• Influyen los métodos anticonceptivos en los servicios de salud, así como al aumento de la escolaridad de la población y la autonomía de la mujer en las decisiones reproductivas
  • En la entidad viven más mujeres: ellas son el 50.6 por ciento de la población.
  • Estancamiento de la esperanza de vida en Yucatán.
  • Yucatán en el lugar cuarto en el proceso de envejecimiento poblacional del país: Para 2050 se estima que haya 131 mujeres por cada cien hombres adultos mayores.
Mérida, Yucatán.- La entidad tendrá una reducción de la natalidad. Actualmente, cifras del 2015 indican que existen dos millones 128,802 personas viviendo en el estado. En 2030 alcanzará 2'487,794 personas con una tasa de crecimiento de 0.83 por ciento anual; en 2050 llegará a 2'785,722 habitantes con un ritmo de crecimiento menor, 0.31 por ciento anual.

El descenso de la fecundidad en Yucatán se ha debido principalmente al creciente acceso a los servicios de salud reproductiva, incluyendo la información y disponibilidad de métodos anticonceptivos en los servicios de salud, así como al aumento de la escolaridad de la población y la autonomía de la mujer en las decisiones reproductivas.

Esto de acuerdo con un diagnóstico para las 32 entidades federativas y para la República Mexicana que se publicará a través de “Cuadernillos estatales de las Proyecciones de la Población de México y de las Entidades Federativas, 2016-2050”.

Esta reducción de la natalidad impactará en la población juvenil. Las personas menores de 15 años pasarán de representar 25.9 por ciento de la población en 2015 a 21 en 2030 y a 16.5 en 2050.
Según el diagnóstico se espera que la mortalidad infantil disminuya a 9.7 en 2030 y a 4.5 en 2050. La esperanza de vida al nacimiento, de 2030 a 2050, pasará de 76.3 a 79.3 años promedio. Se estima que los hombres tendrán una esperanza de vida de 73.2 años en 2030 y de 76.3 en 2050 y las mujeres alcanzarán 79.4 años en 2030 y 82.4 en 2050.

En 2015 había 28 personas adultas mayores por cada cien jóvenes, se esperan 49.8 en 2030 y para el año 2050 se estima que habrá aproximadamente 105 personas adultas mayores por cada cien jóvenes, situación que al compararse a nivel nacional ubica a Yucatán en el lugar cuarto en el proceso de envejecimiento poblacional del país.

Por otro lado, la relación entre el número de mujeres y de hombres que conforman la población de 65 y más años de edad hace notorio un proceso de feminización del envejecimiento, lo que plantea serios retos de políticas públicas para atender a este sector de la población. 

En 1970, Yucatán tenía 94 mujeres por cada cien hombres de este grupo de edad, para 2015 la presencia de mujeres aumentó 112 por cada cien hombres y para 2050 se estima que haya 131 mujeres por cada cien hombres adultos mayores.

Yucatán con 50.6 por ciento de mujeres

La población base para Yucatán en 2015 alcanzó 2 128 802 habitantes y quedó conformada por 49.4 por ciento de hombres y 50.6 por ciento de mujeres. Su volumen total constituye 1.8 por ciento del total nacional de 121 347 800 personas. 

La mayor parte de la población se encuentra en edades jóvenes, ya que 50 por ciento se acumula entre 0 y 27.2 años de edad. 

De los tres grandes grupos de edad, el de 15 a 64 años concentra 66.8 por ciento de la población estatal y finalmente, el grupo de 65 y más años muestra ya los efectos de una esperanza de vida de 74.1 años y el impacto de la transición demográfica en su conjunto, representando 7.3 por ciento de la población estatal.

En Yucatán, la tasa bruta de mortalidad alcanzaba 12 defunciones por cada mil habitantes durante 1970; para el año 2001 se logra una importante reducción al registrarse 5.3 defunciones por cada mil habitantes. 

Durante los últimos 14 años, se hace evidente un cambio en el comportamiento de la mortalidad en esta entidad, al registrar 6.3 defunciones por cada mil habitantes, para 2015.

De acuerdo con los resultados obtenidos, el comportamiento de la tasa de mortalidad infantil (tmi) en Yucatán ha mostrado un descenso importante en el periodo de 1970 a 2015, al pasar de 84.5 a 14.9 defunciones de menores de un año por cada mil nacimientos. 

