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  • Ni siquiera sabemos el nombre real de la Península llamada Yucatán por los españoles
Mérida, Yucatán.- A propósito del Día de Muertos he visto una discusión banal “Hanal” con “h” o “Janal” con “j”. Usar las grafías de la lengua española para “rescatar” la escritura maya es lo mismo que utilizar las grafías chinas para “rescatar” el quechua. Europeizar las culturas de este lado del mundo también es el sueño de los mayistas trasnochados que impulsan el acuerdo de 1984 que impuso el alfabeto castellano para escribir las palabras mayas.

Por qué banal. 500 años después ni siquiera sabemos el nombre real de nuestra península. Coinciden fray Toribio de Benavente “Motolinía”, al final del capítulo 8 del Tratado III de su Historia de los indios de la Nueva España,  y el fraile franciscano Diego de Landa, quien fue obispo de Yucatán, en su Relación de las cosas de Yucatán escrita en 1566, que el nombre “Yucatán” seguramente es resultado de una confusión entre los habitantes mayas y los primeros exploradores españoles hacia 1517.

Cuando los españoles llegaron preguntaron a los indígenas el nombre de la tierra que estaban “descubriendo” y aquellos contestaron, mirándose entre sí: “uy u t'an”, escucha como hablan, y los españoles entendieron “Yucatán”.

Así, la lengua maya se escribe con caracteres latinos desde la conquista de los españoles hasta la actualidad. En tiempos prehispánicos los mayas utilizaban un sistema de glifos o ideogramas para su escritura. Rescatar los glifos para la correcta escritura sería lo correcto.

Más de cinco siglos después los españoles y no tan españoles siguen buscando la manera de escribir nuestra lengua indígena. Escriban hanal con “h” o con “j”, como quieran, los maya hablantes seguirán comunicándose de manera oral.

Por Enrique Krauze

Ignoro el concepto de populismo al que se refiere Peña Nieto. Quiero referirme al de Obama.

Admiro mucho a Obama, creo que es un estadista extraordinario que pasará a la historia por sus logros y por su temple, pero no conoce el sentido específicamente político del concepto y la práctica del “populismo” fuera de Estados Unidos. En la historia americana, Andrew Jackson fue “populista” porque, en efecto, abrió una era de sensibilidad popular en la política estadunidense. Pero en la acepción moderna, la que opera en Europa o en América Latina, no era un populista.

Un buen gobernante se preocupa por el bienestar del pueblo sin ser populista. El mejor ejemplo fue Lázaro Cárdenas: era popular y tenía un compromiso profundo con las causas populares, pero no era populista. No alentaba el culto de su personalidad, no actuaba por encima de las instituciones, no promovía el odio de una parte de la nación contra otra. El populista (de derecha o izquierda) es un líder que usa su poder carismático para establecer un vínculo directo con un sector del pueblo y fustigar al “no pueblo”, a los supuestos enemigos, internos y externos, de este. El populista, en este sentido, es eminentemente anti democrático porque subvierte las instituciones. Trump es un cínico y un populista, Chávez también fue populista.

Obama es popular, no populista. El populismo es el uso demagógico de la democracia para acabar con ella. (Tomado de Letras Libres)

Enrique Krauze: Historiador, ensayista y editor mexicano. Director de Editorial Clío y revista Letras Libres.


Por César Camacho*

Enrique Peña Nieto es el primer presidente en lo que va del siglo que gana las elecciones de medio término, y que contará con mayoría en la Cámara de Diputados para la segunda mitad de su sexenio. En esta elección, además, el PRI refrendó su condición de único partido efectivamente nacional; cobró mayor representatividad en el Congreso de la Unión para la causa de los priistas, incluyendo a entidades que no la tenían, y afianzó posiciones en estados y municipios. Pero lo más importante fue que los electores decidieron que en medio de la pluralidad, no se detenga la transformación de México, y se privilegie la política, la colaboración y el diálogo en un ambiente de transparencia creciente.

Ganó la mayoría de los distritos electorales federales, subrayadamente en 4 entidades en las que no tenía ningún diputado (Distrito Federal, Guerrero, Morelos y Tabasco) e incrementó el número en otros 10 que tendrán más que antes: Guanajuato, Nuevo León, Sonora, Coahuila, Oaxaca, Tamaulipas, Veracruz, Tlaxcala, y Zacatecas. Sin dejar de mencionar 8 estados en los que ganó todos los distritos: Coahuila, Chiapas, Durango, Hidalgo, Nayarit, Quintana Roo, Tamaulipas y Tlaxcala.

En el ámbito local, el PRI ganó en 165 distritos, con los que se constituirán los grupos parlamentarios mayoritarios en los congresos de: Campeche, Estado de México, Jalisco, Michoacán, Yucatán, San Luis Potosí, Sonora y Guerrero. Y aumentó sus diputados locales en el Distrito Federal de 0 a 3, en Guanajuato de 0 a 1, en Guerrero de 6 a 18, en Sonora de 10 a 17, en Tabasco de 3 a 8, y en Yucatán de 11 a 13. Cifras que, al igual que las de la elección federal, crecerán al asignarse los diputados de representación proporcional.

El PRI ganó 7 capitales de los estados, conservando Campeche, Colima, Guanajuato, Toluca y Chilpancingo; y recuperando Monterrey y Hermosillo. Mención aparte merece el D.F., donde además de conservar la delegación Cuajimalpa, ganó Magdalena Contreras y Milpa Alta. Destacan también, triunfos en algunas de las ciudades más grandes del país como Ecatepec, Tlalnepantla, Cuautitlán Izcalli y Chalco en el Estado de México;  Acapulco e Iguala, en Guerrero; Jiutepec, en Morelos; Guadalupe, Apodaca, General Escobedo y Santiago, en Nuevo León; y Cajeme y Nogales, en Sonora. Y como es sobradamente sabido, el PRI ganó 5 de las 9 gubernaturas.

Evidentemente, hay un renovado panorama político en el país y una nueva realidad a la que debemos adaptarnos, que precede a un intenso trabajo por venir, en el que se deben crear numerosos y nuevos empleos con mejores salarios; educación de calidad para niños y jóvenes, pues es lo único que nos garantiza un mejor futuro; y seguridad, que construya condiciones para la justicia y la paz, en la que se acelere la transformación de México, que acarree prosperidad para todos. Tal es el compromiso del PRI en el proyecto de nación que encabeza Enrique Peña Nieto. *Presidente del PRI.

Acusar con ligereza. Algunos candidatos, con el sólo hecho de ser postulados por un partido político, creen que todo mundo los conoce. Aparecer en los noticieros de radio y televisión o en los periódicos y revistas es no sólo tarea de los propios aspirantes sino de sus equipos de prensa. De muchos de ellos, a más de 20 días de campaña, no sólo se desconocen sus actividades, sus agendas y propuestas: siquiera han emitido un solo boletín y así quieren aparecer en los titulares de la prensa.

No envían a los medios de comunicación sus agendas de actividades y exigen a los organismos electorales un informe del monitoreo para saber su ranking. Sin haber hecho su trabajo con los medios.

Este hecho se repite, en cada elección, con candidatos de los llamados partidos minoritarios quienes conocen un caminito: acusar a los medios de favorecer a los partidos mayoritarios, esos que sí tienen casa de campaña, oficinas de prensa con camarógrafos, fotógrafos, reporteros y ahora hasta personal que se encargada de las redes sociales.

La sociedad cambió y los medios también. Deben entender los partidos chiquitos que la competencia electoral no radica solamente en tener el mismo espacio o tiempo, ahora llamada equidad. Hoy todo es mediático. Los medios de comunicación (prensa, radio y televisión) esperan no sólo la agenda del candidato, también las fotografías, los audios y el reel para televisión y claro, el comunicado o boletín.

Los candidatos de los partidos minoritarios no cuentan con esa infraestructura. Muchos de ellos sin correos electrónicos, sin cuentas en las redes sociales, llámese Facebook o Twitter, ni que decir de Instagram o Pinterest. La guerra electoral está allá. Dense una vuelta para una miradita.

Es muy fácil descalificar el trabajo de los medios de comunicación, particularmente si son del Estado (como los noticieros en 92.9 FM La Viajera y Canal 13) y de algunos de la iniciativa privada con cuya línea editorial no tengan empatía. Entonces, acusan, no hay imparcialidad. Huele a justificación anticipada de una derrota electoral decir que no hay equidad o imparcialidad en las coberturas. Estos son viejos argumentos.

Bien cabría una sugerencia: para que se cumpla con el principio de equidad que tanto demandan sería bueno que los partidos políticos propongan a los organismos electorales estatal y federal autoricen una partida presupuestal para que las empresas periodísticas, televisoras y radiofónicas contraten personal y equipos para asignar a cada uno de los abanderados y así brindar una cobertura imparcial y equitativa a las campañas políticas.

Los dueños de los medios estarían felices que un granito de “democracia” llegue por esa vía y no como las imposiciones actuales de las autoridades electorales para la transmisión de la publicidad de los partidos que saturan la programación de radio y televisión.

Es A título personal.

En la fotografía, cortesía del IEPAC, se observa el sobre amarillo con la información de las 72 propiedades que Vila no declaró en "Candidato Transparente".

Cuando Nerio Torres Arcila exhibió, en el debate del jueves pasado, una lista de 72 propiedades que Mauricio Vila omitió en su declaración de bienes e intereses en “Candidato Transparente” el panista reaccionó: ¡Nunca, ni yo ni nadie de mi familia, hemos manejado un solo peso del presupuesto..!.

