra judicial. La Secretaría de Cultura no es una institución judicial, aunque se atribuye a sí misma esa función, aberrante e ilegalmente.
La Coordinadora de Literatura, Nadia Lopez Garcia, sería entonces policía y juez de los poetas. Como lo leen: esas son las implicaciones de la aceptación de esa carta. El INBA se ha atribuído, incluso, el poder para someter a los autores a procesos judiciales por “enriquecimiento ilegítimo”, el amago final de la carta del uso del artículo 1883 del Código Civil Federal y, también, el poder para obligar a los ganadores a comportarse según las “reglas” de la institución gubernamental. Súmenle que, además, esa funcionaria ha decidido la designación de los jurados, seguramente orientada por sus filias y sus fobias ideológicas ( abiertamente corruptas por deliberadas) y no por motivos literarios…
No es, por supuesto, una coincidencia que quienes dieron a luz semejante aberración ilegal, discriminatoria y violatoria de varios derechos constitucionales hayan sido mujeres funcionarias y peor aún, escritoras-funcionarias, lo que plantea un doble conflicto de interés y, también, un uso patrimonialista y faccioso del poder.
Para volver todo aún más ominoso, solo hay que recordar que denuncias anónimas se usaron como venganzas personales de autoras vs autores y no pocas veces por rivalidad literaria. Ocultas detrás de un victimismo ramplón que, como ideología y también como retórica, ha conseguido enormes ventajas ilegítimas en premios y reconocimientos. Es justamente el poder burocrático corrompido por autoras-funcionarias quien auspicia la degradación de los premios activamente.
De modo que no, no era solamente ideológico el problema de la degradación de los premios, sino que había, también coerción.
Yo solo quiero saber ¿cuántos autores se han rehusado a competir bajo esas condiciones aberrantes?
De las mujeres, no tengo ninguna duda: ninguna. Y me da una enorme vergüenza decirlo, como mujer escritora.
No, el aparato cultural de este gobierno se equivoca: las mujeres no necesitamos cuotas maquilladas, ni trampas ilegales, ni amenazas a autores, para recibir un reconocimiento por una obra de valor. Al menos yo no.
PD Y pongo aquí abajo el correlato factual de mi especulación: primero, la carta coercitiva y al lado poemas del último libro ganador del Premio que, a todas luces, no merecía”.
María Rivera (Ciudad de México, 1971) es una poeta y promotora cultural con una amplia trayectoria. Fue ganadora del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 2005 por Hay batallas y del Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino en 2000. Es miembro activa del Sistema Nacional de Creadores de Arte, y su obra ha sido traducida y reconocida tanto en México como en el extranjero.


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