Respecto a la diferencia entre hombres y mujeres, la tmi pasa de 91.4 y 77.3 en 1970 a 16.4 y 13.3 defunciones de menores de un año por cada mil nacidos(as) vivos(as) en 2015, respectivamente, atribuyendo esta reducción de la mortalidad en los primeros años de vida, principalmente, a los avances médicos y a la ampliación de la cobertura de los servicios de salud.

Estancamiento de la esperanza de vida en Yucatán

Por su parte, la esperanza de vida de las personas que residen en Yucatán, definida como el número de años que en promedio se espera viva una persona, revela importantes ganancias, de 1970 a 2005, modificándose de 57.7 a 74.6, con una ganancia de 16.9 años de vida promedio adicionales. 

A partir de 2005 se observa un estancamiento en la esperanza de vida de la población en esta entidad federativa, con pequeñas pérdidas y ganancias. Las fluctuaciones recientes en este indicador son el reflejo del paulatino incremento de las tasas brutas de mortalidad, atribuibles al envejecimiento poblacional y por consiguiente, a un mayor número de defunciones por enfermedades crónico-degenerativas y a las muertes por causas violentas, principalmente en los hombres jóvenes, que no se habían presentado en la historia reciente en el país.

La esperanza de vida al nacimiento asciende en 2015 a 74.1 años, lo que representa aproximadamente una pérdida de 0.5 años de vida promedio desde 2005. Existen diferencias importantes al comparar por sexo; la brecha existente en la esperanza de vida entre hombres y mujeres, pasó de 4.2 en 1970 a 6.2 años en 2015, siendo en los hombres y en las mujeres en 1970 de 55.7 y 59.9 años promedio, aumentando en 2015 a 71.1 y 77.3 años promedio, respectivamente. En 2015, Yucatán ocupa el vigésimo octavo lugar a nivel nacional, en cuanto a la mayor esperanza de vida se refiere.

El comportamiento de la tasa de mortalidad infantil en el periodo de 1970 a 2015 y la mejora en las condiciones socioeconómicas del país, permiten suponer que la mortalidad de los(as) niños(as) continuará descendiendo y la brecha entre hombres y mujeres seguirá reduciéndose.

Se espera que la mortalidad infantil disminuya a 9.7 en 2030 y a 4.5 en 2050; diferenciando entre hombres y mujeres, la mortalidad infantil pasará de 16.4 y 13.3 defunciones de menores de un año por cada mil nacidos(as) vivos(as) en 2015, a 10.7 y 8.7 en 2030, y a 4.9 y 4.1 en 2050, respectivamente. 

Ello demuestra el avance que Yucatán ha tenido en cuanto a la salud de la población, en especial, en la reducción de la mortalidad en los primeros años de vida, principalmente atribuible a los avances médicos y a la ampliación de la cobertura de los servicios de salud y a la mejora de la situación social y económica de la población.

Por su parte, la esperanza de vida al nacimiento, de 2030 a 2050, pasará de 76.3 a 79.3 años promedio, es decir, aproximadamente una ganancia de 3 años de vida promedio adicionales. 

Respecto a la brecha en la esperanza de vida entre hombres y mujeres, debido a las fluctuaciones e incertidumbre de años recientes, se espera que se mantenga con pequeñas variaciones, de 6.2 en 2030 a 6.1 años en 2050, estimando en los hombres una esperanza de vida de 73.2 años en 2030 y de 76.3 en 2050 y las mujeres alcanzarán 79.4 años en 2030 y 82.4 en 2050. En 2030, Yucatán ocupará el vigésimo octavo lugar en cuanto a la mayor esperanza de vida se refiere y se mantendrá en esa posición a nivel nacional para 2050.

Estimaciones de la fecundidad, 1970-2015

La fecundidad es uno de los principales componentes del crecimiento de la población y del cambio en la estructura por edad. El descenso de la fecundidad en Yucatán se ha debido principalmente al creciente acceso a los servicios de salud reproductiva, incluyendo la información y disponibilidad de métodos anticonceptivos en los servicios de salud, así como al aumento de la escolaridad de la población y la autonomía de la mujer en las decisiones reproductivas. 