La historia informa otra cosa.

El contador público Manuel Vila Campos, padre del candidato panista, fue director de Administración de los Servicios Coordinados de Educación Pública durante el mini período de gobierno de Federico Granja Ricalde (PRI), del 1 de febrero de 1994-31 de julio de 1995.

El padre del hoy candidato panista a la alcaldía de Mérida fue un activo y reconocido operador del PRI. Participó en la campaña electoral de noviembre de 1993 que permitió al entonces candidato Víctor Cervera Pacheco llegar a la gubernatura del estado.

El aspirante omitió también decir que ha ocupado puestos públicos. En el sexenio de Patricio Patrón Laviada (PAN), fue secretario particular del entonces titular de la Secretaría de Desarrollo Social, Xavier Abreu Sierra, quien perdió la gubernatura tras descubrirse tráficos de influencia y corrupción en el programa de cría de borregos.

Vila Dosal estuvo en la Sedesol del 1 de julio de 2002 al 30 de mayo de 2003 y del 16 de enero de 2003 hasta enero de 2004.

¿Mintió Vila a los meridanos?


Por Gabriel Zapata Bello*

Ha empezado un nuevo proceso electoral en México que en Yucatán reviste una particularidad, ya que será en nuestra entidad donde confluirán por vez primera las nuevas reglas de enjuiciamiento penal en sus ámbitos local y federal, así como también las nuevas reglas electorales y, específicamente, en cuanto a delitos y prohibiciones para partidos, candidatos, servidores públicos, medios de comunicación y ciudadanos en general.

Esto es, que los delitos electorales dispuestos en la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales, así como los previstos en el Código Penal del Estado de Yucatán, serán procesados bajo el marco legal, instituciones y procedimientos del nuevo enjuiciamiento penal mexicano.

Creemos que en este proceso electoral se observará un número mayor de denuncias, ya que el catálogo de delitos electorales y de prohibiciones aumentó conforme a la reforma político-electoral de 2014, lo cual, sin embargo, no augura que dichas denuncias cumplan con su finalidad de sancionar esas conductas y a los presuntos responsables, así como de inhibir las violaciones al juego limpio electoral y la equidad en las contiendas políticas.

Lo importante en este asunto es saber si la PGR y la Fiscalía Especializada en Materia de Delitos Electorales, así como la Fiscalía local estarán preparadas para atender y dar cauce a las denuncias que se presenten; es decir, no sabemos si las Fiscalías y Procuradurías cuentan con un número suficiente de fiscales especializados para dar cobertura y probable atención -por ejemplo en el caso de Yucatán- a 106 campañas municipales y a 15 campañas a diputados locales, así como en el caso de la PGR a 5 campañas a diputados federales, cada una de ellas con un promedio de 4 ó 5 candidatos durante 60 días de proselitismo sumados a los tres días de silencio previos a la jornada electoral.

Y es también el día de la jornada donde incurren el mayor número de incidencias y conductas que la normativa penal electoral trata de inhibir (compra de votos y credenciales, transportación de electores, obstaculización o proselitismo en casillas, suplantación de funcionarios, etc.) para lo cual es difícil suponer que la Fiscalía local esté en aptitud de dar respuesta a lo que acontezca en más de dos mil cuatrocientas mesas receptoras del voto en todo el territorio de la entidad.

Otra novedad que se enfrentará radica en saber si para el día de la jornada las policías estatales y municipales dispondrán de los suficientes formatos o constancias de lectura de derechos que deberán leer a los detenidos por presuntos delitos electorales, tal como señala el artículo 20, apartado B, fracción III, constitucional, lo cual es un aspecto material plenamente previsible y superable; lo que sí es preocupante es prever si los 65 defensores públicos serán suficientes para atender de manera personal a dichos detenidos que, de manera inmediata, serán puestos a disposición en diversas agencias del Ministerio Público.

Es una práctica común en las elecciones mexicanas que los detenidos por diversos actos y que son retenidos en las comandancias de policía o en las agencias del Ministerio Público son liberados sin mayor trámite en cuanto los dirigentes nacionales o estatales de los partidos políticos en que militan (o en muchos otros casos por los que fueron contratados) solicitan telefónicamente sus liberaciones bajo diversos argumentos ante los secretarios de gobierno del ámbito competente. A partir de este proceso electoral, valdrá la pena observar si los cuerpos policiales han dado cumplimiento a llevar el “registro de detención” que dispone el párrafo cuarto del artículo 16 constitucional, para lo cual deberán enlistar a los detenidos, así como motivar las razones de su liberación o posterior puesta a disposición ante el Ministerio Público.

Supongamos que un cierto número de detenidos sean puestos a disposición del Ministerio Público y que éste a su vez los presente ante un juzgado de control para que, en audiencia oral, se le imputen cargos. En este caso lo más que obtendrá el Fiscal es que el Juez decrete la legalidad de la detención y tal vez la vinculación a proceso del imputado, pero, toda vez que los delitos electorales no son calificados como graves por la Constitución ni por los códigos penales federal y local, no habrá lugar a prisión preventiva, salvo el caso que hubieran sido cometidos con violencia, con lesionados graves o con armas de fuego o punzocortantes.

Aquí se observa una falta de armonización del propio legislador federal mexicano –el mismo que aprobó tanto el Código Nacional de Procedimientos Penales como también la reforma político-electoral de 2014- ya que para el caso de las conductas antijurídicas en materia electoral, si bien muchas de ellas son sancionadas en procedimientos administrativos o contenciosos ante los órganos electorales -a saber el INE, los institutos electorales locales y los tribunales de justicia electoral-, las conductas tipificadas como delitos electorales, por el carácter temporal de los procesos, de las campañas y de la jornada electoral requieren de un procesamiento más sencillo y expedito.

Por ejemplo, ¿cómo se podría hacer una inspección de un lugar de los hechos o casilla electoral cuando éstas funcionan de 8 de la mañana a 5 de la tarde? ¿Cómo establecer si una radiodifusora o medio de comunicación se encuentra transmitiendo fuera del plazo spots de promoción política de un partido o candidato o está difundiendo resultados antes del cierre de casillas? ¿Cómo determinar cuándo una persona de manera generosa y desinteresada está transportando en su vehículo a sus conocidos a sufragar o cuándo está incurriendo en una movilización o acarreo? ¿Cómo diferenciar si el día de la elección se convocó a los amigos y vecinos a ver el partido México Vs. Brasil en un predio particular o bien se utilizó como excusa para llevarlos a votar por un partido o candidato? 

Estas hipótesis son difíciles de probar y procesar penalmente, por lo que sería mejor encauzarlas mediante procedimientos “monitorios”, multas o sanciones administrativas, ya que activar toda la maquinaria y entramado judicial para iniciar procesos que se desarrollan en espacios y tiempos de corte político generarán cargas onerosas y poco efectivas procesalmente hablando, tanto para el Ministerio Público como para la propia sociedad.

Finalmente y después de más de dos años y medio de que inició el nuevo sistema de justicia penal en Yucatán, este proceso electoral será una buena oportunidad para que los fiscales estatales y federales, así como los propios jueces de control pongan en práctica una figura procesal que aún no ha sido recurrida: la prueba anticipada. Esta institución se justifica por la dinámica propia del juicio oral, en el entendimiento de que sólo se pueden valorar las pruebas que se desahoguen en esta audiencia y frente a los tribunales constituidos para tal efecto, de tal manera que las testimoniales, periciales o cualquier otro documento que se encuentre en la carpeta de investigación son únicamente eso: investigación y, de ninguna manera, pueden ser usados en la audiencia de juicio oral con valor probatorio.

No obstante, esto acarrea, entre otras complicaciones, el riesgo latente de que un medio probatorio no pueda ser desahogado en esta audiencia, es por ello que se justifica la existencia de la prueba anticipada, la cual consiste precisamente en el desahogo de un medio de prueba antes de la audiencia de juicio oral y con las mismas formalidades que éste, cuando se pueda presumir que, de no practicarse anticipadamente, se corre el riesgo de que la prueba no sea desahogada, se perdería o alteraría (artículo 304 del Código Nacional de Procedimientos Penales).

Como todos sabemos, acudirán a nuestro medio, como en todos los procesos electorales, dirigentes partidistas, diputados, senadores, activistas y promotores del voto de diversos Estados de la República que acudirán a apoyar de buena o mala manera a sus candidatos, por lo que en muchas ocasiones incurren en conductas que son denunciadas como delitos electorales; en virtud de que los actores políticos antes mencionados están de paso el día de la jornada electoral en nuestro Estado y residen en otras entidades, para el caso de que cometieran algún delito in fraganti y fuesen detenidos, será una buena ocasión para que los fiscales soliciten a los jueces el desahogo de testimoniales y documentales como pruebas anticipadas toda vez que por no residir dichos actores en nuestra entidad, será difícil que puedan perfeccionarse dichos medios probatorios hasta la etapa de juicio oral.

En pocas palabras, como es costumbre en materia político-electoral, entramos como cada tres años a una contienda con reglas nuevas que no llegan a un punto de maduración, ya que sus defectos y las quejas por su aplicación primigenia darán lugar a sucesivas reformas y contrarreformas legales, lo cual impide la generación de una cultura cívico-política sólida y permanente.

Por lo que toca al nuevo sistema de enjuiciamiento penal, sus instituciones operadoras contemplarán nuevos supuestos que deberán servir para continuar madurando su eficiencia así como sus formas de respuesta a los conflictos económicos, sociales y políticos que de manera dinámica se presentan en estos tiempos.