Esto ha permitido a mujeres y hombres, sobre el deseo de tener o no descendencia, planificar el número de hijos(as) que desean tener y el momento en el que los desean, asimismo, la disminución de la fecundidad ha contribuido a minimizar los riesgos de salud de las mujeres y de los niños(as) relacionados con causas materno-infantiles.

El descenso de la fecundidad y una mayor disponibilidad de programas de planificación familiar y anticoncepción, redundan en efectos positivos en el desarrollo de la población y del país, debido a que estos, generalmente, están acompañados por un incremento en la participación económica de las mujeres y una mayor inversión pública en el cuidado de la salud y educación de los hijos(as). 

El número promedio de hijos(as) de una mujer durante su vida reproductiva (entre los 15 y 49 años de edad) se expresa en la Tasa Global de Fecundidad (tgf). 

Entre 1970 y 2015, en Yucatán, al igual que en décadas pasadas, este indicador muestra una tendencia descendente aunque las reducciones son cada vez menores; en este periodo se observó un decremento de 4.64 hijos(as) por mujer, ya que de 6.62 hijos(as) en 1970 se redujo a 1.98 hijos(as) por mujer para 2015.

Las tasas específicas de fecundidad (tef) siguen este patrón de descenso en el periodo comprendido entre 1970 y 2015, con excepción de la fecundidad adolescente, la cual muestra un ligero aumento, visible desde 2010, cuando ocurrían 61.3 nacimientos por cada mil adolescentes, para 2015 se estiman 66.7 nacimientos por cada mil mujeres entre 15 y 19 años.

Pronóstico de la fecundidad, 2016-2050

La tendencia a la baja de esta variable se mantiene con una reducción de 0.37 hijos(as) durante el periodo comprendido entre 2015 y 2050. Tomando en cuenta las tendencias antes descritas, así como los retos que se estarán enfrentando dentro de las políticas públicas, se espera que la fecundidad continúe disminuyendo, llegando a 1.73 en 2030 y a 1.61 en 2050.

Así por ejemplo, la fecundidad de Yucatán se irá aproximando a la de la Ciudad de México, entidad federativa que durante el periodo de proyección tendrá la tgf más baja (1.41 en 2030 y 1.36 en 2050).

En cuanto a la estructura de la fecundidad, ésta continuará mostrando un patrón temprano, es decir, la cúspide se ubicará en el grupo de mujeres entre 20 y 24 años, aunque entre 2015 y 2030 se reducirá de 110.2 a 95.2 nacimientos por cada mil mujeres de este grupo de edad, y para 2050, se estima habrá 88.4 nacimientos. 

Se pronostica que la tasa de fecundidad de las mujeres entre 15 y 19 años irá disminuyendo, a pesar del ligero aumento que venía experimentando desde 2010 y hasta 2015. 

De 66.7 nacimientos por cada mil adolescentes que ocurrían en 2015, se estima una reducción a 56.5 nacimientos en 2030 y a 52.6 nacimientos en 2050. De esta manera se podrán observar los efectos de la puesta en marcha en 2015 de la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (enapea) misma que se espera contribuya a la reducción de la fecundidad del grupo de 15 a 19 años en 14.1 puntos porcentuales de 2015 a 2050.

Estimaciones de la migración interna, 1970-2015

La autonomía de elegir dónde vivir y cuándo cambiar de lugar de residencia, es una de las libertades más preciadas de las personas. La posibi- lidad de emprender una nueva vida en un lugar diferente, mejorando las oportunidades de trabajo, educativas, calidad de vida, entre otras, ha motivado las migraciones en toda la historia de la humanidad. 

De igual manera, las causas de este fenómeno migratorio se han modificado, pues ya no solamente son económicas, sino que se incorpora la falta de seguridad pública, el aumento de la violencia y la contaminación ambiental, diversificándose los motivos de la migración.

Los cambios de residencia de la población han estado presentes en la historia de nuestro país como motor del desarrollo económico y social, convirtiendo a la migración en una importante fuerza modeladora de la estructura por edad y sexo de los estados. Sin embargo, el rápido crecimiento urbano da lugar a múltiples desafíos como la creación de zonas habitacionales, espacios laborales, el incremento de la infraestructura en materia educativa y de salud, etc.; y en el otro extremo, está presente la preocupación de dotar de servicios a los pequeños núcleos poblacionales que se encuentran dispersos en el territorio nacional.

La importancia de la migración interna para Yucatán ha implicado importantes pérdidas de población. Al observar los flujos migratorios interestatales entre 1970-1975 y 2010-2015, nos percatamos que son muy distintos. En el quinquenio comprendido entre 1970-1975 la población de Yucatán se vio alterada por la salida de 42 738 personas a otra entidad federativa y por la llegada de 31 130 desde otra entidad, lo que equivale a un saldo neto migratorio interestatal negativo de 11 608 personas. 

Para el periodo 2010-2015 se registró un saldo neto migratorio positivo de 23 028 personas, donde el número de inmigrantes fue mayor que el de emigrantes, con una tasa neta de migración de 0.22 por cada cien habi- tantes de Yucatán, lo que la ubica como una entidad con atracción media migratoria. En este periodo, la principal entidad de destino para los(as) yucatecos(as) era Quintana Roo.

Pronóstico de la migración interna, 2016-2050

El comportamiento que experimentará este fenómeno es difícil de predecir, pero de acuerdo a las tendencias observadas, en los próximos años se espera que para el periodo de proyección estimado, el número de personas que salgan de Yucatán para establecerse en otra entidad federativa pase de 8 084 a 7 607 en 2025 y 2030, respectivamente y llegará a 5 583 en 2050. 

Por su parte, las personas que se estima llegarán a establecerse en Yucatán provenientes de otras entidades federativas pasarán de 14 044 a 13 983 en 2025 y 2030, respectivamente y se prevé llegarán a 12 615 en 2050. La ganancia neta de población por la migración interestatal se estima pasará de 0.25 a 0.26 por ciento en 2025 y 2030, respectivamente y llegará a 0.25 por cada cien habitantes en 2050. 

No obstante, los pequeños cambios en este indicador, se observa una constante en la movilidad interna dentro del país, lo que permite suponer que los patrones establecidos continuarán con la tendencia resultante de los datos históricos que alimentan esta proyección. 

Es importante señalar que los efectos de los desplazamientos forzados y los cambios de residencia por factores ligados a la violencia no pueden ser considerados debido a la dificultad que conlleva estimar este tipo de aspectos en un ejercicio de proyección.

Crecimiento poblacional

En Yucatán se prevé que la población continúe aumentando en las décadas futuras. En 2030 alcanzará un volumen de 2 487 794 personas con una tasa de crecimiento de 0.83 por ciento anual; en 2050 llegará a 2 785 722 habitantes con un ritmo de crecimiento menor, 0.31 por ciento anual. 

Se puede apreciar que la estructura por edad y sexo aún mostrará una estructura piramidal con base amplia, pero irá acumulando una mayor
proporción de población en edades adultas y avanzadas. 

Este comportamiento estará asociado a que el descenso de nacimientos será lento, pasará de 36 038 nacimientos en 2015 a 32 885 en 2030 y a 28 701 en 2050.

La entidad tendrá una reducción de la natalidad, por ende de la población joven en un futuro, donde las personas menores de 15 años pasarán de representar 25.9 por ciento de la población en 2015 a 21 en 2030 y a 16.5 en 2050.

Asimismo, la entidad contará con un porcentaje importante de personas en edad productiva (15 a 64 años), que durante el periodo seguirá en aumento hasta 2030, pasará de 66.8 por ciento en 2015 a 68.6 en 2030 y mostrará un descenso a 66.2 en 2050. 

Por último, a consecuencia de la disminución de la mortalidad, traducida en una mayor esperanza de vida para la población de la entidad, se espera que el grupo de 65 y más años de edad que en 2015 representaba 7.3 por ciento, en los próximos dos decenios comience a tener mayor peso relativo: en 2030 se prevé que represente 10.4 por ciento del total y en 2050, 17.3 por ciento.

Composición de la población adulta mayor, 1970-2050

El envejecimiento de la población será un desafío demográfico para muchas entidades federativas en los próximos años. Sus implicaciones para los sectores sociales y económicos, como los sistemas de pensiones, la atención en salud o las transformaciones de las estructuras de parentesco y hogares, pueden ser considerables. 

l aumento de población de personas adultas mayores (65 años y más) necesitará del desarrollo de programas y estrategias que estén orientadas a incrementar la cobertura en seguridad social, al acceso a servicios de salud y al apoyo a las familias para que junto con las instituciones puedan enfrentar este proceso.