* Secretario Ejecutivo de la Comisión para la Implementación de la Reforma en Materia de Seguridad y Justicia en el Estado de Yucatán

Mérida, Yucatán.- Irrumpí la oficina ¡Asesinaron a Colosio!, dije al director general. Sergio Esquivel contestó con un “No digas eso”, Sí, Jacobo (Zabludovsky) está al aire. Informa que el atentado sucedió pocos minutos después de las cinco. Televisa suspendió toda su programación, informé.

Encendió el televisor de su oficina y vimos juntos las imágenes de Lomas Taurinas, de Aburto, del hospital. Esquivel estaba perplejo.

Era 1994. Traté de contactar al equipo yucateco que acompañaba a Colosio. Nada. Nadie. Valerio Buenfil, quien estaba en la campaña sólo había hablado a su ex jefa, la ex gobernador Dulce María Sauri para informarle del suceso. Después, el silencio.

Muchos reporteros que viajaron en el pull de prensa del candidato presidencial  se fueron de compras a la frontera. Para ellos todo era rutinario. Un mitin más y por ello también perdieron sus empleos. Incluso Jacobo habilitó a Talina Fernández como reportera.

Después la confusión. Vimos en la pantalla las fricciones en el hospital entre los reporteros y policías. El impacto fue cuando el secretario de Información y Propaganda de la campaña, Liébano Sáenz, anunció el fallecimiento de Colosio. Vimos la primera declaración del presidente Salinas, a las siete de la noche, y a las nueve de la noche confirmando el fallecimiento y se comprometió a aplicar la ley con rigor y esclarecer el crimen a plenitud.

Salí de la oficina del director General. Bajé las escalinatas y me dirigí a mi oficina de director de Noticias de Canal 13. Mientras tomaba  un café recorría una y otra vez las cintas de su discurso en Mérida, días antes, ante el Monumento a La Patria.

Días después circuló la hipótesis que en Mérida sería el magnicidio, pero había mucha seguridad, cosa que no sucedió en Lomas Taurinas, donde se pasaron por alto muchos problemas de logística.

Indudable, el asesinato de Colosio cambió el rumbo del país.





(Imágenes de Robert Gauthier de UT San Diego)

Por Laura Herrejón*
México, DF.- Cuando parecía que México finalmente había logrado vencer inercias, tabúes y resistencias al sacar adelante las reformas que tanto necesitábamos para ser un país próspero, competitivo, generador de empleos y con una educación de calidad, ocurrió la desgracia de Ayotzinapa.

Segura estoy de que no hay mexicano que no repruebe y lamente la muerte de seis personas y la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural el pasado 26 de septiembre. Coraje e impotencia nos da saber que quienes tenían como obligación velar por la seguridad de los habitantes de Iguala, quienes ordenaron y llevaron a cabo el secuestro y fueron cómplices de la muerte de los estudiantes.

Sin embargo, en el colmo del cinismo y acostumbrados a no llamar a las cosas por su nombre ni a reconocer los propios errores, el partido que postuló a tal delincuente como gobernante (PRD), más allá de un “pedir perdón” y haber sugerido a su gobernador a dejar el cargo, ahora es el que levanta la voz y exige al gobierno federal hacer lo que él fue incapaz de hacer y que además sabe que es un imposible.

Por otro lado, cientos de miles de personas, entre ellas los familiares de los desaparecidos, se han manifestado una y otra vez desde hace más de dos meses en varias ciudades para exigir justicia, siendo Acapulco y el Distrito Federal en donde más se han presentado estas legítimas protestas.

Pero, lamentablemente, no he visto una sola manifestación para exigir un alto a la violencia a las bandas de Los Rojos o Guerreros Unidos, o para pedir todo el peso de la ley sobre Abarca, a su primera dama y a los que han confesado haber tenido participación en la desaparición de los jóvenes.

Tampoco he visto exigir en las marchas que se ponga un alto a los integrantes de la CETEG que han hecho de la violencia y el delito sus “usos y costumbres”.

Las movilizaciones además han servido para que grupos de delincuentes (llamémoslos por su nombre) generen desorden y cometan delitos, ya sin siquiera importarles si se destapan sus caras, envalentonados por la debilidad mostrada por los gobiernos que no se atreven a cumplir con su obligación y detenerlos, para no ser calificados de represores.

Está bien, no les llamaremos represores, les llamaremos inútiles, irresponsables, incompetentes y promotores de la impunidad y la corrupción.

Sin ningún recato una y otra vez, a nombre de Ayotzinapa o de cualquier otro pretexto (cualquiera es bueno), destruyen, queman, roban, avientan petardos y bombas molotov; y cómo no hacerlo, si saben que no serán detenidos y en caso de que eso llegáse a ocurrir, saldrán en pocas horas o días, como todos unos “héroes”, para volver a integrarse a la siguiente movilización.

En el mundo al revés en que vivimos se enmarca la ocurrencia del gobierno del DF, que ofreció indemnizar a los familiares de los detenidos el 20 de noviembre y no ha dicho ni pío sobre indemnizar a los comercios y establecimientos afectados por estas lindas criaturitas. Así, ¿¡cómo no seguir delinquiendo!?

Y que alguien me explique cómo es que el juez 17 de distrito en Veracruz, encontró insuficiencia probatoria contra los 11 detenidos y los dejó en libertad. El que hayan aventado bombas incendiarias a los policías no demuestra que hayan cometido homicidio en grado de tentativa. Seguramente el señor juez pensó que los criaturitas solo les querían quitar el frío.

Desechó también la asociación delictuosa y el motín, por considerar que no se probó que se unieron para generar violencia y que ésta no fue con el fin de menoscabar la autoridad del Estado para presionarlo o tomar una decisión. ¿Acaso no vio el juez las imágenes donde las blancas palomitas generan caos, destrozos e incendios para presionar y provocar al gobierno?

Justicia no debe confundirse con tomar el camino fácil y correr a servidores públicos, como hizo Mancera con Rodríguez Almeida. Justicia es simple y llanamente aplicar la ley. Esa es la principal obligación de las autoridades. Eso es lo que exigimos los ciudadanos.

¿Es mucho pedir?
*Secretaria de Vinculación con la Sociedad Civil del CEN del PRI.
@LauraHerrejon

Por Carmen R. Ponce Meléndez* | Monedero
México, DF, (Cimac Noticias) Alrededor de 12 millones de personas tienen 60 años y más, de los cuales 1.5 millones requieren de algún tipo de ayuda para realizar sus actividades. La mayoría son mujeres (64 por ciento) y 36 por ciento son población masculina.

En cuanto al tipo de ayuda que requieren en sus actividades, las tres con mayor porcentaje son: 82 por ciento para desplazarse fuera de su hogar; 63 por ciento para hacer sus cuentas o manejar su dinero, y 54 por ciento para tomar sus medicamentos.

Son resultados de la Encuesta Nacional de Empleo y Seguridad Social (ENESS) 2013. Su temática se organiza en seis bloques: afiliación, seguridad social y servicios médicos; cotizaciones a la seguridad social; pensiones; riesgos de trabajo y atención por maternidad; cuidado de niñas y niños, y cuidado de adultos mayores.

De acuerdo con esta encuesta, de cada 100 personas, 45 están afiliadas al Seguro Popular (SP); 44 al IMSS; siete al ISSSTE, y el resto a otras instituciones públicas o privadas. Implica que la afiliación al SP ya supera a la del IMSS, debido a la “deslaborización” de la seguridad social.

Cabe resaltar que en el grupo etario de 50 a 70 años y más, son las mujeres las que representan más de la mitad (55.6 por ciento) de las afiliadas al SP.

Cerca de dos terceras partes de la población (62.8 por ciento) requirieron de atención médica durante el último año (2013). En particular, de cada 100, 35 se atendieron en la Secretaría de Salud (Ss); 27 en el IMSS; 28 en servicios médicos privados; cinco en el ISSSTE y cinco en otras instituciones públicas.

El número de la población afiliada en cada estado varía. El IMSS tiene una mayor cobertura en los estados del norte, la cual disminuye en los estados del sur. El ISSSTE tiene una cobertura más heterogénea a lo largo del territorio nacional.

Mientras que el caso del SP es contrario al IMSS; es decir, en los estados del sur es mayor y disminuye en los estados del norte.

Situación que se explica por la informalidad laboral, ésta es más alta en los estados del sur y el centro del país. Ya que para poder cotizar en el IMSS o el ISSSTE es indispensable contar con seguridad social.

En el tema de cuidado de niñas y niños de entre 0 y 6 años de edad mientras su mamá trabaja, se estima que de 100 menores, 85 son cuidados por un familiar y 15 en guarderías. Es más que evidente la carencia de guarderías a lo largo del territorio nacional.

Como resultado de esta situación es muy común que las mujeres interrumpan su ciclo laboral y por lo consiguiente difícilmente pueden cumplir con los requisitos para jubilarse.

De hecho sólo una tercera parte –33 de cada 100– de las personas en edad de jubilarse tienen acceso a una pensión y esta proporción se reduce para las mujeres.

De cada 100 personas que cuentan con pensión directa (años de trabajo, cesantía, invalidez y riesgos de trabajo), únicamente 29.5 son mujeres y el 70.5 por ciento son población masculina.

Como se observa en la gráfica, el monto de las pensiones –medida en salarios mínimos (SM)– es más reducida para las mujeres. En el rango de más de dos salarios mínimos la brecha de desigualdad de género es del orden del 29 por ciento.

En tanto que para el rango de más de un SM la desigualdad alcanza 64 por ciento. El único caso en el que es mayor el número de mujeres que reciben pensión es en el renglón más bajo: hasta un SM.

De tal forma que no sólo es menor a los hombres el número de mujeres que alcanzan una pensión por jubilación, sino que además sus pensiones son más bajas que las masculinas. Significa una vejez con pobreza y con fuerte dependencia de su núcleo familiar. 

Para la investigadora Berenice Ramírez, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, la situación en materia de pensiones es y seguirá siendo crítica.

En el futuro inmediato sólo 35 de cada 100 personas tendrán una pensión al terminar su vida laboral –cifra que se confirma con los resultados que arroja la ENESS 2013 del Inegi–, debido en gran medida a que el sistema de pensiones conformado por las instituciones de seguridad social del país sólo cubre una tercera parte de la Población Económicamente Activa (PEA).

Según la experta, el sistema de pensiones de México adolece de diversos problemas: baja cobertura nacional motivada por la informalidad; dispersión de esquemas, debido a que se tienen registrados 105 modelos de pensión según cada dependencia e instancia pública, y bajas tasas de reemplazo, por lo que las pensiones serán mínimas.

Los cuellos de botella de la seguridad social siguen siendo el principio y el fin del ciclo de vida, es decir niñez y vejez, con una importante feminización de la problemática que ahí se presenta. 

Twitter: @ramonaponce

*Economista especializada en temas de género.

Por Alejandro Encinas*
La información presentada hasta ahora por el procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, acerca del avance en la investigación de los hechos perpetrados contra estudiantes normalistas de Ayotzinapa, plantean diversas interrogantes.

¿Cuál fue el móvil y los objetivos que este grupo criminal persiguió para asesinar a seis inocentes y secuestrar a los 43 jóvenes hasta hoy desaparecidos?

¿Quiénes integran la red de corrupción y complicidades que permitió el desarrollo y la operación impune de estos grupos delictivos? ¿Quiénes son las autoridades federales o locales que incurrieron en acciones u omisiones que permitieron estos hechos?

¿Cuántas personas participaron para someter, trasladar e incinerar a decenas de personas, para después arrojar sus restos a una barranca inescrutable en el río San Juan?

¿Por qué no se detectó lo que, en su caso, constituyó una tea humana que ardió durante horas, cuando ya se había puesto en marcha el operativo para encontrar a los jóvenes desaparecidos?

¿Cuánto combustible se utilizó? ¿De dónde se abasteció la cantidad suficiente para realizar una incineración a cielo abierto, que debió mantener una temperatura superior a los mil grados centígrados? ¿Cómo se contuvo la extensión del incendio en un basurero donde existe gran cantidad de residuos inflamables y una alta concentración de gases?

¿Por qué se mantienen en funciones los presidentes municipales y los ayuntamientos de los municipios dónde se han acreditado sus vínculos con la delincuencia organizada?

¿Cuál es el resultado del cotejo de los análisis realizados por peritos argentinos, de los cuerpos encontrados en fosas clandestinas en Iguala, con los resultados obtenidos por la PGR?

¿Cuál es el avance en la investigación sobre la penetración de grupos delictivos en los partidos involucrados en el gobierno de los municipios intervenidos? En particular, de la investigación que demandé como integrante de la Comisión Bicameral de Seguridad Nacional del Congreso de la Unión, sobre la inserción de este grupo delictivo en la estructura del PRD y el eventual financiamiento a alguna campaña o dirigente partidario, así como de las omisiones y complicidades en que pudieran haber incurrido autoridades emergidas bajo las siglas del PRD e incluso dirigentes partidarios.

Sé que esto causa malestar e inquietud a algunos dirigentes del PRD, quienes se niegan a admitir que el partido enfrenta la peor de sus crisis y el enojo de la sociedad, y su desenlace definirá su viabilidad. Por lo que lejos de eludir su responsabilidad, la dirigencia perredista debe adoptar decisiones de fondo y contribuir a que la investigación permita conocer la verdad y castigar los delitos cometidos, sean quienes sean los responsables.

Por ello pregunto a los dirigentes del PRD: ¿Por qué no han exigido la renuncia y el deslinde de responsabilidades de los 8 ediles a quienes la PGR señala de estar involucrados con el crimen organizado en Guerrero? ¿Por qué no informa de las relaciones y mecanismos mediante los cuales éstos accedieron a sus candidaturas? y, ¿por qué no actuó con firmeza ante las denuncias sobre el asesinato de cuatro militantes perredistas a manos del ex presidente municipal de Iguala?

La sociedad mexicana está indignada y llegando al límite. Estos actos de barbarie deben ser esclarecidos y castigados. Tampoco podemos permitir que los actos de provocación que se han presentado en las últimas semanas, distraigan la atención sobre la exigencia de presentar con vida a los estudiantes desaparecidos ni que éstos actos alienten campañas de rumor y miedo para justificar la represión. El Estado mexicano debe asumir su responsabilidad ante este crimen.

*Senador y ex Jefe de Gobierno del Distrito Federal


Por Beatriz Pagés*
La cadena de protestas y actos vandálicos —perfectamente bien orquestados— replicados en varias partes del país demuestra que la desaparición y probable exterminio de los 43 jóvenes normalistas de Ayotzinapa forma parte de una trampa estratégicamente puesta a México.

En esa trampa participan varios: el crimen organizado, grupos guerrilleros, agrupaciones sindicales como la Coordinadora de Maestros de Guerrero, mercenarios anarquistas como los que intentaron incendiar la puerta de Palacio Nacional, y partidos políticos —tipo Morena— que apuestan a ganar con la desestabilización.

Basta mirar la firma de Andrés Manuel López Obrador en la puerta incendiada de Palacio —“Lárgate Peña…”— para entender sobradamente lo que está detrás de Ayotzinapa.

Todos estos activistas y propagandistas del terror tienen el mismo modus operandi: utilizan un discurso provocador, engañador y fraudulento para confundir y hacerle creer a la sociedad que la desaparición y posible asesinato de los 43 jóvenes normalistas es un crimen de Estado, como si el gobierno mexicano hubiera dado la orden de exterminarlos.

Anarcos y medios de información están dedicados a repetir arengas como “¡vivos se los llevaron, vivos los queremos!”, para crear la percepción de que las autoridades federales son las responsables directas de un crimen de lesa humanidad, cuando la verdadera autoría material e intelectual es de los cárteles de la droga y de funcionarios locales, claramente identificados, coludidos con ellos.

En este momento en el que está en juego el futuro de México, se tiene que llamar las cosas por su nombre, para que la sociedad deje de confundir a los profesionales de la desestabilización y a la delincuencia, con supuestos defensores de los derechos humanos.

Llama poderosamente la atención que quienes dicen defender a las víctimas se hayan olvidado de los verdaderos culpables —especialmente del exalcalde de Iguala y del crimen organizado— y lleguen a la capital del país tratando de que sus actos vandálicos aparezcan en las pantallas de televisión para crear el efecto de que el país se está quemando.

¿Todos esos jóvenes embozados que hoy delinquen, escudados en el anonimato, saldrían a destruir lo que encuentran a su paso si no tuvieran enfrente una cámara de televisión? Es una simple pregunta para decir que el plan desestabilizador fue pensado a sabiendas de que contaría con la ayuda voluntaria o involuntaria de los medios de comunicación, con la finalidad de hacer de cada acto vandálico un espectáculo y generar miedo entre la población.

Otra parte de la estrategia consiste en ultrajar a los funcionarios que encabezan las principales instituciones. El viernes 7 de noviembre fueron utilizadas las redes sociales para tratar de denigrar —y yo diría de aniquilar— al procurador general de la república, Jesús Murillo Karam.

En lugar de que los medios de información y usuarios de redes condenaran a quienes de manera bestial y salvaje pudieron haber asesinado a los jóvenes normalistas, se dedicaron a condenar a un procurador cuyo único pecado fue expresarse como cualquier ser humano al decir que “está cansado”.

Y en medio de todo este engranaje de perversidad, no podemos dejar fuera a los estudiantes del Instituto Politécnico Nacional, cuya misión hoy ya no es la democratización de ese centro de estudios, sino dar largas a la resolución del conflicto para contribuir a la ingobernabilidad.

Conforme transcurren los días se le ven con más claridad las orejas al diablo. Hay quienes están operando a todas luces en contra de los intereses de México, y los jóvenes —sean los de Ayotzinapa o sean los del Politécnico— han sido escogidos para crear condiciones adversas a la inversión y al desarrollo de la nación.

El secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos, pronunció en Jalisco un discurso donde dejó ver los hilos que se mueven en la penumbra. Dijo: “El rumor, la intriga y la deslealtad corroen los cimientos, mancillan las convicciones y debilitan el potencial que tiene el país”.

Los delincuentes se han salido, hasta ahora, con la suya. Han logrado impedir que las autoridades apliquen la ley, que sus actos vandálicos queden impunes y se multiplique la violencia por todo el país.

La condena nacional e internacional por la desaparición y posible exterminio de los 43 normalistas ha servido a los desestabilizadores para paralizar el gobierno mexicano, acusado por los mismos criminales de ser el principal violador de los derechos humanos.

Le han puesto al país una trampa.

Es imperioso que los delincuentes dejen de seguir ganando espacio en las calles, pero sobre todo en la opinión pública.

La recuperación de la gobernabilidad debe empezar en el terreno de las ideas y de la conciencia nacional.

*Secretaria de Cultura del CEN del PRI.