Como se ha mencionado, los cambios en la estructura por edad de la población muestran un incremento en este grupo que en muy poco tiempo se ha convertido en uno de los principales retos demográficos a atender. 

En 1970 este grupo de población representaba 4.4 por ciento de la población total, cifra que en términos absolutos correspondía a 35 395 personas de 65 y más años de edad; para 2015 esta proporción asciende a 7.3 por ciento (154 851 personas mayores) y para el final del periodo de la proyección serán 482 655 personas de este grupo (17.3%) residiendo en Yucatán. 

En todo el país, durante el horizonte de proyecciones de población 2016-2050, se prevé que el crecimiento total de la población seguirá siendo positivo, si bien cada vez menor año con año, pero con una dinámica constante y con un incremento en todas las entidades federativas de la población de 65 y más años de edad.

La mortalidad general tiene un umbral en 1970 de 12 defunciones por cada mil habitantes, el cual pasó a 6.3 defunciones por cada mil habitantes en el año 2015 y a 9.4 en 2050, siendo en el grupo de 65 y más años de edad donde se observa la mayor parte de las defunciones, es importante observar los cambios en su representación, teniendo en 1970 un total de 2 022 fallecimientos de personas mayores que representaba 20.9 por ciento del total de las defunciones; aun considerando las mejoras en salud y los avances que permiten postergar la vida en 2015, hubo 7 620 defunciones de personas mayores, los cuales representaron 56.9 por ciento del total de defunciones; en 2050 se estima habrá 20 146 defunciones de personas de 65 y más años de edad que representarían 77.3 por ciento de las defunciones totales de Yucatán.

 Entre 1970 y 2050, la natalidad mantendrá la tendencia a la baja, al pasar de 43.9 nacimientos por cada mil personas en 1970 a 16.9 en 2015 y a 10.3 nacimientos en 2050, un resultado que también ha favorecido al incremento proporcional de la población de 65 y más años de edad.

El paso de una población joven a una envejecida implica un cambio en el peso relativo que tienen los grupos de edad más jóvenes respec- to de los más envejecidos, en este caso ganando terreno los segundos.

El indicador de dependencia total en 1970 era de 97.3 personas dependientes por cada cien en edad productiva, debido a la importancia del grupo de menores de 15 años en ese momento; sin embargo, el escenario cambió y para el periodo de 2015 a 2050 se prevé que pase de 49.7 a 51.1 personas dependientes por cada cien en edad productiva; en cuanto al indicador de dependencia infantil, se tenía en 1970 la presencia de 88.6 dependientes de 0 a 14 años por cada cien en edad de trabajar, el cual pasará de 38.8 en 2015 a 24.9 dependientes por cada cien en 2050; en relación con el grupo de personas mayores, éste transitará de 8.7 dependientes de 65 y más años de edad en 1970 a 10.9 y a 26.2 por cada cien personas en edad productiva en los años especificados.

El avance del envejecimiento en Yucatán ha generado una relación activa entre las generaciones más jóvenes y las más viejas, se espera que esta convivencia intergeneracional sea progresiva. 

En el año 1970 se tenían 9.8 personas de 65 y más años de edad por cada cien menores de 15 años, en cambio, en 2015 había 28 personas adultas mayores por cada cien jóvenes, se esperan 49.8 en 2030 y para el año 2050 se estima que habrá aproximadamente 105 personas adultas mayores por cada cien jóvenes, situación que al compararse a nivel nacional ubica a Yucatán en el lugar cuarto en el proceso de envejecimiento poblacional del país.

Por otro lado, la relación entre el número de mujeres y de hombres que conforman la población de 65 y más años de edad hace notorio un proceso de feminización del envejecimiento, lo que plantea serios retos de políticas públicas para atender a este sector de la población. 

En 1970, Yucatán tenía 94 mujeres por cada cien hombres de este grupo de edad, para 2015 la presencia de mujeres aumentó 112 por cada cien hombres y para 2050 se estima que haya 131 mujeres por cada cien hombres adultos mayores.

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