Eduardo Ibarra Aguirre |Utopía
A lo largo de más de una década aquí se documenta tres veces a la semana que el de réplica es un derecho básico, cuasi sagrado, de los lectores. Y que su ejercicio generalizado cambiaría de raíz al periodismo y los medios. Doy paso, por ello, a los reclamos de Carolina Verduzco:
“¿Solicito aclaración sobre Corre la Voz. Estimado Eduardo: Valoro mucho que te hayas ocupado de contribuir a la difusión de materiales periodísticos relativos a nuestro compañero e indiscutible dirigente Raúl Álvarez Garín y te agradezco que entre ellos hayas incorporado el artículo que me hizo favor de publicar La Jornada, el pasado 27 de septiembre.
“Leí también tu artículo en Utopía, en el que te refieres a cómo conociste a Raúl, a tu relación (con) él y a una parte de su obra. Me llamó la atención que afirmes algo sobre su participación en el semanario que dirigí desde 1989 y que después de casi 14 años nos vimos obligados a suspender. Me refiero al párrafo donde afirmas:
“‘Desde Corre la Voz, periódico que animaba Raúl aunque no apareciera como director, acaso (las negritas son mías: EIA) por ser parte de su estilo personal, el soldado y el editor sentimos, en el momento más necesario, la solidaridad del equipo que hizo posible aquel medio alternativo que podía uno adquirir en cualquier tren del Metro.’
“Desde luego que Raúl animaba la publicación, al igual que animaba los distintos ámbitos en los que se encontrara, pero te pregunto: ¿Qué quisiste decir cuando dices que él no aparecía como director, acaso por su estilo personal? ¿No te parece que con esta afirmación estás insinuando que yo estuve jugando el papel de “Juanito”, o “Juanita”, como suelen denominarse en la jerga política a las personas que se prestan a aparecer, sólo formalmente, como las autoras de lo que en realidad hacen otras? ¿No te parece que si así hubiera sido, eso me caracterizaría como alguien que sin el menor asomo de modestia y con afán de lucimiento fuera tan arrogante como para llegar a mentir con tal exceso? Y peor aún, mucho peor: ¿Si eso hubiera sido un estilo personal de Raúl, no hablaría muy mal de él? Si eso es lo que quisiste decir: ¿En qué te basas, o al menos dime y diles a tus lectores qué te hace suponer que semejante cosa haya ocurrido?
“Debo decirte que entiendo que muchas personas que valoraban positivamente la labor de Corre la Voz, y que además conocían aunque fuera un poco las capacidades de Raúl les resultara muy natural y dieran por hecho que el órgano periodístico en el que militó durante tantos años fuera dirigido por él; que ni siquiera revisaran el directorio, e incluso que habiéndolo revisado se les olvidara, y por ello se refirieran a Raúl como su director; pero eso que pudiera interpretarse como algo relativamente explicable, es muy distinto a afirmar o a sugerir que aunque no apareciera como director, en realidad sí lo fuera.
“Por lo que a mí me toca, y sobre todo, de manera muy especial, por el respeto que le debemos a Raúl y a la honestidad política que siempre lo caracterizó espero tu respuesta y te reitero mi reconocimiento por los materiales que estás difundiendo, no sólo con buena fe, sino también con el cariño que estoy segura le tuviste a nuestro enorme e insustituible dirigente político. Carolina Verduzco”.
Usé el adverbio “acaso” en el párrafo en cuestión y éste “Indica la posibilidad o creencia de que sea cierto algo que se dice, aunque se tienen dudas sobre ello”. Nada más tengo que agregar.
Como el texto de Carolina circuló en internet antes de ser registrado aquí, produjo reacciones de las que vale la pena rescatar la de Alejandro Raúl Álvarez, quien sostiene: “¡Bien dicho, Caro. Pero más todavía: si se cruzan las actividades de Raúl en aquel periodo, también se podrá ver que no hubiera podido andar con todo encima, por muy dirigente que fuera! La retórica sobre las virtudes de un dirigente, cuando se muere, acaban por atribuirle todo a el solito. En el caso de Raúl, que duda cabe de que se supo acompañar de gente inteligente, trabajadora y creativa, por eso se pudieron hacer tantas cosas con tan poca gente (…)”
Ni en mis tiempos de militancia adolescente, allá por 1966, y hasta 1986, y mucho menos después, atribuí a dirigente político o social alguno, vivo o muerto, extranjero o mexicano, carácter de “indiscutible” y menos aún “de atribuirle todo a el solito”, porque considero que las organizaciones de las izquierdas, comunista y socialista son, entre otras cosas esenciales, obras colectivas de militantes, dirigencias y simpatizantes, por virtuoso y carismático que sea el dirigente principal.
Acuse de recibo
Por el contrario, para la médica familiar del IMSS y colaboradora del Diario de Xalapa, Abigail Bello Gallardo, fue “sorprendente, fuerte y necesaria su utopía 1449. Raúl Álvarez Garín (29-IX-14). Muchas gracias periodista Eduardo Ibarra Aguirre por enseñarnos algo nuevo en cada Utopía. Y en efecto, con Raúl Álvarez Garín, se fue un poco de cada uno de nosotros”.

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Por Ivonne Ortega Pacheco*
Al hacer un balance del primer año de la administración del presidente Enrique Peña Nieto, no es posible regatearle dos características fundamentales: visión de Estado y estatura política.
Desde sus primeros días, la primera administración federal emanada del PRI en el siglo XXI mostró una dinámica transformadora que, con el acotamiento de las condiciones propias de desarrollo de la gestión, no se ha detenido.
El planteamiento y concreción de las reformas educativa y de telecomunicaciones rompieron tabúes en la política mexicana y, con todo y el conflicto generado por grupos inconformes, define de una vez por todas el actuar del Estado en estos temas trascendentales, sin dar largas al asunto.
Es claro que el tema educativo, por su cercanía con la vida diaria de millones de mexicanos que son gobierno, jefes de familia, estudiantes, trabajadores de la educación o integrantes de sindicatos del ramo, es el que más complejidad encierra; quienes trabajamos en la capital del país somos testigos casi cotidianos de marchas, plantones y protestas de maestros y presuntos maestros que se dicen en contra de las reformas al esquema de evaluación educativa.
La respuesta gubernamental, a pesar de quienes azuzan y acechan casi morbosamente a la espera de un conflicto violento, ha sido de una prudencia sólo entendible en quien ve en la inconformidad una expresión más del todo social y, sin menospreciarla, la ubica en su justa dimensión, en un país en que todos los días millones de maestros, niños y jefes de familia realizan normalmente sus actividades y cuentan con la educación como camino al desarrollo.
La reforma de telecomunicaciones transita en una vía de grandes retos, y aunque sin la espectacularidad de las protestas magisteriales (muchas de ellas en contra de los concesionarios de medios electrónicos), se ha consolidado en medio de la expectativa empresarial, debido seguramente a los grandes intereses que rondan en su derredor.
El Senado ha dado ya luz verde a la reforma financiera, casi la más discreta de las acciones del gobierno de Enrique Peña Nieto, pero que tendrá gran repercusión al facilitar a los empresarios del tamaño que fueren, con especial atención a los medianos y pequeños, acceso a créditos por medio de la banca de desarrollo.
Con esta medida, México se despereza de un letargo crediticio que había venido haciéndose cada vez más un obstáculo para el despegue de los emprendedores nacionales. Es posible asegurar que desde las décadas centrales del siglo pasado, nuestro país no había tenido mejores horizontes en cuanto a este rubro, y es en 2014 cuando deben verse sus primeros frutos.
Si con la reforma educativa, la de telecomunicaciones y la financiera el Estado sumó acciones para transformar sectores sociales con instrumentos de gobierno, con la hacendaria se pretende transformar el sector más identificado con el gobierno a través de acciones de gran contenido social.
Sin modificar la premisa del no al IVA en alimentos y medicinas, el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto dispuso la creación del seguro de desempleo y la pensión universal para los mexicanos. Actuó sin titubeos para gravar más a quienes más tienen (antigua aspiración de la economía nacionalista) y definió un ritmo de negociación inédito en el cabildeo legislativo.
En esta última característica debemos observar que la administración Peña Nieto ha sido, como quizá ninguna en nuestro país, promotora de una democracia participativa que, guste o no, ha dado resultados. El Pacto por México ha dado espacio, voz y participación efectiva a las fuerzas políticas más importantes de nuestro país, con episodios muy afortunados y los desencuentros propios de la pluralidad del instrumento.
En un ejercicio sin precedentes, nos encontramos en ese México político que muchos veían utópico y que abona al profesionalismo y profesionalización del actuar en la res pública: es posible disentir en algunos temas, pero es lógico coincidir en más, porque a final de cuentas todos somos mexicanos y tenemos los mismos problemas como nación.
En este último punto retomo mi afirmación inicial: es el gobierno de Enrique Peña uno con visión de Estado, porque ha sabido ubicar y tratar en un plano muy elevado los temas de verdadera importancia para el desarrollo y futuro nacionales, y es uno con gran estatura política, porque ha instaurado una nueva forma de incluir, discutir, negociar, ceder, pactar y ganar en política, con la actitud y decisión de quien se sabe responsable del país, no líder faccioso: de quien tiene, definitivamente, estatura política.
A estas reformas, de suyo relevantes, sumemos otros aciertos del presidente Peña Nieto: el lanzamiento de la Cruzada Nacional contra el Hambre, el avance callado, pero sin reveses, del programa nacional de infraestructura, la recuperación del nivel en la diplomacia mexicana, el trabajo discreto pero efectivo de su gabinete (sin protagonismos ni rivalidades de otros tiempos) y, sobre todo, su determinación de hacer realidad la paridad de género en la competencia electoral.
Queda un tema pendiente, que los mexicanos hemos venido postergando por décadas, y es la apertura de la actividad petrolera a la inversión privada, en un escenario internacional cada vez menos positivo para las políticas aislacionistas y en un momento en que la política energética del país requiere de nuevos, decisivos ajustes.
La misma oportunidad, entendida por confluencia ideal de factores, que llevó al Estado mexicano a expropiar las empresas petroleras —que no el petróleo, cuya propiedad la Constitución constreñía y constriñe al Estado—, hoy nos indica el mejor tiempo para un apertura en las mejores condiciones para la economía nacional.
Por otro lado, consecuencia afortunada de las negociaciones partidos-gobierno, la reforma política (ejercicio permanente de nuestra democracia) vislumbra también otros escenarios para las futuras lides electorales, pero también para lo que será la administración pública en adelante.
Con la perspectiva de un 2013 que cerrará con mucha actividad política, con acciones y reacciones por parte de partidos y gobierno, este primer año de la administración federal ha sido de grandes cambios y grandes acuerdos, admirados e incluso envidiados por otros regímenes. Ha nacido una nueva forma de gobernar al país y una nueva forma de hacer política. Bien pronto veremos sus frutos en el desarrollo nacional.

* Secretaria general del PRI

Miguel Ángel Sánchez de Armas | Juego de ojos
Cuando François Marie Arouet, “Voltaire”, supo que el gobierno francés había mandado incinerar en la plaza pública cuanto ejemplar de sus Cartas Inglesas fue posible confiscar, exclamó: “Hombre, cómo hemos progresado: antes se quemaba a los escritores… hoy únicamente a sus libros. ¡Esto es civilización!”
Doscientos años después, James Joyce se quejaba en carta a su editor norteamericano: “No menos de veintidós editores leyeron el manuscrito de Dubliners, y cuando, por último, fue impreso, una persona muy amable compró toda la edición y la hizo quemar en Dublín —un nuevo y privado auto de fe.”
Estos recuerdos vienen a cuento porque se cumplen 80 años del histórico fallo del juez John M. Woolsey gracias al cual nuestros primos del norte pudieron por primera vez leer Ulises sin riesgo de ir a parar a una mazmorra —curiosamente casi al mismo tiempo que fue revocada la “ley seca”—. El fallo fue un duro golpe a los censores que, en palabras de Morris L. Ernst, “durante décadas han luchado por mutilar la literatura […] y procurado reducir el material de lectura de los adultos al nivel de los adolescentes y personas subnormales”.
En 1933, amarrar las manos a los autonombrados guardianes de la moral pública —de la mente y del cuerpo— oxigenó a la sociedad norteamericana. Podría establecerse una línea de continuidad entre la legalización del Ulises y del trago, las movilizaciones pro derechos civiles y los resultados de la votación que pusieron a un hombre de raza negra en la Casa Blanca —algo que ni siquiera Lincoln hubiese imaginado... o aceptado.
En el caso de la resolución del juez Woolsey —cuya parte central comparto hoy con los lectores—, no hay que pasar por alto que fue dictada cuando en las verdes colinas de Georgia y Missouri el Ku Klux Klan linchaba negros y en muchas escuelas se prohibían las enseñanzas de Darwin. Me parece que cuando los vientos de la moralina, el conservadurismo y el fundamentalismo religioso comienzan de nuevo a soplar, ésta es una lectura provechosa para todos los amantes de la libertad. Vale:
“II —He leído Ulises una vez en su totalidad y varias veces los pasajes de los cuales el gobierno se queja en forma particular. De hecho, durante muchas semanas he dedicado mi tiempo libre a la consideración del fallo que mi deber me exigía en este asunto. Ulises no es un libro fácil de leer o comprender. Pero se ha escrito mucho sobre él y para acercarse con propiedad a su consideración es conveniente leer cierto número de libros que ahora se han convertido en sus satélites. El estudio de Ulises es, en consecuencia, una pesada tarea.
“III —La reputación de Ulises en el mundo literario justificaba, empero, mi decisión de emplear todo el tiempo que fuera necesario para compenetrarme a mi entera satisfacción de la intención con que el libro fue escrito, pues, desde luego, en todos los casos en que un libro es tachado de obsceno, primero se debe determinar si la intención del autor al escribirlo fue lo que comúnmente se llama pornografía; es decir, escribir con el propósito de explotar la obscenidad. Si se llega a la conclusión de que el libro es pornográfico, habrá terminado la consulta y el decomiso deberá hacerse. Pero en Ulises, a pesar de su franqueza inusitada, no encuentro en ningún lugar el propósito equívoco del sensualista. Sostengo, por consiguiente, que no es pornográfico.
“IV —Al escribir Ulises, Joyce trató de hacer un experimento serio en un género literario nuevo, si no enteramente inédito. Toma a personas de la más modesta clase media, que viven en Dublín en 1904 y trata no solamente de describir lo que hicieron cierto día, a comienzos del mes de junio, mientras iban y venían por la ciudad empeñadas en sus ocupaciones habituales, sino que también trata de contar lo que muchas de ellas pensaron entretanto.
“Joyce ha intentado —con éxito asombroso, según creo— mostrar cómo la pantalla de la conciencia, con sus impresiones calidoscópicas siempre fugaces, lleva, cual si fuese un palimpsesto plástico, no solamente lo que queda de las cosas que suceden a su alrededor en el foco de observación de una persona, sino también los residuos de impresiones pasadas que quedan en una zona de penumbra y que surgen por asociación de ideas desde las profundidades del subconsciente. Luego muestra cómo cada una de esas impresiones influye en la vida y en la conducta del personaje que está describiendo. Lo que él trata de conseguir no difiere del resultado de una sobreexposición en una película cinematográfica o, si ello es posible, de una exposición múltiple que diera un primer plano claro sobre un fondo visible pero algo borroso, y fuera de foco en grados constantemente variables.
“Tener que explicar con palabras un efecto que evidentemente se presta más para una técnica gráfica, es causa principalísima, según creo, de la obscuridad con que tropieza el lector de Ulises. Y también justifica otro aspecto del libro que debo además considerar: la sinceridad de Joyce y su honesto esfuerzo para mostrar con exactitud cómo operan las mentes de sus personajes.
“Si Joyce no intentara ser honesto desarrollando la técnica que ha adoptado en Ulises, el resultado sería psicológicamente falso e infiel, por lo tanto, a la técnica elegida. Tal actitud sería artísticamente imperdonable. Y es porque Joyce se ha mantenida leal a su técnica y no ha intentado evadirse de sus necesarias implicaciones, sino que ha tratado honestamente de contar con plenitud lo que sus personajes piensan, que ha sido objeto de tantos ataques y que la finalidad por él perseguida ha sido tan a menudo mal entendida y mal interpretada. Pues su propósito de realizar sincera y lealmente el móvil propuesto le exigió usar incidentalmente ciertas palabras que en general son consideradas sucias y lo ha llevado a veces a lo que muchos consideran una preocupación demasiado acentuadamente sexual en los pensamientos de sus personajes. Las palabras tildadas de “sucias” son viejos términos sajones, conocidos por casi todos los hombres y, me arriesgo a decir, por muchas mujeres, y son las palabras que emplearía natural y habitualmente, creo yo, la clase de gente cuya vida física y mental Joyce está tratando de describir. Respecto a la reaparición insistente del tema del sexo en la mente de los personajes, no se debe olvidar que éstos actúan en un ambiente céltico y en plena temporada primaveral.
“Que a uno le agrade o no una técnica como la que usa Joyce, es cuestión de gusto y sobre la cual toda discusión es inútil. Pero pretender someter esa técnica a los puntos de vista de otras técnicas me parece punto menos que absurdo. Por consiguiente, sostengo que Ulises es un libro sincero y honesto, y pienso que las críticas quedan enteramente compensadas por su razonada exposición.
“V —Además, Ulises es un asombroso tour de forcé si se considera el éxito que ha obtenido, en principio, con un objeto tan difícil como el que Joyce se había propuesto. Como ya he dicho, Ulises no es un libro de fácil lectura. Es brillante y aburrido, inteligible y oscuro alternativamente. En muchos pasajes me resulta desagradable; pero, aunque contiene —como ya he mencionado— muchas palabras consideradas vulgarmente sucias, no he hallado nada que denote complacencia en tal suciedad. Cada palabra del libro contribuye como un trozo de mosaico al detalle del cuadro que Joyce está tratando de ofrecer a sus lectores.
“Si uno no desea asociarse con gente como la que Joyce pinta, es asunto que queda librado al criterio personal. Para evitar contactos indirectos como esos personajes, uno puede no desear la lectura de Ulises; eso es bastante comprensible. Pero si un verdadero artista de la palabra, como Joyce lo es indudablemente, intenta trazar una imagen real de la clase media más baja de una ciudad europea, ¿debe ser legalmente imposible para el público norteamericano ver esa imagen?
“Para contestar a esta pregunta no es suficiente llegar a la conclusión, como lo he hecho más arriba, de que Joyce no escribió Ulises con lo que vulgarmente se llama ‘intención pornográfica’. Debo esforzarme por aplicar un criterio más objetivo a su libro a fin de determinar su efecto, prescindiendo de la intención con que fue escrito.
“VI —La ley en la cual el decreto está comprendido, solamente pena, en lo que nos concierne, la introducción en los Estados Unidos de cualquier libro obsceno proveniente de cualquier país extranjero. No esgrime contra los libros la amenaza de los adjetivos condenatorios que generalmente se hallan en leyes que tratan asuntos de esta índole. Se requiere de mí, por lo tanto, únicamente que determine si Ulises es obsceno dentro de la definición legal de dicha palabra.
“El significado de la palabra ‘obsceno’, como la definen legalmente las Cortes, es: ‘Tendiente a excitar los impulsos sexuales o a inducir a pensamientos sexualmente impuros y sensuales’. Si un determinado libro tendiera a excitar tales impulsos y pensamientos, tendría que ser probado por la Corte, en cuanto a su efecto, en una persona de instintos sexuales normales —lo que los franceses llaman l’homme moyen sensuel—, que desempeña en esta rama de investigaciones legales el mismo papel de reactivo hipotético que el ‘hombre razonable’ en la Ley de Agravios y ‘el hombre entendido en arte’ respecto a cuestiones de invención en la Ley de Patentes.
“El riesgo involucrado en el uso de tales reactivos surge de la tendencia inherente del examinador de hechos, por imparcial que intente ser, de subordinar demasiado su reactivo a su propia idiosincrasia. Aquí he intentado evitar esto en lo posible y hacer mi reactivo más objetivo de lo que hubiese podido ser de otra manera, adoptando el siguiente proceder:
“Después de haber tomado mi decisión acerca de ese aspecto de Ulises que ahora se considera, confronté mis impresiones con las de dos amigos míos, que en mi opinión reunían los requisitos arriba mencionados para mi reactivo. Estos asesores literarios —como bien podría llamarlos— fueron visitados separadamente y ninguno sabía que yo había consultado al otro. Son ellos hombres cuya opinión sobre la literatura y la vida valoro muy altamente. Los dos habían leído Ulises y, desde luego, estaban completamente desvinculados de esta causa. Sin hacer saber a ninguno de mis asesores cuál era mi decisión, di a cada uno la definición legal de ‘obsceno’ y le pregunté si en su opinión Ulises era ‘obsceno’ dentro de esa definición. Me interesó comprobar que ambos estaban de acuerdo con mi opinión: Que Ulises, leído en su integridad, como un libro debe ser leído en una prueba como ésta, no tendía a excitar impulsos sexuales o pensamientos sensuales, sino que su efecto sobre ellos era solamente el de un comentario algo trágico y muy poderoso sobre la vida íntima de hombres y mujeres.
“La ley concierne únicamente a personas normales. Un ensayo tal como el que he descrito, es, por lo tanto, la única prueba apropiada de ‘obscenidad’ en el caso de un libro como Ulises, que es un intento sincero y serio de crear un nuevo método literario para la observación y descripción de la humanidad. Me doy perfecta cuenta de que, debido a alguna de sus escenas, Ulises es un trago más bien fuerte para ser gustado por algunas personas sensibles, aunque normales; pero mi opinión, madurada tras larga reflexión, es que mientras en muchos pasajes el efecto que Ulises produce sobre el lector es indudablemente algo emético, en ninguna parte tiende a ser un afrodisíaco. Por lo tanto, Ulises puede ser admitido en los Estados Unidos.”
9/10/13
Tuit: @sanchezdearmas
Blog: www.sanchezdearmas.mx

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Miguel Ángel Sánchez de Armas | Juego de Ojos
Escucho en la radio que los gobiernos de Francia y Alemania rendirán homenaje a la memoria de un compatriota ejemplar, don Gilberto Bosques, y la iniciativa me llena de alegría. En este espacio me he referido varias veces a la gesta de don Gilberto y me he preguntado por qué nadie de nuestra clase política o intelectual, que yo sepa, ha propuesto que su nombre sea inscrito en los muros del Congreso o que una gran avenida lleve su nombre. Desde luego no lo esperaría de la izquierda progresista y buena a cargo de la ciudad, arrobada como está con los Aliyev, los Chávez y los Kim Il Sung.
Pedí públicamente antes y hoy lo reitero: que la efigie del héroe mexicano, a quien alguien caracterizó como “el Schindler mexicano”, sea instalada en el Paseo de la Reforma en el lugar en donde el perredismo intentó entronizar al dictador azerí. Sé que éste es un grito en el desierto y que no habrá un solo progresista del actual gobierno que acuse recibo, pero es mi obligación insistir.
Para documentar tal petición, aquí parte de lo que publiqué en octubre de 2008:
EL MES PASADO SE CUMPLIERON 116 AÑOS DEL NATALICIO y 13 de la muerte de un mexicano en cuya memoria una de las avenidas principales del barrio vienés de Donaustadt fue bautizada como “Paseo Gilberto Bosques”, en homenaje a la empresa humanitaria que salvó la vida a casi 40 mil seres humanos que huían del terror fascista, entre ellos muchos judíos. En la lista de quienes así escaparon al holocausto hay nombres como María Zambrano, Carl Aylwin, Manuel Altolaguirre, Wolfgang Paalen, Max Aub, Marietta Blau, Ernst Roemer y Walter Gruen.
Y otros que nos recuerda Humberto Musacchio: “el crítico de arte Paul Westheim, la escritora Anna Seghers, autora de La séptima cruz, llevada al cine en Hollywood con Gregory Peck; el reportero raudo, Egon Erwin Kisch, autor del libro que fue base de la película Coronel Redl; el escritor Ludwig Renn y muchos más que en México fueron catedráticos universitarios, constituyeron sociedades culturales y la editorial El Libro Libre, fundaron varios periódicos y crearon grupos de teatro y musicales; gente, en fin, que hizo un aporte invaluable a la cultura mexicana, como resultado de una resuelta política de asilo, algo que nunca entendieron Ernesto Zedillo, Vicente Fox ni Felipe Calderón”.
Gilberto Bosques no tiene un monumento en México, pero su ejemplo habla de lo mejor de nuestro pueblo y de la gran tradición diplomática mexicana, la que reconoció al Japón en 1888, la que abrió las puertas al exilio español en 1939, la que salvó la vida a decenas de chilenos en 1973 cuando el golpe de Pinochet, la que nos dio a Genaro Estrada. Este Señor, Gilberto Bosques, a quien pocos recuerdan hoy, cumplió su deber con digna serenidad. A la manera de Thoreau, se negó al camino fácil de cerrar los ojos a “lo inevitable” y eligió asumir la responsabilidad de una decisión que en más de una oportunidad lo enfrentó con el mismo gobierno de su país.
En 1988 la Secretaría de Relaciones Exteriores publicó su testimonio. Aquí fragmentos:
“Al ocurrir la invasión alemana a Francia […] tuvimos que recurrir a medidas extremas para la defensa de los mexicanos. Por ejemplo en el caso de un señor Béistegui, hijo del que fuera ministro de México en París y Berlín, durante los últimos años del porfiriato, […] aprehendido y llevado a prisión sin explicación alguna. En su auxilio, resolví clausurar las visas para los franceses, medida que el gobierno francés estimó como muy grave, porque esos casos se deciden de gobierno a gobierno, o al menos por instrucciones del gobierno a la misión diplomática. Pero como la jurisdicción del cónsul se cifra especialmente en el auxilio de los mexicanos, resultaba un caso que correspondía al consulado  […]. Ese señor fue tratado con mucha crueldad. La mujer estaba enferma de tuberculosis y murió. A Béistegui le permitieron asistir, con guardia, al entierro. Luego de poner en un sepulcro a su señora, lo regresaron de inmediato a la prisión.
“Las medidas tomadas para auxiliar a los refugiados españoles pronto resultaron insuficientes ante la enorme afluencia de exiliados […]. Se instalaron dos campos de refugio en dos barrios de Marsella, Mennet y Sulevin, en donde tuvieron abrigo y protección aquellos hombres que corrían grandes peligros. En el castillo de la Reynarde había de 800 a 850 personas, que tenían todo lo necesario […]. En el castillo de Montgrand había unos 500 niños y mujeres […]. Se tuvo que instalar una oficina jurídica para defender a aquellas personas que, por conducto diplomático, el gobierno español pedía la extradición. Para esto contábamos con un abogado francés, que había sido ministro, quien nos prestó grandes servicios […]. Luego hubo que establecer una oficina de trabajo, de colocaciones, porque estaban llevando a los españoles a las compañías de trabajo forzado […]. Así pudimos proporcionarles ocupación, evitando que fueran llevados a las compañías de trabajo forzado en Francia y Alemania.
“A la salida de los prisioneros, el embarque se volvía una empresa muy laboriosa. Hacíamos embarques en Marsella o en Casablanca, en África, para lo cual era necesario trasladarlos hasta allá. Todo eso representaba una acción compleja. También se prestaba auxilio médico en los campos y se mandaban medicinas, a veces acompañadas de ayuda monetaria. Se costeó el rescate de los niños, algunos de los cuales, huérfanos la mayoría, fueron recogidos en los alrededores de los campos, de donde escapaban en condiciones lamentables. En el invierno se recogieron niños que tenían los pies congelados.
“El espionaje era una preocupación importante para el consulado. Había que estar muy alertas, porque cuando se trató de auxiliar a los miembros de las brigadas internacionales se presentaron espías alemanes. Eran éstos originarios de la frontera de Alsacia y la Lorena y hablaban un buen francés. Se presentaban con su documentación irreprochable. Y pedían el auxilio de México para su supuesta salida de Francia; su propósito era incorporarse al grupo de refugiados para espiarlos. Pudimos defendernos. Regularmente los espías alemanes llegaban en pareja, se vigilaban uno al otro, se cuidaban […]. Hubo un espía alemán a quien me negué a documentar, pero que quién sabe por qué artes llegó a México. Lo encontré con derecho de picaporte al despacho del licenciado Ezequiel Padilla. Para otro tipo de gestiones […] tuvimos el concurso, dentro del gobierno de Vichy, de ciertos patriotas franceses que nos ayudaban, sobre todo en cuestión de información, y [para] avisarnos de la vigilancia de la Gestapo y de la policía de Vichy […].
“Se trataba de resolver el estatus jurídico que iban a tener los españoles refugiados en Francia, en tránsito a México. El ministro en París, Luis I. Rodríguez, dirigió al gobierno de Vichy una nota para llegar a un acuerdo formal sobre el particular. Esa nota se hizo de acuerdo con las instrucciones directas del señor presidente Lázaro Cárdenas. Contemplaba la estancia y el embarque de los españoles hacia México.
“Esta nota determinó un acuerdo, por el cual el gobierno francés admitió la acción para documentar a estos señores su salida hacia México. Ese acuerdo abrió la posibilidad de salida de un buen número de refugiados y que se les pudiera atender y auxiliar dentro del territorio francés. Más tarde se consiguió que el acuerdo tuviera también vigencia para los miembros de las brigadas internacionales, que habían combatido por la República en territorio español.
“La decisión de ofrecer a los españoles el estatuto de inmigrantes más que de refugiados, se tomó en la Secretaría de Gobernación en México. Se les dio además la facilidad de que, por la simple declaración de los interesados, se les concedería la nacionalidad mexicana. Esa adopción de la nacionalidad era posible por la manifestación de su voluntad, sin más trámite, como lo había señalado el presidente Cárdenas.
“México amplió su asistencia protectora a todos los refugiados antinazis y antifascistas refugiados en Francia. De modo que documentamos y les dimos facilidades de salida. Hubo que ayudarlos a escapar de Francia e ir a organizar el pie veterano de las guerras de liberación en Austria, en Italia, en Yugoslavia. Los documentábamos para que sirviera la visa como protección ante la policía francesa. Decían ‘yo voy a México’ y ya no se les molestaba, considerando que dejaban de ser un problema policiaco. Además, así se les facilitaba la salida, la acción de liberación de sus respectivos países. Se mandó, por ejemplo, gente muy importante a Italia, como Luigi Longo, del Partido Comunista, y otros más.
“Una tarde, documentamos con el ministro Rodríguez a unos cincuenta italianos que salieron para la guerra de liberación de su patria. Documentamos a los que llegaron a ser después figuras prominentes en la guerra de Yugoslavia, menos a Tito, que no pasó por Francia.
“De la zona ocupada fueron deportados 5,000 judíos a Alemania; y en la zona no ocupada, bajo el gobierno de Vichy, se hizo una razia de 4,000 judíos que fueron entregados a las autoridades alemanas. Pero en París con motivo de otros atentados, se capturó a todos los judíos que tenían la obligación de llevar visible, en el brazo o el pecho, una cruz amarilla, que les identificaba su nacionalidad. A esa población judía la dividieron en campos de concentración para varones, para mujeres y para niños.
“Entonces creí conveniente proponer al gobierno, por conducto de Relaciones Exteriores, la ruptura de nuestras relaciones con Francia, esgrimiendo un principio de resonancia universal, un principio que estaba en una de las causas profundas de la misma guerra, porque traía como una bandera la persecución judía, el exterminio de la raza judía. La Secretaría de Relaciones, por lo que recuerdo, contestó diciendo que consideraría y examinaría esa propuesta, pero que por el momento creían que no era oportuno. Lo que yo creí que era imperativo para la Secretaría de Relaciones resultó que no lo era.
“En ese marco punzante del drama humano, la asistencia y la ayuda para los perseguidos israelitas tomó la dimensión de un deber de carácter humano. No había tomado México una actitud franca, abierta, categórica en el asunto. Pero el drama estaba ahí y había que ayudar a esa gente. Nuestra ayuda consistió en la ocultación de ciertas personas, en documentar a otras, darles facilidades, mejor dicho llevarlas hacia la posibilidad de una salida de Francia, salida que era muy difícil. Con la documentación mexicana salieron muchos. Algunos de ellos contaban con la admisión previa de parte del gobierno, a otros se les documentó para que simplemente se les protegiera y se les ayudó, al procurarles la vía de salida de Francia y salvarse.
“Al decidirse el rompimiento de relaciones entre México y el gobierno de Vichy, estaba yo encargado de la legación […].Recibí instrucciones de la Secretaría en el sentido de que presentara una nota de ruptura de acuerdo con lo manifestado al encargado de negocios de Francia en México. Yo no sabía lo que le había dicho la Secretaría. En el discurso del presidente Ávila Camacho, captado por radio por mis colaboradores, fundé la nota de ruptura que presenté al gobierno francés. No estaba Laval y no se encontraba tampoco el viceministro de Relaciones, Rochat. Estaba un señor Lagarde, que había estado en México. Le entregué la nota de ruptura, acompañada de una ampliación verbal del texto de la nota, como es de rigor. Lagarde lloró, porque tenía un gran cariño por México.
“Después de la ruptura nos preparamos para afrontar aquellas condiciones. Se tuvo que quemar el archivo de la legación. En esta situación, fue asaltada la legación por los alemanes. El hecho revistió aspectos bastante serios, violentos. Un oficial del ejército alemán, encargado de representar a su gobierno, vino con un grupo de la Gestapo […]. Me dijeron que abriera la caja fuerte para ver lo que había. Les dije: ‘Hay dinero, nada más’. El oficial respondió: ‘No, eso se respeta. Nosotros no venimos por dinero, sólo queremos ver el contenido’. Abrí la caja y vieron que sólo había dinero. Pero vino la ofensiva de la Gestapo […] para obligar al oficial a decomisar los fondos de la misión […]. Entonces este señor me dijo: ‘Yo soy miembro del ejército. Me ordenaron esta clase de actos en comisión especial. He aceptado por disciplina. El ejército alemán se deshonra con un acto de esta naturaleza […]. Entiendo que ese oficial fue fusilado”. 25.9.13
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Blog: www.sanchezdearmas.mx

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Por Alejandra Buggs Lomelí* | Mujeres y salud mental
El miedo es una sensación de angustia inherente a todo ser humano, que se convierte en un mecanismo natural de defensa ante la percepción de una amenaza.
El miedo nos pone en alerta ante la presencia de riesgos que atentan contra nuestra tranquilidad o incluso contra nuestra vida, como por ejemplo: caminar solas tarde por la noche, un ruido que no reconocemos, un temblor o un acto arbitrario por parte de las autoridades o del gobierno.
Al comprender que el miedo es inherente a la naturaleza de todo ser humano, entendemos también que tanto mujeres como hombres lo experimentamos, sin embargo, existe una realidad determinada por la violencia de género.
Es precisamente por la violencia de género que las mujeres en todo el mundo vivimos con miedo a la violencia de la pareja, de hijas e hijos, de alguna persona de la familia, a amenazas de secuestradores, tratantes de personas, a la delincuencia, y hoy por hoy en México, a las acciones injustificadas, arbitrarias y violentas del gobierno que directa e indirectamente han afectado física y emocionalmente tanto a mujeres como a hombres.
Sin embargo, las mujeres hemos tenido que aprender a vivir con ese miedo cotidiano que nos hace sentir inseguridad al subir al transporte público o caminar por una calle desolada, sentimos miedo cuando no conocemos bien las claves de lo que tenemos alrededor y po r tanto no sabemos a lo que nos enfrentamos.
El miedo puede paralizarnos, detenernos y provocarnos efectos negativos tanto en nuestro cuerpo como en nuestra mente.
También puede ser un gran aliado de las mujeres al alertarnos del peligro generando que activemos nuestra capacidad de atención.
Para que el miedo se convierta en nuestro aliado es muy importante empezar por reconocer y aceptar que tenemos miedo e identificar aquello a lo que le tememos; de esta forma podremos prepararnos para enfrentar de una mejor manera la situación amenazante que se nos presente.
En la consulta psicoterapéutica con mujeres, la mayoría de las consultantes suelen expresarme al avanzar en su proceso, que una de las formas en que han logrado superar su miedo es no peleándose con él, sentirlo y aceptarlo, además de reconocerse como mujeres sujetas de derechos y sobre todo apropiarse de ellos.
Que las mujeres logremos detectar, reconocer y manejar nuestros miedos, nos permitirá anticiparnos, prepararnos y actuar ante situaciones que no queremos y así prevenir la violencia de género.
Y si se presentan situaciones violentas, poder enfrentarlas y atenderlas creyendo vehementemente que sí podemos las mujeres contribuir en la transformación de este mundo y entorno patriarcal.
Me queda claro que no podemos cambiar a nadie, pero sí tenemos la capacidad de influir en las personas que nos rodean para que los cambios se vuelvan una realidad.
Por eso mi maestra la doctora Jean Shinoda Bolen nos conmina a las mujeres para transmitirnos el mensaje urgente de la madre tierra: “Unámonos las mujeres para salvar al mundo”, y yo agregaría: contactando nuestro miedo proporcionándole el espacio necesario para reconocerlo, convirtiéndolo en nuestro aliado a favor de nuestra protección y bienestar. (Cimacnoticias)
www.saludmentalygenero.com.mx

*Psicóloga clínica, psicoterapeuta humanista existencial, especialista en Estudios de Género, y directora del Centro de Salud Mental y Género.

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